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jueves, mayo 28, 2020

Un libro incómodo


Reseña del libro Una herencia incómoda de Nicolas Wade
Esta reseña fue publicada en la revista Advocatus en 2015

Editorial Planeta, a través de su sello Ariel, ha publicado la que posiblemente es la obra más polémica de 2015 en los países de habla hispana, como ya lo había sido en 2014 en naciones angloparlantes.  Se trata del libro Una herencia incómoda, subtitulado Genes, raza e historia humana, autoría del editor de ciencia y tecnología del New York Times, Nicholas Wade.  El título original es A troublesome inheritance: genes, race and human history.

Wade es licenciado en ciencias naturales del King’s College (Universidad de Cambridge), ha sido editor de Nature y Science. Es autor de varios libros y numerosos artículos de divulgación científica e historia contemporánea de la ciencia.

El texto de Wade es un gran ensayo de revisión en torno a la evolución humana reciente y su trasfondo histórico.  El autor empieza por reconocer un factor clave que el “Modelo Estándar de las Ciencias Sociales” usualmente olvida: que el homo Sapiens es un animal y que la historia humana se desenvuelve en el marco de la evolución biológica. Los desarrollos recientes en diversos campos de las ciencias de la vida tienen un impacto profundo en las ciencias sociales. Genética, epigenética, evo-devo, genética de poblaciones humanas,  genografía, neurociencias, entre otras, constituyen disciplinas que en conjunto convergen en un campo sumamente dinámico en la actualidad, a veces denominado “Ciencias de la Naturaleza Humana”. 

En particular, la paleogenómica y la genografía han permitido rastrear la historia de las migraciones del ser humano moderno desde el África noroccidental a Eurasia, Oceanía y las Américas en los últimos 50 mil años, desplazando y eliminando a otros homínidos como Neanderthales y Denisovianos, no sin antes tener con ellos algún grado de hibridación. La gran capacidad de desplazamiento y ocupación de territorio de esta especie llevó a una diversificación notable, pero reciente, y en términos generales de tipo arborescente, generando múltiples variedades o razas.  Hoy sabemos que la humanidad tiene un origen común no muy lejano y que compartimos los mismos genes, pero también sabemos que durante milenios poblaciones más o menos grandes se separaron parcialmente, diferenciándose por sus frecuencias alélicas, y constituyendo subgrupos que aproximadamente coinciden con las tradicionales “razas” intuitivas que de manera no científica se establecieron al entremezclarse las culturas en los últimos siglos, muchas veces de manera violenta y opresiva.  Este proceso no debe entenderse como la ramificación en bloques homogéneos diferenciados entre sí, pues las poblaciones mantienen, en los pocos milenios transcurridos, una enorme heterogeneidad interna, fundamental para la supervivencia.      

El volumen tiene 10 capítulos. Los primeros cinco capítulos sustentan la tesis de la base biológica de la raza a partir de recientes desarrollos científicos y en contravía de la posición mayoritaria de los científicos sociales (por ejemplo la famosa declaración de la Asociación Americana de Antropología en 1998 que considera a la “raza” como un constructo social sin fundamento científico y por lo demás perjudicial). La segunda mitad del libro, reconoce el autor, entra a un terreno hasta cierto punto especulativo y se plantea la cuestión de si el comportamiento social, y por tanto la naturaleza de las sociedades humanas, ha experimentado un cambio evolutivo en el pasado reciente. Wade admite que no hay suficientes pruebas sobre el asunto, pero indica que se debe a que no ha habido una investigación sistemática al respecto y que urge hacerlo.  

Dado que el tema racial es sumamente sensible, no sólo en EEUU, las críticas no se hicieron esperar. Entre ellas, destaca una carta al NYT firmada por 143 profesores de universidades estadounidenses. En la edición en español Wade responde a estas críticas en el prefacio.

Independientemente de si Wade tiene o no razón en sus afirmaciones, resulta muy pertinente su lectura en facultades de derecho, ciencias sociales, ciencias de la salud, ciencias naturales, así como es importante generar espacios de discusión sobre la diversidad humana y sus implicaciones éticas, jurídicas y culturales, pues el concepto abstracto de igualdad no se sustenta en el desconocimiento de las diferencias existentes.

Este texto, además, hace parte de una creciente tendencia a la biologización de las ciencias sociales, como se expresa en las obras de Steven Pinker, Edward Wilson, Daniel Dennet, David Stamos y otros autores. Tendencia que suscita un intenso debate epistemológico en las ciencias sociales, enfrentando las posiciones extremas de los reduccionismos culturalista y biologista, con la visión integral que reconoce tanto el carácter biológico del ser humano como las propiedades emergentes de la organización social.

lunes, agosto 19, 2019

Debate sobre ideología de género Parte V

BIBLIOGRAFÍA PARA COLEGIOS (2016)

A petición de varios docentes suministro una bibliografía relacionada con el tema de la conferencia Elementos para la deliberación racional en torno a los ambientes escolares sin discriminación, expuesta el pasado jueves 25 de agosto de 2016 en el Colegio Sofía Camargo de Lleras por invitación de la Fundación Caribe Rector. 

Debo decir que me sorprendió negativamente que las bibliotecas hayan perdido terreno en los colegios en virtud de las TIC. Me explico: está bien que se aprovechen al máximo las TIC, pero no debería ser en detrimento de la lectura de textos y de los espacios para bibliotecas. Tenemos que ayudar a fortalecerlas. 

La idea en esta nota es simplemente referenciar algunos libros conseguibles, que ojalá se adquieran para las bibliotecas de los colegios, que se encuentren en español y que no sean excesivamente técnicos o especializados; textos serios de divulgación por autores reconocidos; que no se necesite ser biólogo para leer los de biología o filósofo para leer los de epistemología; que no tengan jerga esotérica ni galimatías pseudointelectuales. El rigor está en que se fundamenten en investigación científica empírica, nada de ese tipo de literatura filosófica o pseudofilosófica pergeñada por “pensadores” de escritorio que escriben sobre otros “pensadores” de escritorio que escriben sobre otros “pensadores” de escritorio y así ad infinitum (en voz baja: no pierdan el tiempo leyendo pseudointelectuales intoxicados de pseudoerudición y que viven en la estratosfera). Hoy por hoy hay demasiada graforragia, demasiada información y hay que saber seleccionar las lecturas, pues la vida es corta; así que mal haríamos en darle a nuestros estudiantes literatura bazofia. 

TEMAS 
(Nota: Biología vs Cultura, o “nature vs nurture”, es un tema que está implícito en varios de los ítems que menciono) 

1. Las 2 grandes vertientes filosóficas y la “guerra de las ciencias” 
2. Pluralismo moral y ética de mínimos. 
3. Crítica al construccionismo social 
4. Naturaleza Humana 
5. Genética 
6. Evolución y debates de nuestro tiempo 
7. Evolución y sexo 
8. Coevolución biológico-cultural 
9. Sexo en la naturaleza 
10. Sexo en la sociedad actual 
11. Filogénesis reciente e historia humana 
12. Epistemología de las ciencias sociales 

UN LIBRO RECOMENDADO PARA CADA TEMA 

1. Imposturas intelectuales. Por Alan Sokal y Jean Bricmont. Barcelona, Planeta, 1999 (1997). Creo que hay varias ediciones en español. Esta es la prueba reina contra las irracionalidades de los galimatías posmodernistas. En tantas discusiones en Facebook nunca he visto una refutación de Sokal. Sobre el affaire Sokal se puede encontrar mucha información en internet. En 1997 escribí un artículo en El Heraldo sobre este caso, quizás el primer escrito que apareció en Colombia sobre el tema. 

2. El mundo de los valores. Ética mínima y educación. Adela Cortina. Bogotá, editorial El Búho (bien!), 1998. Uno de tantos libros de Adela Cortina sobre este tema, este manualito es muy didáctico como introducción a ética de mínimos. Adela Cortina es ampliamente reconocida en filosofía moral. 

3. ¿La construcción social de qué? Ian Hacking. Barcelona, Paidós, 2001 (1998). Hacking es uno de los más reconocidos filósofos de la ciencia y aquí hace una genial problematización del concepto de moda “construcción social” con más de 25 ejemplos. Recomiendo otros libros de este autor como “El surgimiento de la probabilidad” y “Representar e intervenir”. 

4. La tabula rasa. La negación moderna de la naturaleza humana. Steven Pinker. Penguin Books, 2003. Creo que hay varias ediciones en español. Yo tengo el de Penguin, regalo de mi amigo Jaime Rodríguez en EEUU, 2007. A Pinker tuve oportunidad de escucharlo en Cartagena en 2015 y ha sido entrevistado varias veces por los medios colombianos. En estos días publicó un escrito en conjunto con Juan Manuel Santos en el New York Times a propósito de la paz en Colombia. The Blank Slate es uno de los libros más importantes en lo que va del siglo XXI y sin duda de obligatoria lectura, se esté o no de acuerdo con Pinker. Pinker tiene múltiples libros traducidos al español. Sólo he leído El mundo de las palabras. 

5. Genoma. Matt Ridley. Madrid, punto de lectura (Santillana), 1999 (1998). Ya está viejito y desactualizado en temas como secuenciación del genoma humano o epigenética, pero sigue siendo insuperado como lección didáctica para mostrar cromosoma por cromosoma cómo funciona la genética. 

6. Evolución. Los grandes temas: sexo, raza, feminismo, religión y otras cuestiones. David Stamos. España, biblioteca Buridán, 2008. Crítica al modelo estándar de las ciencias sociales en torno a los temas indicados. La biblioteca Buridán es una colección excelente. 

7. Los diez grandes inventos de la evolución. Nick Lane. Barcelona, Ariel, 2009 (2008). Son 10 capítulos, 10 “inventos”. El quinto es el sexo. 

8. La conquista social de la tierra. ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? Edward Wilson. Random House Mondadori, impreso en Colombia en 2012. Wilson es el “padre” de la sociobiología y el más famoso entomólogo del mundo. De Harvard. En este libro hace gala de honestidad intelectual cuando reconoce que la hipótesis que trabajó y defendió durante 30 años (selección por parentesco) fue refutada. En este libro sustenta la tesis de la coevolución genético-cultural (últimos 60 mil años) 

9. ¿Qué es el sexo? Lynn Margulis y Dorion Sagan. Metatemas, 1998 (1997). Ya está viejito pero es una buena síntesis del tema por el hijo y la esposa de Carl Sagan. Margulis pasará a la historia por su hipótesis de la simbiogénesis y aunque es menos famosa que Carl, quizás será aún recordada cuando éste ya haya sido olvidado. (Nota chismosa aparte: Hay un triángulo amoroso viajando por el espacio más allá del sistema solar). 

10. S=EX2. La ciencia del sexo. Pere Estupinyá. Colombia, editorial Norma (Mondadori), 2013. Un trabajo de periodismo científico con fundamentación bioquímica y en neurociencias. Recomiendo su otro libro “Ladrón de cerebros”. Pere superó de lejos a su maestro, Eduard Punset (el de Redes, aquel programa de tv española con entrevistados de talla mundial) 

11. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Yuval Noah Harari (2014). Hay varias ediciones en español, una colombiana. Como Pinker, este macrohistoriador es un superstar y su libro es un bestseller. Tuve oportunidad de escucharlo este año 2016 en Cartagena. No es por nada de esto que lo recomiendo. En esta misma sección de notas de mi muro Facebook puedes encontrar una amplia reseña y verás por qué lo recomiendo. Además, antes de leer a Harari yo había escrito en 2015 una larga nota en mi muro Facebook titulada El gran relato y otra sobre El regreso de los metarrelatos. En ambas anticipo estos temas. 

12. Epistemología de las ciencias sociales. Una visión internalista. Jorge Gibert Galassi. Chile, Escaparate ediciones, Colección de Filosofía Contranorma, 2012. Texto chileno con una crítica dura pero fresca a las epistemologías posmodernistas. Lástima sea difícil de conseguir en Colombia. 

13. La epigenética. Carlos Romá Mateo (2016). CSIC - Catarata. Un buen resumen del estado de la cuestión en epigenética (excelente colección además).

DEUDAS 

Temas pendientes sobre los que hace falta una síntesis metaanalítica. Se escuchan recomendaciones. 

-Investigación empírica sobre sexualidad en Colombia, incluyendo estadísticas, elemento clave de la discusión que brilló por su ausencia. La investigación social en Colombia en general tiene una fuerte deuda de pertinencia y rigor, y un grave problema de datos. 

-Epigenética: tema de moda en lo que va del siglo pero que amerita una síntesis. Quizás el texto de Eva Jablonka y Marion Lamb que me llegó en pdf, y aún no leo, sirva para eso. Ver este link: http://www.scienceinschool.org/es/2006/issue1/evolution

-Diversidad cultural frente a la sexualidad. Tema típico de la antropología cultural que empezó con el chasco de Margaret Mead, pero que hoy por hoy amerita una buena síntesis como hizo Estupinyá con la sexualidad occidental. Algunas series de Discovery abordan esta temática, pero no tienen la seriedad o profundidad que amerita el asunto, aunque pueden ayudar a curarnos de provincianismo. 

Por su parte el discurso de género hoy a la moda (incluyendo maestrías y doctorados donde está el nicho académico de quienes se autodenominan sin ningún empacho como “expertos en género”) tiene su propia vertiente literaria (y las ONGs por su parte, chupan rueda a la academia). Parte de esa moda son los llamados “estudios culturales”, un invento de EEUU y Reino Unido que se atrincheró en la academia y es imitado por el tercer mundo. Al menos la denominación es honesta y reconoce que no es ciencia (algo similar pasa con su gemelo los “estudios sociales”). Por lo general la parte biológica en este enfoque se reduce al subtema “salud sexual y reproductiva” y al igual que la cartilla 2016 olvida el cerebro y la naturaleza humana, las neurociencias y las ciencias biológicas. Pero hay que reconocer que afortunadamente existen múltiples corrientes y escuelas, y con algunas de ellas el diálogo racional es posible. Por eso en otras notas hablo de feminismo racional y feminismo irracional. Como ejemplo de feminismo racional recomiendo este resumen panorámico titulado Un llamado a la razón y escrito por Neisy Sofía Vadori: http://adsiderum.blogspot.com.co/2016/08/un-llamado-la-razon_22.html

Debate sobre ideología de género Parte IV

Informe sobre conferencia a rectores, maestros y estudiantes

Agosto 28 de 2016

Breve informe sobre la Conferencia “Elementos para la deliberación racional en torno a los Ambientes escolares sin discriminación”

El jueves 25 de agosto, ante cerca de 100 docentes, coordinadores y rectores de varios colegios públicos distritales de Barranquilla, cumplí con la invitación que me había formulado la Fundación Caribe Rector. 

La conferencia duró más de 90 minutos (y eso que me tocó “machetearla” al final!). Y el foro participativo con intervenciones, preguntas y respuestas, duró otro tanto, así que la actividad copó toda la mañana de una manera afortunadamente productiva en un colegio de viejos recuerdos. 

La presencia femenina era notoriamente mayoritaria, no sé si eso refleja la actual proporción en la profesión del magisterio. Había también algunos estudiantes de últimos años de secundaria y padres de familia. Esta actividad es colofón de toda esa profusa, confusa y difusa discusión que se dio en este mes de agosto 2016 en los medios y las redes sociales, y que ya venía presentándose desde antes en los talleres organizados por el Ministerio de Educación (MEN) y las secretarías de educación en todo el territorio nacional. Y es a la vez inicio de otra fase más reposada del debate, donde la sindéresis y la ecuanimidad iluminen los discursos. 

Por circunstancias judiciales el tema de la discriminación y el bullying (hostigamiento, acoso) en las escuelas y colegios se vio sesgado y enfocado hacia un solo aspecto: la sexualidad, y el detonante fue una combinación de cartilla (UNFPA, 2016), guía y talleres, que impulsados desde el MEN, evidenciaban una específica orientación en torno al tema, la cual generó el rechazo de amplios sectores de la sociedad colombiana. 

Debe quedar claro que la educación para la sexualidad y el reto de superar el problema de la discriminación y el bullying son dos asuntos mucho más amplios y abarcan más que los puntos específicos que generaron la polémica. 

También debe quedar claro que más allá de las mentiras, los insultos de ambos lados y de los errores del MEN en la manera impositiva y excluyente de implementar la evaluación de los manuales de convivencia, existe en verdad una discusión de fondo sobre contenidos que debe ser depurada de todo ese ruido. 

Y a pesar del giro polarizante que tomó, el debate no es entre cavernarios y pervertidos sino entre un pensamiento conservador tradicional (en gran parte ligado a las religiones cristianas) y un pensamiento liberal (hoy asumido por diversas organizaciones sociales y denominaciones partidistas de centro derecha, centro izquierda e izquierda). 

Personajes de filiación liberal, como Vivian Morales, o de origen liberal, como Álvaro Uribe, están claramente ubicados en la posición conservadora. Es notorio que en este debate la fractura de la sociedad corre por una ruta distinta a las que tiene la polarización en torno a temas como la paz y el plebiscito sobre los acuerdos Estado – Farc y otros temas de alinderamiento político. 

Por ejemplo, muchas personas afines a la izquierda o antiuribistas radicales, en este punto de la sexualidad coinciden con la posición conservadora. Lo cual no es raro si tenemos en cuenta que hasta hace unos pocos años hasta las corrientes marxistas de la época consideraban la diversidad sexual como “decadencia burguesa” o “degeneración”. Esto muestra que los partidos desideologizados de hoy no determinan las concepciones de sus afiliados y que ahora el pensamiento de los individuos se mueve de manera independiente a tales agrupaciones (el panorama ideológico hoy se parece al movimiento browniano!). Los partidos ya no son organizaciones de ideas sino empresas, herramientas o maquinarias para los negocios políticos. 

En la conferencia propuse tres tesis principales: 

1. La polarización apasionada opacó un consenso subyacente en la mayoría de la población colombiana en torno a la no discriminación (unos la asumen plenamente, otros están en el proceso de aprenderla). Sin embargo, esto aún puede ser reversible y es posible aprovechar esta oportunidad para el uso público de la razón y la maduración como sociedad capaz de convivir y manejar sus conflictos y diferencias (esto va ligado a otros temas como la paz, por ejemplo). La ética de mínimos es lo recomendable para construir consensos en contextos de pluralismo moral como es el caso colombiano. 

2. La Cartilla 2016 va más allá de la ley 1620, la sentencia T-478 y la cartilla 2008, en tal sentido, se extralimita. La cartilla 2016 puede entenderse como una radicalización notable de la cartilla 2008 y se observa más permeada por una ideología ultraliberal basada en el construccionismo social. Esto no lo comprendieron aquellos que utilizaron el argumento de la cartilla 2008 para justificar la cartilla 2016, entre ellos la ministra, sin realizar un serio análisis comparativo. 

3. Existe una tercera posición, distinta a la conservadora tradicional y a la liberal basada en el construccionismo social, cual es el enfoque biológico-cultural integral de la sexualidad humana. En sus consecuencias prácticas este enfoque puede coincidir en gran parte con el pluralismo sexual liberal del mundo adulto con fundamento en la valoración integral del cuerpo humano tal cual es y en el carácter lúdico de la sexualidad (legitimidad del placer) sobre la premisa de un manejo responsable de la salud y la reproducción. Pero difiere en ciertos casos extremos y, en particular, frente a los procesos formativos de infantes, impúberes y adultos menores, una discusión imbricada con el debate en torno al “libre desarrollo de la personalidad”, una ficción útil típicamente liberal. 

Imposible resumir ahora el desarrollo de la argumentación esbozada, que además, como ya dije, duró hora y media y no pudo desenvolverse de manera completa (era la primera vez que hacía esta conferencia, preparé un esquema, unos apuntes y unas citas, pero no tenía medida su duración, como sí sucede cuando se trata de leer un escrito o de una charla que uno ha dado anteriormente). 

Finalmente excúsenme este párrafo enrevesado. En el oscuro territorio de los “ismos” y la jerga de los filósofos se trata de, por un lado, refutar las acusaciones de “esencialismo” y de “naturalización” y por el otro lado, de elaborar la crítica al construccionismo social por su reduccionismo culturalista de ontología idealista-dualista, y su epistemología subjetivista de inspiración posmodernista y, por ende, alejada de la ciencia.

Debate sobre ideología de género Parte III

El consenso es posible y consiste en no discriminar

Publicado originalmente el 17 de agosto de 2016

El consenso para lograr ambientes escolares sin discriminación es perfectamente posible. A pesar de las agrias y polarizantes discusiones, las marchas, insultos y demás contribuciones negativas, lo cierto es que la inmensa mayoría de los colombianos está de acuerdo en una cosa: es malo discriminar. Para algunos será una convicción profunda, otros apenas lo están aprendiendo (porque hay que reconocer que no es fácil, dada la humana naturaleza, y ese valioso esfuerzo hay que retroalimentarlo positivamente).

Puede que tengamos diferentes concepciones de la naturaleza humana y de la sexualidad, pero ello no implica la imposibilidad de la convivencia, la tolerancia y el respeto en un contexto pluralista y democrático. La clave es la no imposición de una concepción del ser humano a los que no la comparten, la no imposición de un discurso a los que no lo comparten, la no imposición de una creencia moral a los que no la comparten.

Esta gran mayoría capaz de respetar al diferente incluye religiosos y no religiosos, conservadores, liberales y progresistas, heterosexuales estadísticamente mayoritarios y minorías de sexualidad diversa. Sólo quedan por fuera de esta gran mayoría aquellos extremistas que persisten en imponer una visión a otros desde una supuesta superioridad moral y unos valores no consensuados, y que por eso discriminan, atacan o reprimen al diferente.

Hoy por hoy las democracias son plurales en múltiples aspectos, incluyendo los códigos morales. Pero debe haber un Acuerdo sobre lo Fundamental, un núcleo de consenso, la intersección de las diversas morales vividas desde una pluralidad de creencias. Y ese núcleo está constituido por los Derechos y Deberes Humanos.

Un pésimo manejo de esta coyuntura fracturó aún más el tejido social colombiano, ya de por sí rasgado por las violencias y los conflictos de nuestra sociedad, y lo que debería ser una oportunidad de deliberación pública de la razón y construcción de consensos se convirtió en una polarización pasional e irracional.

Aun estamos a tiempo, quizás, de retomar el camino del uso público de la razón y ese es el llamado que me permito proponer desde esta modesta tribuna.

(La filosofía tiene una responsabilidad social ineludible)

Debate sobre ideología de género Parte II

El sancocho trifásico: La moral y las buenas costumbres vs. La tolerancia y el respeto al diferente (y el tercer ojo?)

En Colombia se desató un debate y como suele pasar aquí hay polarización, calumnias, juego sucio, ataques personales, etc (para posibles lectores extranjeros: los gustos sexuales de la ministra, un asunto anecdótico y sin importancia alguna, se volvió el ojo del huracán de odios y agresiones, desviando por completo la discusión del fondo real del asunto).

El tema es la formación de niños en asuntos relativos a la sexualidad. Y ambas posiciones desean el bien, no hacer daño, aunque paradójicamente con la polarización se disparan los odios y "bajas pasiones" a veces en formas bastante agresivas.

Una posición se ancla en la tradición, la religión y "la moral y las buenas costumbres". Es una posición conservadora pero creo, por las discusiones, que mucha gente conservadora ha aceptado (o debo decir "había"?) tesis liberales como la no discriminación, el respeto al otro, la tolerancia a lo diferente e incluso habían dejado atrás la homofobia (o al menos lo intentaban), pero en esta coyuntura se sintieron agredidos, amenazados, por una ofensiva "colonizadora" de lo que denominan la "ideología de género" (hasta el papa se ha referido al asunto). 

La otra posición agenciada desde el gobierno (Ministerio de Educación) y apoyada por la ONU adoptó el construccionismo social (equivalente al modelo estándar de las ciencias sociales) para impulsar la causa justa del pluralismo sexual, que es otra forma de decir respeto y tolerancia entre diferentes a raíz de una ley y una sentencia. Al fundamentar la causa justa del pluralismo sexual en una teoría culturalista que desconoce la biología, lo que debería ser la implementación de una Ley y de una sentencia (que en sí no son construccionistas) se convirtió en un discurso exagerado que va más allá de la ley y la sentencia, especialmente cuando se mete con el delicado tema de la formación de infantes. Esas son las consecuencias del construccionismo o culturalismo o modelo estándar de las ciencias sociales, que cree que el ser humano es tabula rasa al nacer, infinitamente plástico o moldeable, carente de naturaleza. Es este discurso exagerado que cree que el género es una construcción social independiente del sexo y de la biología el que se convirtió en amenazante no sólo para los conservadores recalcitrantes como el procurador Ordoñez y demás ilustres del club de “la caverna”, sino para miles, quizás millones, de padres de familia comunes y corrientes. Ese discurso está plasmado en un libro publicado por el Ministerio que se titula “Ambientes escolares sin discriminación”, el cual no es un borrador sino una obra publicada y que apunta a la realización de ajustes en los manuales de convivencia que cada colegio, público o privado, debe tener. Y también el discurso de marras se irradió desde el Ministerio a través de decenas de contratistas que hicieron las veces de multiplicadores para “capacitar” a directivos de colegios y maestros en talleres que ya se han realizado en gran cantidad con la colaboración de las secretarías de educación de departamentos y municipios. Una vez estalló el alboroto, ahora sí el ministerio se apresura a aclarar que los colegios son “autónomos” (lo cual no creo que aplique para los públicos).

Lo curioso es que ambas posiciones: la religiosa y la culturalista, tienen mucho en común: son idealistas y dualistas en ontología (sean o no conscientes de ello) y, por tanto, se encuentran alejadas de la ciencia, que es materialista y monista en lo ontológico.

Así que hay una tercera posición, una tercera mirada, un tercer ojo, el realismo científico, materialista y monista, pues este es un sancocho trifásico. Y es que el construccionismo social no tiene ni mucho menos la propiedad exclusiva de la causa justa (liberal) del pluralismo sexual y la tolerancia. Aunque hay que reconocer que el construccionismo social sí se ha convertido en una especie de discurso hegemónico en las ONGs, movimientos sociales y grupos de presión (léase feminismos, LGTBI, etc), pero es porque todos estos sectores “progres”, al igual que las izquierdas, afectadas del virus posmoderno desde los 80 o 90, le han dado la espalda a la ciencia de la mano de "papers" académicos o libros que son en realidad manifiestos políticos sin fundamento científico, pero que pueden tener la complicidad de toda esa corriente pseudocientífica que se ha apoderado de las "ciencias sociales", el denominado “modelo estándar” (construccionista, culturalista).

Esa tercera posición no comete el mismo error de unilateralismo en el extremo opuesto, es decir, no es una concepción biologista opuesta al culturalismo, sino un enfoque que reconoce la complejidad humana biológica y cultural, desde la biología evolutiva, la genética, la epigenética y biología del desarrollo -el campo llamado "evo-devo"-, las neurociencias, la psicología experimental y desde luego también la investigación seria en las propiedades emergentes de los sistemas sociales (socioculturales) y su feed back sobre el individuo (como se expresa, por ejemplo, en la epigenética y el desarrollo neural). La biología no rechaza de plano el carácter binario de la sexualidad, pero sí la matiza, tanto para animales no humanos como para los humanos, pues se manifiesta en toda una complejidad de expresiones en cuanto a estructuras, funciones, identidades, orientaciones, roles y comportamientos. El pluralismo sexual tiene fundamentación biológica y no sólo cultural. Es imprescindible conocer las causalidades, constricciones y límites que impone la biología (tanto en sentido explicativo como estadístico) para no caer en exageraciones. Por ejemplo, los últimos 60 mil años de historia humana sólo se entienden desde la coevolución biológica-cultural. Y el individuo Homo Sapiens es también un sistema/proceso integral biológico-cultural. Pero resulta muy preocupante que esta posición que sí tiene fundamento científico, poco se expresa más allá de los ámbitos de la ciencia y la divulgación científica para "nerds" o especímenes por el estilo. Al menos en países como Colombia (en EEUU quizás es diferente debido a los combates intelectuales contra el fundamentalismo religioso evangélico).

Toda esta temática es filosófica. Incluso es más de filosofía de la ciencia y filosofía de la mente que de filosofía moral. Y aunque la filosofía parece un juego académico que poco le interesa al gran público, a la sociedad, coyunturas como ésta muestran que desde las élites académicas surgen discursos errados que afectan a la sociedad, probablemente porque dentro de la Academia en vez de darse los debates, cada quien se encierra en su nicho, en su torre, y se deja proliferar la pseudociencia y la falta de rigor.

Nota: no quise referirme aquí a la problemática ética. Baste decir que vivimos en tiempos y países de pluralismo moral y que la convivencia entre múltiples éticas de máximos es posible si compartimos una ética de mínimos, como son los derechos humanos por ejemplo. En un contexto democrático ha de haber pluralismo político y en tal contexto no es aceptable la homogenización o imposición de un determinado código moral a toda la población. Lo que sí es deseable es consensuar los mínimos fundamentales para la convivencia (“el acuerdo sobre lo fundamental” que decía un icónico personaje conservador). Pluralismo político, pluralismo moral y pluralismo sexual se interrelacionan y bien manejados permiten una sana convivencia. No es fácil, pero se puede lograr si aprendemos a deliberar con altura, con argumentos que van y vienen, con empatía (ponerse en el lugar del otro), y con información adecuada (y en esto la ciencia pude aportar mucho).

miércoles, agosto 14, 2019

La naturaleza humana no tiene misterio

La naturaleza humana no tiene misterio, pero sí mucho por investigar


Junio de 2017

En divulgación científica nos gusta usar la palabra “misterio” para referirnos a preguntas intrigantes de las cuales aún se busca respuesta por medio de la investigación científica. En ese sentido, la naturaleza está llena de misterios, muchísimos de ellos resueltos en los últimos 400 años, y sobre todo en los últimos 150 años, pero desde luego, quedan no pocos por resolver, e incluso aparecen nuevos, precisamente a raíz de los nuevos conocimientos. Pero en otros contextos se le da a la palabra “misterio” una connotación trascendental, radical, que roza lo sobrenatural o marca diferencias cualitativas profundas, incluso de carácter ontológico. Es en este sentido que afirmamos que la naturaleza humana no tiene misterio alguno.

Desde 1859 o, si se quiere desde 1871, hace aproximadamente siglo y medio, el ser humano pudo entenderse a sí mismo como un ser natural común y corriente, un animal como tantos otros, que comparte el mismo origen y el mismo código genético que todos los seres vivos que habitan el tercer planeta del sistema solar, carente por completo de condición ontológica especial. Nada trascendente, sobrenatural o misterioso hay en esta especie de primate del género Homo que se ha autodenominado Sapiens. Tampoco hay nada especial en el planeta o en la estrella de la cual depende.

Que en este planeta mediocre se haya desarrollado lo que hasta ahora es un hecho único, la vida, se explica de modo naturalista por una conjunción de las leyes naturales con circunstancias fortuitas favorables, improbables, pero no tanto si consideramos los trillones de planetas que puede haber en el universo observable. En todo caso cualquier cálculo de probabilidades es espurio si no conocemos el número de combinaciones. Ninguna señal nos indica algo especial que viole el principio cosmológico o copernicano (que dice que no ocupamos un lugar especial). Lo mismo aplica para esta especie singular, el Sapiens, cuyos logros de eusocialidad, lenguaje complejo y técnicas de intervención en el mundo, que confluyen en esto que llamamos la civilización humana, son también únicos. Ninguna señal de algo especial en esta especie, sólo diferencias de grado con otras especies animales. No hay rastro de ánima, alma, espíritu o soplo divino alguno. Sólo un primate con pulgar oponible y cerebro grande. En la naturaleza hay otras especies con cerebros aún más grandes, con extremidades más finas en la manipulación, con aparatos fonadores más versátiles, con mayor sociabilidad. Lo que hace especial a esta especie es que en ella confluyen todas esas características. 

METARRELATO

Hace menos de cien mil años existían cinco especies (algunos dirían subespecies) en la cuales también confluían estas cuatro características: Sapiens, Denisovianos, Neanderthales, Erectus, Floresiensis (en ese orden si los rankeamos por expansión geográfica y éxito demográfico), pero todas pertenecientes al mismo género, Homo, originado hace dos millones de años (probablemente en África, pero no se puede descartar Eurasia), descendientes de un mismo linaje ramificado y reticulado, los homininos, que se separaron hace unos 6 millones de años de la línea evolutiva de chimpancés/bonobos, que son los homínidos actuales más cercanos a nosotros. Todas dominaban el fuego y en el caso de Sapiens, Denisovianos y Neanderthales, el desarrollo técnico era similar. Cuatro se extinguieron y sólo el Sapiens sobrevivió aunque estuvo al borde la extinción también en los tiempos de la explosión del volcán Toba. Sin embargo, Neanderthales y Denisovianos se hibridaron con Sapiens en algunos lugares y algunos de sus alelos aún están presentes en la actual humanidad (actualmente conocemos la secuencia del genoma Sapiens, Neanderthal y Denisoviano y podemos compararlos). 

Pero la evolución no se detiene. Una pequeña población de Sapiens de hace unos 60 mil años dio un salto evolutivo extraordinario en tecnología y expansión geográfica y demográfica (a este subgrupo lo podríamos denominar Sapiens Sapiens). Se sospecha de un cambio genético como el detonante, pero eso está aún por determinar. El hecho es que la humanidad actual desciende de estos Sapiens Sapiens africanos recientes, con algunas mezclas regionales diferenciadas. A partir de aquí la oleada expansiva llegó hasta Australia (45.000 años), América (16.000 años) y finalmente las islas del Pacífico Sur hace 3 mil años. Esa expansión está correlacionada con la extinción masiva de megafauna y la extinción de las otras especies humanas, así que se sospecha del Sapiens Sapiens como perpetrador o factor causal, pero no hay certeza (como sabemos que hubo hibridación hay también modelos que hablan de asimilación de la poblaciones nativas en Asia y Europa). La diversidad humana actual, genotípica y fenotípica, las razas o linajes de grupos poblacionales, son entonces de origen relativamente reciente. Todo este metarrelato se basa en la nueva disciplina de la genografía, sustentada en datos o evidencias provenientes del uso de nuevas técnicas genómicas y bioinformáticas (estudios de ADNmt y de cromosoma Y), la paleogenómica, la genómica comparada, y desde luego el registro fósil y arqueológico acumulado en más de un siglo.

Nótese que en este contexto lo “universal” no es equivalente a lo lógicamente necesario, en el sentido racionalista. Lo universal viene dado por el origen común y la estructura biológica común de la especie y tiene algo de contingente. Mientras que la diversidad viene dada por diferencias biológicas, ambientales y culturales (nótese que lo biológico sustenta tanto igualdad como diversidad). Las diferencias biológicas a nivel genotípico entre grupos poblacionales son las frecuencias alélicas (pues los genes son universales) y eventualmente aspectos epigenéticos (esto apenas empieza a estudiarse) con sus expresiones fenotípicas. La diversidad medioambiental determina diversidad de potencialidades y restricciones, presiones selectivas y retos, problemas diferentes con diferentes soluciones. Sobre lo anterior se despliega la diversidad cultural, donde el equivalente a las mutaciones son las innovaciones, que pueden ser respuestas adaptativas, deriva o efectos fundacionales que se prolongan a veces como accidentes congelados, inercias (resistencia al cambio) y quizás planificaciones conscientes (¿?) 

Edward Wilson plantea la coevolución biológico-cultural como característica del período de hace 60 k.a. a hace 10 k.a. y, ¿por qué no?, hasta el presente.

Desde la revolución neolítica (domesticación de plantas y animales) hasta la era de los metales (rueda, escritura, riego) se establecen las primeras civilizaciones supratribales en los valles fértiles y empiezan la historia escrita y los imperios. La gran historia milenaria de la civilización humana es objeto de la macrohistoria, una disciplina en auge que se centra en las causas últimas o distales, y no en las causas proximales o inmediatas de los fenómenos sociales a gran escala. Desde este plano señalamos tres tipos de subdeterminaciones interrelacionadas del proceso histórico:

  • Subdeterminaciones biológicas (epidemiológicas, demográficas, energéticas, dietéticas, comunicacionales, ¿cognitivas?)
  • Subdeterminaciones geográficas y medio ambientales (materiales, epidemiología, demografía, energía, dieta, comunicaciones)
  • Subdeterminaciones sociales (Entramado: organización social, creencias, costumbres, instituciones, saberes)

NATURALEZA HUMANA

El concepto de naturaleza humana no tiene por supuesto nada de esencialista. En el marco teórico de la biología evolutiva el concepto de especie no puede ser esencialista pues la evolución de la vida es un torrente de información circulando y cambiando a través de las generaciones. Esencialistas son las concepciones dualistas de naturaleza humana que fantasean con una supuesta alma o espíritu o cualquier idea de naturaleza humana no evolutiva. Irónicamente, los que critican el concepto de naturaleza humana, caen implícitamente en esencialismo, al sumergirse en las particularidades culturales y olvidar o minimizar la biología, pues de esta manera están abrazando el idealismo (ya sea de manera adrede o sin conciencia). Es el caso de ciertas concepciones del ser humano como el “construccionismo social” (y otros enfoques similares relacionados con la filosofía continental y con la moda posmodernista).

Para acotar el concepto de “naturaleza humana” se necesita, pues, la paleoantropología y la biología evolutiva, puesto que de lo que se trata es de caracterizar a la especie humana actual y para ello es necesario develar sus orígenes y su ubicación en el contexto natural. Se trata de determinar lo que tenemos en común todos los humanos y lo que nos diferencia de otras especies. La primatología es clave en ese aspecto. 

A partir de ese marco general filogenético hay que pasar al nivel ontogenético, describiendo la estructura y funcionamiento multinivel del organismo humano. La neotenia y las particularidades de nuestro biodesarrollo individual implican lazos sociales imprescindibles. En el nivel anatómico la estructura bípeda y de locomoción, el dimorfismo, la aparente piel lampiña del mono desnudo, la genitalia y la copulación frontal, la mano prensil ultrafina, la dentadura y el aparato fonador merecen atención especial, pero la estrella es el supercerebro, asociado a todo el sistema nervioso central, sus exigencias metabólicas, sistema digestivo y dieta energética, y a ciertas constricciones en las condiciones de parto.

Gran parte de la respuesta a la pregunta sobre la naturaleza humana se concentra en responder lo siguiente: ¿qué tiene de especial el cerebro humano? Sabemos que el volumen tiene algo que ver pero es insuficiente. El índice cerebro/cuerpo en volumen o en peso, afina un poco el asunto pero tampoco es suficiente. Los tres complejos: cerebro/mano; cerebro/aparato-fonador/lenguaje; cerebro/eusocialidad nos dan una buena triple-pista. Esto significa que en nuestra estructura cerebral (o del SNC) debemos identificar las subestructuras y sus mecanismos que actúan en esos tres complejos. Pero además, la mente, el sí-mismo y la conciencia nos plantean tres desafíos adicionales. Al parecer (según Damasio) la mente es un concepto aplicable al cerebro de muchas especies superiores, el sí-mismo parece más restringido a unas pocas especies de cerebros relativamente grandes y la conciencia es un atributo aparentemente exclusivo del Sapiens (y tal vez de las especies hermanas extintas). 

En términos evolutivos los cerebros más simples manejan mecanismos disposicionales de respuesta a estímulos externos o internos (yo diría que a través de procesos probabilísticos y umbrales que involucran a cierto número de neuronas) (El C.Elegans actual nos ofrece un modelo). Más adelante, siguiendo a Damasio, vendría el manejo de mapas. Pero en el desarrollo evolutivo del cerebro a través de cientos de millones de años, mente, sí-mismo y conciencia aparecerían en momentos diferentes en ese orden, pues si bien la evolución no tiene dirección, la complejidad sí es función del tiempo en el sentido de que el tiempo es necesario pero no suficiente para el desarrollo de niveles de complejidad en pequeñas porciones de la biomasa.

El cerebro es, pues, una frontera actual en el acotamiento del concepto naturaleza humana. Su estructura y funcionamiento en los niveles molecular, celular y las sutiles configuraciones de capas, módulos y áreas en el órgano, la “circuitería” variable, su plasticidad funcional, su enigmática articulación de análisis y síntesis (sectores especializados y asociaciones entre sectores) no se resuelven en la mera comparación anatómica entre encéfalos de simios, delfines, ballenas, elefantes y humanos. 

En un giro sorprendente, en los últimos años hemos aprendido que, como organismos, somos simbiontes. Tenemos más bacterias que células en nuestro ser. Y tenemos parásitos, los cuales no siempre son enemigos y pueden ser poderosos manipuladores (entre otras cosas a ellos les debemos que exista el sexo). Pero tener microbioma incorporado y altamente funcional no es característica exclusiva del Homo Sapiens. Hasta donde sabemos no tenemos una dependencia tan alta del microbioma como tienen las termitas, pero cada día se descubren nuevas funciones o efectos causales del microbioma sobre el cuerpo humano, su funcionamiento y su comportamiento. Incluir el microbioma en la caracterización de la naturaleza humana, más allá de mencionar que somos simbiontes, se justificaría plenamente si se trata de un microbioma específico y si dependemos de ese microbioma para la supervivencia.

Pero aquí no acaban los retos investigativos en la mira de caracterizar la naturaleza humana. La eusocialidad representa una característica que, aparte de humanos, sólo se da en insectos, lo cual trata de aprovechar Wilson para forzar inferencias. Harari y otros proponen la construcción de ficciones como el aglutinante de grandes estructuras sociales. Lo que empezó como narraciones al calor del hogar, derivó en el vertebrador de megagrupos sociales, capaces de colaboración entre extraños. Pero la base neuronal de esto debe aclararse (por ejemplo, neuronas espejo, neuronas Von Economo)

Preocupa que las ciencias sociales se encuentren mayormente ajenas a trabajar el tema de la naturaleza humana. Para ello es necesario tender puentes entre biología y ciencias sociales. La psicología evolutiva y la sociobiología son intentos en esa dirección, pero son ciencias incipientes y aún débiles. La genética del comportamiento en llave dialéctica con la epigenética también estudian al alimón las bases biológicas de la conducta humana en relación de retroalimentación con su entorno. La epidemiología y la demografía son también disciplinas biosociales, pero lamentablemente subutilizadas por la mayoría de cientistas sociales. Buena parte de las ciencias sociales se dedica a microciencia (microhistoria, microsociología, etc), debido probablemente a la orfandad de teoría generada por la decadencia del marxismo y que llevó a cierto personaje nefasto a proclamar la muerte de los metarrelatos. En la economía sí hay corrientes que trabajan neuroeconomía, pero sobre todo para manipular el consumo cimentando la mercadotecnia. Sin embargo, esperamos que nuevas corrientes de la ciencia económica se desarrollen sobre la comprensión de los agentes reales de la economía. 

Las particularidades sociales de los pueblos, las diversidades culturales, expresan diferentes formas de manifestación de lo biológico, modulan la naturaleza humana, fuerzan sus límites, experimentan sus posibilidades. Sabemos que el peso causal de lo genético respecto al peso del entorno social, varían para los distintos aspectos del comportamiento individual en un gradiente que puede ir, quizás, de extremo a extremo. En lo social también, en sentido estadístico, pues las frecuencias alélicas varían entre grupos poblacionales (linajes o razas) y eso se expresa en los fenotipos, incluida la conducta. Pero también se debe estudiar la dirección causal contraria, cómo lo social afecta lo biológico. La epigenética es clave para cerrar el bucle y poder completar un enfoque sistémico.

EPÍLOGO

Finalmente, hay que decir que el punto de la historia al cual hemos llegado en la modernidad, desde la revolución industrial y los alcances de la tecnociencia para intervenir la naturaleza, incluyendo la naturaleza humana, nos ubica ya en una encrucijada cósmica, al menos a escala del planeta Tierra y, quizás del sistema solar. La especie humana se constituye en un bucle evolutivo, un hecho definitivo a la hora de caracterizarla. E incluso para caracterizar el período actual de la historia planetaria: el antropoceno. Dios deja de ser imaginario y se materializa en Homo Deus. Esperemos que este diosecillo real no resulte ser tan de pacotilla como tantos otros de ficción.

El Búho