sábado, junio 06, 2020

Esbozo del perfil psicológico cultural del conspiranoico común


Material en construcción

PERFIL PSICOLÓGICO CULTURAL DEL CONSPIRANOICO MEMÉTICO

Grosso modo, el siguiente es el perfil del conspiranoico receptor:

·         Habla de élites dominantes pero nunca ha leído un libro o un artículo científico sobre economía oligopólica, concentración de la riqueza, historia económica o macroeconomía. Y menos aún ha investigado al respecto.
·         Habla sobre tecnologías para la dominación u opresión, pero nunca ha estudiado tecnología ni mucho menos la ciencia en la cual ésta se basa. Menos aún conoce la historia de las tecnologías.
·         Habla de geopolítica, pero ni siquiera es capaz de ubicar a Vietnam o Afganistán en un mapamundi sin letras. Ni es capaz de hacer un resumen de la primera o la segunda guerra mundial, ni sabe que era la Tricontinental. En su mente no está el mapa político ideológico de los partidos y fuerzas políticas y sociales de las potencias.  Y conoce muy poco sobre la ONU u otras entidades multilaterales.
·         Habla del “sistema”, “el poder” y “la dominación” en la sociedad, pero no ha leído a Marx, ni a Weber, ni estudia las ciencias sociales o la historiografía.
·         Habla contra la ciencia o temas relacionados con ciencias, pero no la estudia, ni es capaz de identificar científicos prestigiosos actuales, laboratorios o centros de investigación, publicaciones científicas y su historia.  Tampoco sabe cómo funciona la ciencia, ni desde el punto de vista sociológico ni metodológico.
·         Habla de “engaño”, pero no investiga las fuentes ni los intereses de los emisores de videos, libros y memes conspiranoicos.
·         Cree ejercer el pensamiento crítico pero no tiene ni idea qué es eso, cree que es igual a ser crítico o poner en duda todo “lo oficial”. No sabe lógica ni teoría de la argumentación, ni qué es una falacia, ni cuáles son los sesgos psicológicos más comunes.
·         El conspiranoico no tiene formación política o ideológica definidas, pero sí un popurrí de memes (en el sentido de Dawkins) en la cabeza, un sancocho de pedacitos de ideas variopintas.
·         Aunque cumpla en un alto porcentaje con la descripción anterior, un conspiranoico no tiene que ser un analfabeta o un ignorante.  Puede ser un profesional o un emprendedor o un rebuscador que conoce su oficio y que se desenvuelve de manera funcional en la vida económica y cotidiana.  Tiene una inteligencia inquieta, pero carece de referentes firmes (sean científicos, religiosos o ideológicos) y no tiene la humildad de reconocer su ignorancia en un tema, ni la entereza y honestidad intelectual de ponerse a estudiarlo con seriedad y rigor.
·         El conspiranoico no es un dogmático sino un confuso.  Absorbe creencias de todo tipo, a veces contradictorias entre sí, cuyo rasgo común paranoide es el secreto, el ocultismo, el engaño.  La frase típica del conspi, su lema de cabecera, es "¡nos están engañando!”.  Si le preguntas ¿quiénes nos engañan?, la respuesta es “Ellos”. Si insistes ¿quiénes son “ellos”?, apareceran etiquetas amorfas como “corporaciones”, “élites”, nombres de clubes o sociedades secretas famosas (irónico).
·         En el perfil del conspiranoico la creencia puntual no tiene que ser estrafalaria o disparatada.  Muchas veces la creencia es plausible, si se abordase como una hipótesis.  El problema de la actitud conspiranoica se observa en el abordaje del asunto en cuestión:
o   Sesgo de confirmación, de atención, de selección
o   No entendimiento de la aleatoriedad y la estadística
o   Terror a la disonancia cognitiva
o   Predisposición a confundir simbolismos con evidencias
o   Carencia de herramientas conceptuales para investigar la sociedad
o   Raigambre emocional en el miedo, el resentimiento, la desconfianza y otras emociones negativas
o   Sensación positiva agradable de autoestima exagerada   (a mí no me engañan)
o   Predisposición ansiosa a encontrar patrones sin la disposición correspondiente a pasarlo por el cedazo del examen probatorio (irrefutabilidad, hipótesis ad hoc)
o   Maniqueísmo de telenovela: el mundo se explica con malos y buenos
o   Es más vulnerable a creer en una teoría conspirativa quien ya cree en otra

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