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domingo, julio 19, 2020

Ontología: Naturaleza de los objetos conceptuales


Ontología bungiana

Materialismo conceptualista y ficcionista

Hay dos tipos de objetos: materiales o concretos (cosas) y conceptuales o constructos.

Los objetos materiales son referentes de las ciencias fácticas. Estos objetos están en un lugar, tienen energía y son capaces de cambiar. Toda ley de cambio es una condición o restricción sobre las variables de estado que representan las propiedades de la cosa en cuestión.

Los objetos conceptuales son referentes de las ciencias formales. No están en un lugar, no tienen energía, no cambian. Las leyes satisfechas por los objetos conceptuales no involucran variables de estado ni representan nada en la realidad, sólo son relaciones conceptuales entre objetos conceptuales.

Los objetos conceptuales no son físicos ni mentales.  Son ficciones, pertenecen a contextos ficticios (como la matemática o la literatura). Su modo de existencia es convencional o fingida (no tienen existencia autónoma).

Hay cuatro clases de objetos conceptuales o constructos: conceptos, proposiciones, contextos abiertos y contextos cerrados (teorías).

Los conceptos son los “átomos” conceptuales, las unidades mínimas básicas y con ellos se construyen las proposiciones.

Las proposiciones son constructos que satisfacen un cálculo proposicional y que pueden ser evaluados en su grado de verdad.

Un contexto es un conjunto de proposiciones formadas por conceptos con referentes comunes.

Una teoría es un concepto cerrado a las operaciones lógicas.  Una teoría es un conjunto de proposiciones articuladas lógicamente entre sí y que poseen referentes en común.

Desde el punto de vista matemático (teoría de conjuntos) un concepto es un individuo o elemento, o un conjunto, o una relación.

Hay relaciones funcionales o no funcionales.

Las relaciones más interesantes son las funcionales o sea las funciones.  Una función es una relación entre dos conjuntos de modo tal que a cada miembro del primero le corresponde uno del segundo.

Hay dos clases de funciones: proposicionales y no proposicionales.

En una función proposicional los valores (miembros del segundo conjunto) son proposiciones.  También se la llama predicado o atributo.

En una función no proposicional los valores (miembros del segundo conjunto) no son proposiciones (pueden ser, por ejemplo, números).

Síntesis por Jorge Senior
Libro: Epistemología
Autor: Mario Bunge
Fecha: original de 1980, revisado y editado en 1997

sábado, mayo 02, 2020

Semblanza de Mario Bunge, In Memoriam (1919-2020)




El 24 de febrero de 2020 murió el filósofo latinoamericano más importante de todos los tiempos.  Pero Mario Bunge no estudió filosofía, sino física.  Este científico se convirtió en filósofo en forma autodidacta, por su interés en problemas filosóficos desde muy joven.  Mario nació en Buenos Aires y en el siglo que duró su vida tuvo dos etapas claramente distinguibles: los primeros 40 años y los 60 siguientes.  

En la primera etapa su base estuvo en Argentina, viajó poco, hizo política de izquierda creando la Universidad Obrera, sufrió la persecusión de militares y peronistas, investigó en física e incursionó en filosofía de la ciencia intentando impulsar la modernización y exactificación del trabajo filosófico en América Latina.  Demoró demasiados años haciendo la tesis, algo que puede servir de consuelo a muchos. En la segunda etapa se exilió, migró por varios países para finalmente establecerse en la Universidad de McGill, en Canadá, durante medio siglo, uno de los secretos de su productividad.  En esta fase de su vida se alejó de la física práctica y se entregó de lleno a la filosofía, debatiendo con los grandes filósofos de primera línea, recorriendo casi todas las áreas del campo filosófico: ontología, epistemología, semántica, ética, filosofía política.  En filosofía de la ciencia también recorrió todas las especialidades: de la filosofía de la física, pasó por filosofía de las matemáticas, la química, la biología, la psicología, las ciencias sociales, así como la filosofía de la mente y de la tecnología. Fue un filósofo de talla mundial.

Su libro de Memorias, publicadas a los 95, se tituló Entre dos mundos.  Esos dos ámbitos pueden interpretarse como Latinoamérica y el mundo anglosajón o como la ciencia y la filosofía.  Su obra más importante fue el Tratado de Filosofía Básica en ocho tomos (1974-1989), producto de una labor descomunal para establecer el que puede ser, quizás, el único sistema filosófico elaborado en el siglo XX, pues en esta época lo que hay es especialistas y no generalistas sin terrenos vedados.  Otras obras importantes son Causalidad, Fundamentos de física, Crisis y reconstrucción de la filosofía, A la caza de la realidad, Emergencia y Convergencia.  Tiene obras dedicadas a las ciencias sociales, a la filosofía de la medicina, a la ingeniería, a la educación.  Es decir, casi todas las profesiones pueden encontrar textos de Bunge pertinentes a su campo.  Con el colombiano Rubén Ardila escribió una obra conjunta sobre filosofía de la psicología.  Lo irónico es que el texto que le dio más fama en Colombia fue el pequeño manual La ciencia, su método y su filosofía, que en realidad es poco importante dentro de su producción. En total produjo más de 70 libros y centenares de artículos y columnas periodísticas. 

Una de sus características fue su apoyo al movimiento escéptico y el combate permanente contra los oscurantismos de todas las pelambres: las pseudociencias, los posmodernismos, el construccionismo social y toda filosofía idealista, irracionalista o relativista radical.  Mario fue ateo, por supuesto, y afín al socialismo democrático, pero sin militancia partidista. Su filosofía se puede definir en los siguientes parámetros: materialista, realista, emergentista, sistemista, racioempirista, cientificista y agatonista en ética. Es claramente un filósofo moderno, heredero de la Ilustración.

Tuve la oportunidad de conocer a Mario Bunge en el 2015 durante el primer Encuentro Latinoamericano de Filosofía Científica en Buenos Aires, precisamente celebrado como un homenaje a este pensador.  Allí pude conversar con él sobre la biologización de las ciencias sociales (tema de mi ponencia), la revista Minerva (que publicó muy joven) y sobre Gabriel García Márquez (decidió apodarme “Aureliano”, pues era el único colombiano en el evento, una anécdota que haría sonreir a cierto compañero de viejas andanzas, mi amigo Gustavo Petro), cuya obra admiraba.  Siempre dispuesto a charlar con los jóvenes y a debatir con cualquier ponente, fuese famoso o no. 

Mario era el máximo exponente de la filosofía científica en español, pero hay una serie de filósofos que recogemos su antorcha: Gustavo Romero (autor de Scientific Philosophy), Gerardo Primero (en psicología), Roxana Kreimer (feminismo científico), Antonio Diéguez (filosofía de la biología) y muchos más.  En Colombia hay iniciativas como Nullius in Verba, que dirige Sergio Barrera, que produce una revista online y un website de filosofía científica.  Y en el Caribe colombiano hemos conformado el Círculo de Filosofía Científica y Pensamiento Crítico de Barranquilla que en el pasado mes de septiembre organizó dos eventos sobre el pensamiento de Bunge, al cumplir éste los 100 años.  Estos eventos se hicieron en alianza con la Fundación Stellam que organiza el Café con ciencia y el grupo Holosapiens de la Universidad del Atlántico.  

En vida recibió muchos homenajes. Fue premio Príncipe de Asturias y Doctor Honoris Causa en unas 20 universidades, entre ellas la gloriosa Universidad del Valle.  Ahora vendrán los merecidos homenajes póstumos y, por supuesto, la tarea de las nuevas generaciones de aprender de su legado y continuar su línea de investigación cuyo único motor es la curiosidad infinita de la especie humana.

Esta breve semblanza fue publicada en el website de Noticias Coopercom. 



jueves, abril 16, 2020

Los libros de la década


Por Jorge Senior

Nota: Esta entrada tiene numerosos hipervínculos a reseñas, entradas relacionadas, videos, artículos en otro sitio, etc.  Usa el cursor para identificarlos y dale click.

La siguiente es mi selección muy personal de los 10 mejores libros de no-ficción de la segunda década del siglo XXI.  Quedan excluidos los textos especializados o los artículos.

Primero digamos que hay un libro de gran formato que está fuera de concurso.  Se trata del libro Big History (aún la edición en español aparece con el título en inglés) del Big History Institute de la Universidad de Macquarie en Australia y publicado por DK hace poco más de un año.  Ver video tertulia

He aquí mi ranking:

1. El capital en el siglo XXI (Thomas Piketty)
2. En defensa de la Ilustración (Steven Pinker) Ver reseña
3. De animales a dioses (Yuval Noah Harari) Ver reseña  
4. Homo Deus (Yuval Noah Harari)  Ver reseña
5. Por qué fracasan los países (Daron Acemoglu y James Robinson)
6. La sociedad de coste marginal cero (Jeremy Rifkin)  Ver reseña parcial
7. La Gran Historia de todo (David Christian)  Ver video TED
8. La cuestión vital (Nick Lane)  Ver Origen de la vida
9. Entre dos mundos (autobiografía de Mario Bunge)  Ver video tertulia
10. Historia mínima del neoliberalismo (Fernando Escalante)  Ver reseña

En ese listado hay dos autores latinoamericanos (uno argentino y otro mexicano), dos británicos, un francés, un israelí, un turco, un canadiense, un australiano y un estadounidense.  Sólo el décimo fue escrito originalmente en castellano.  Ninguno es filósofo, pues el único que clasificaría como tal es Bunge, que en realidad es físico. Hay un bioquímico, cuatro economistas, dos sociólogos, dos historiadores y un psicólogo-lingüista, así que las ciencias sociales y humanas están bien representadas.  Sucede que las ciencias naturales expresan sus avances en papers y son más especializadas en sus publicaciones.  Los 10 libros tiene abordaje histórico, 8 de ellos sobre la historia de la sociedad humana, con énfasis en el pasado, presente y futuro de la modernidad. Dos sobre la historia planetaria, uno incluye algo de historia del universo y una autobiografía. 

Quedan por fuera muy buenos libros de autores como WalterIsaacson, Peter Watson, Daniel Dennett, Jared Diamond, Antonio Damasio, Edward Wilson, Nassim Nicholas Taleb, Richard Dawkins, Siddhartha Mukherjee, Hans Rosling, Adam Rutherford, Pere Estupinyá, Juan Luis Arsuaga, Lewis Dartnell, Walter Álvarez, Brian Cox y Jeff Forshaw, Gustavo Romero,  Antonio Diéguez, Manuel Arias, Antonio Rosas, Daniel Altschuler, entre otros.

No hay libros colombianos en la selección.  En su defecto, propongo como el libro colombiano de la década a ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad del Centro Nacional de Memoria Histórica (antes de ser tomado por los enemigos de la memoria y de la historia).  Es el producto de un trabajo colectivo liderado por Gonzalo Sánchez.   Pero no lo incluyo en la lista global pues su tema es geográficamente muy limitado.  Ver relacionado   Ver sobre FARC

Ver: Sobre Harari y Pinker
Ver otra entrada con selección y comentarios de estos y otros libros (2018)

miércoles, agosto 14, 2019

Semántica filosófica

Semántica Filosófica

Por Jorge Senior

Esta nota puede ser de interés para estudiantes de filosofía en pre o posgrado y, en general, para cualquier persona interesada en la filosofía.

La semántica filosófica, el gran legado de Gottlob Frege, Alfred Tarski y Kurt Gödel, nos dota de una potente caja de herramientas para el análisis filosófico: lenguaje, sistema conceptual, vocabulario, regla de sintaxis, universo de discurso, abstracción, interpretación, denotación, designación, objeto, concepto, cosa, propiedad, hecho, significado, sentido, referencia, formalización, precisión, vaguedad, valor de verdad, verdad, falsedad, ficción, relevancia, enunciado, proposición, teoría, cosmovisión. Por supuesto, la semántica filosófica no es un campo aislado, pues está en conexión directa con la ontología y la epistemología. Esa conexión es clave para el buen uso de esa caja de herramientas. Y además es pertinente estar cuerdo.

Mi propósito aquí es compartir una síntesis apretada del capítulo de semántica filosófica del libro Scientific Philosophy de Gustavo Romero. Para ello tomamos los dos siguientes párrafos, traducidos libremente por el suscrito (lo que está entre paréntesis es comentario mío).

“Los lenguajes son sistemas conceptuales con un vocabulario, reglas de formación (sintaxis) y un universo de discurso. Si éste último falta el lenguaje es abstracto. De lo contrario es interpretado. Los símbolos denotan objetos y designan conceptos (“denotación” sólo aplica para objetos, “designación” sólo aplica para conceptos). Los conceptos se refieren a individuos de cualquier clase. Algunos conceptos pueden usarse para representar cosas, propiedades y hechos. Todos los conceptos tienen un significado formado por un sentido y una referencia cuando pertenecen a una teoría formalizada. El significado es preciso sólo en el caso de lenguajes exactos interpretados. De otro modo será afectado por vaguedad.”

“Sólo algunos procesos cerebrales y enunciados pueden ser verdaderos, falsos o algo intermedio. Las proposiciones son constructos que heredan su valor de verdad de aquellos enunciados de los cuales son abstraídas. Un valor de verdad no puede ser asignado a una teoría o a una cosmovisión. Sin embargo, una teoría puede ser más verdadera que otra. Lo mismo vale para la cosmovisión. La ciencia progresa encontrando teorías sobre el mundo cada vez más verdaderas.” (Esta última frase yo al redactaría así: La ciencia progresa construyendo teorías cada vez más verdaderas sobre parcelas del universo cada vez más amplias). 

El libro Scientific Philosophy puede adquirirse en Amazon.