sábado, mayo 02, 2020

Las dos lecciones de la pandemia


En la anterior columna sostuve que la presente coyuntura 2020 es de aprendizaje forzoso, para que a la especie humana no le pase en los próximos 20 años como a la rana hervida en la olla del calentamiento global.  La pregunta entonces es: ¿qué podemos aprender los Homo Sapiens de esta emergencia?  No se trata de hacer un ejercicio descriptivo de adivinación futurista, sino un raciocinio prescriptivo sobre el qué hacer frente a los desafíos del siglo XXI. 

Procedo entonces a extraer lecciones que, sin embargo, no surgen del momento, sino del análisis de las cuatro décadas pasadas y que la actual emergencia permite liberar de la torre de marfil intelectual para ser arrojadas a la cara de todo individuo que se tome al menos unos momentos para reflexionar sobre lo que está pasando.  Este análisis parte de dos contradicciones, que casualmente tienen en 1980 el punto de inflexión.  En efecto, el año de 1980 y sus alrededores es el parte-aguas que divide en dos el devenir del capitalismo en la posguerra.

Las dos contradicciones son: (1) neoliberalismo vs estado de bienestar y (2) oscurantismos vs ciencia.

El neoliberalismo, con el fundamentalismo de mercado cómo médula, surge en los años 30 en tanto idea, pero adquiere relevancia con la escuela de Chicago en los 70 y empieza a predominar con el advenimiento de Reagan y Thatcher al poder ejecutivo a ambos lados del charco.  Por su parte, el estado de bienestar es un producto europeo de la guerra fría con base keynesiana, socialdemócrata, que intenta conjugar los valores ilustrados de igualdad y libertad, motorizado por el miedo al modelo soviético de socialismo. Miedo que desaparece al derrumbarse el Pacto de Varsovia y permite al neoliberalismo imponer el consenso de Washington, expandirse como ideología de la globalización, volverse sentido común más allá de la esfera económica y ser asimilado como modo de vida.  Entretanto la socialdemocracia se diluye a medida que el estado de bienestar va siendo desmontado a pedazos.  El neoliberalismo alcanza tal hegemonía cultural que ni siquiera la crisis de 2008 le hizo mella, dado que no había alternativa, salvo el extraño modelo asiático de capitalismo emergente tardío que, por cierto, sirvió para jalonar la economía mundial y ocultar las fallas del modelo neoliberal.

En Colombia, la Constitución de 1991 refleja en su carácter bicéfalo esta contradicción que analizamos, al imbricar en precario equilibrio la tendencia privatizadora y mercantil con el garantista estado social de derecho.  En 30 años hemos visto cómo el componente neoliberal ha socavado el estado social de derecho dejándolo en los huesos.

Ahora la emergencia sanitaria de la pandemia pone en evidencia la ineptitud del mercado para gestionar la crisis y velar por el Bien común, incapaz de interpretar los intereses de la humanidad como conjunto. Como en la caricatura, el náufrago en el agua no encuentra la mano invisible de Adam Smith que lo salve de ahogarse.  Se plantea entonces el retorno del Estado en todo el mundo.  El imperativo de la salud como derecho deja de ser letra muerta y resucita en medio de la angustia, el miedo y la vulnerabilidad biológica: ¡¿cómo pudimos desmantelar el sistema público de salud?!  La renta básica universal deja de ser utópica y en cuestión de días se hacen ensayos pilotos en su dirección (aunque en Colombia bajo la forma perversa del know how asistencialista de la clase politiquera: repartiendo mercaditos con sobrecostos).  La investigación científica, en muchos países marginada, de repente es urgida como salvadora y guía.

Es el momento de la defensa de lo público en los sectores estratégicos de la sociedad.  Corrupción y privatización son dos caras de la misma moneda. La corrupción del sector público no sólo produce ganancias inmediatas ilegales sino que fomenta luego la privatización y sus ganancias legales concomitantes.  La combinación perfecta…. ¡para ellos!  Y ya no es cierto que no haya alternativa al “sentido común” neoliberal.  El estado de bienestar ha sido el mejor modelo de sociedad moderna que ha existido y puede ser actualizado, por ejemplo, siguiendo la línea de investigación que Thomas Piketty y su equipo han liderado en la última década.  Y que quede claro que no proponemos un modelo estatista sino una economía mixta racionalmente regulada.  Pero lo más importante es que este modelo nos permitiría enfrentar en mejores condiciones el mayor desafío de todos: el cambio climático.   

La otra contradicción viene desde el siglo de las luces cuando el enciclopedismo visumbró al ciudadano ilustrado como el pilar de la democracia.  Pero el sistema educativo no cumplió con esta promesa de la modernidad al dedicarse a embutir en los jóvenes información fragmentada inconexa y perder de vista el objetivo de formar en pensamiento crítico racional y cosmovisión científica.  Olvidamos que la ciencia, como decía Carl Sagan, no es una montonera de conocimientos sino una forma de ver y entender el mundo.  Esta falla grave en el marco del progreso moderno es confrontada por Steven Pinker en su recomendado libro En defensa de la Ilustración (2018). 

La consecuencia es que no habrá ciudadanías libres si no hay masa crítica de ciudadanos ilustrados.  Para la democracia esto ha sido extremadamente perjudicial, pues ha prohijado el auge de los populismos y clientelismos.  En términos filosóficos se dice que la democracia epistémica fue opacada por la democracia doxástica.

La forma tradicional de oscurantismo anti-ciencia ha sido el pensamiento mágico religioso.  Lejos de desaparecer, ha pervivido en los sectores conservadores de la sociedad.  En EEUU la base social republicana de protestantes fundamentalistas tiene tal peso político que pone presidentes. Y en tiempos de pandemia podemos ver lo que eso implica: la ineptitud total del gobierno federal y las escandalosas cifras ascendentes de la Covid en ese país.  En América Latina ni siquiera se limita a los sectores conservadores, como el caso patético de Bolsonaro, sino que ha permeado hasta los sectores de izquierda, supuestamente progresistas. 

Pero el fenómeno que más ha impactado a las izquierdas con epicentro en Europa fue el movimiento intelectual posmodernista que surgió a finales de los 70 para llenar el vacío dejado por el marxismo, y desde entonces ha hecho estragos en las ciencias sociales y en el pensamiento “progre”.  En verdad, el “posmodernismo” debería denominarse “antimodernismo”.  También el pensamiento liberal se vió influido por esa moda lo que derivó en la ideología de la “corrección política” basada en el construccionismo social y cultural que desconoce la base biológica del animal humano, que hoy nos abofetea con la pandemia. Afectó sobre todo a feminismos y movimientos étnicos.  En América Latina hay otra corriente oscurantista, poco conocida, pero con alguna influencia en países de fuerte presencia indígena.  Me refiero al llamado “pensamiento decolonial” que practicamente declara una guerra cultural contra Occidente.  Hay un tufo “decolonial” en el gobierno de AMLO, cuya ministra de ciencia ha sido fuertemente cuestionada por la comunidad científica (igual ha pasado en Colombia en un gobierno de derecha como mostré en mis columnas de enero). La gestión de López Obrador frente a la epidemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2 pondrá a prueba su actitud y aptitud ante la ciencia.

A todo lo anterior hay que sumar las pseudociencias y las pseudoteorías conspiranoicas que, a diferencia de los anteriores cuatro oscurantismos, no se han acallado en la coyuntura de  la pandemia, generando confusión y desinformación en las redes sociales gracias al analfabetismo científico de las multitudes, lo cual se traduce en muerte y sufrimiento cuando no se siguen las medidas de contención y mitigación necesarias para enfrentar la epidemia en cada nación.  Mi punto es que la emergencia del 2020 de origen biológico, pero expandida por la autopista expedita del transporte áereo de pasajeros que la globalización exacerbó en las últimas décadas, ha recuperado para la ciencia el lugar que le corresponde como faro iluminante de la sociedad.  Hoy dependemos angustiosamente de la investigación en virología, fisiopatología y epidemiología de este novel coronavirus que ya se diversifica en variantes más o menos patógenas.  Y esperamos que vacuna y tratamientos eficaces logren que la cifra de fallecidos no llegue ni al 1% de la influenza de hace un siglo.

Si la debilidad en infraestructura  y talento humano en ciencias de  la salud sumadas al analfabetismo científico de las mayorías ponen en aprietos a las sociedades del siglo XXI frente a un simple virus, imagínense esta incapacidad enfrentada a un reto inmensamente más grande y menos visible, como es el caso del cambio climático antropogénico.

En resumen, estado de bienestar + ciencia no es una fórmula simplona ni la panacea, pero sí constituye el punto de partida, la base firme desde la cual la humanidad pueda salir adelante frente al peligro que representa ella misma cuando está sometida a las fuerzas ciegas del mercado alimentadas por la codicia y al oscurantismo masificado por la alienación, el miedo y la ignorancia. 

Publicado originalmente en El Unicornio el 12 de abril de 2020  (elunicornio.co)
Próxima columna: Piketty vs Pinker

La parábola de la rana hervida


Dice la fábula que si echas una rana en agua muy caliente inmediatamente saltará fuera del agua, pero si la introduces en agua al clima y comienzas a calentarla lentamente la rana no notará el cambio y se cocinará viva.  Agradezco al lector acucioso que no haga el experimento a ver si es verdad. La moraleja es obvia: hay peligros que pasan por debajo de nuestro umbral de percepción y cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde.

Es lo que pasó con la pandemia en curso en varios países y viene sucediendo con el calentamiento global.

El novel coronavirus SARS-CoV-2, agente patógeno causante de la enfermedad Covid-19, ha generado una emergencia mundial al convertirse en pandemia, aunque no necesariamente se ha convertido en epidemia en todos los países.  Para la ciencia, la OMS o los que trabajan en epidemiología, no es una sorpresa tal tipo de situación para la cual existen protocolos preestablecidos que, sin embargo, siempre enfrentan resistencia por su impacto económico.  Un artículo de 2005 (Wendong Li et al), por ejemplo, trata de los murciélagos como reservorios naturales de coronavirus del tipo productor de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo) y alertaba sobre su peligrosidad. Otro artículo de 2007 (Vincent C. et al) enfatiza el carácter emergente y reemergente de las infecciones por coronavirus.  Y como esos hay otros resultados publicados de investigaciones sobre zoonosis, enfermedades infecciosas y emergentes provenientes de animales no humanos y que pasan de una especie a otra, como es natural en la biosfera desde antes de la explosión cámbrica.  Seguramente la mayoría de los lectores de esta columna han visto la charla TED de 2015 ofrecida por Bill Gates, a quien pintan como un genio, cuando en realidad al vaticinar un peligro como el que ahora vivimos decía algo de sentido común, sabido por la ciencia, pero despreciado por sectores políticos que subvaloran el conocimiento científico.

No pertenezco al clan de autores, columnistas, periodistas, académicos, analistas y opinadores que ven “crisis” en todo lado y en todo momento.  Creo que la palabra “crisis” hay que reservarla para verdaderas situaciones críticas que se dan cuando un sistema ya no puede seguir funcionando normalmente o como en el caso técnico de las crisis económicas cuando se puede medir en indicadores la magnitud de un retroceso.  Con una sonrisa sarcástica hago eco al trino de Andrés Mejía: “esta debe ser como la decimonovena crisis definitiva del capitalismo desde 1850”. Por otra parte, tampoco sigo la senda de los optimistas inveterados como Steven Pinker, Hans Rosling o los transhumanistas, quienes parecen abanderar la consigna, atribuída a Carlos Marx, según la cual “la humanidad sólo se plantea los problemas que puede resolver”. 

Ahora estamos ante una crisis de salud y economía que es mucho menor a varias sufridas en la primera mitad del siglo XX en el breve lapso de 30 años: 1914-1918 guerra mundial imperialista; pandemia de influenza en 1918-1919; crisis económica de 1929-1933; segunda guerra mundial 1939-1945.  En contraste, la segunda mitad del siglo no tuvo verdaderas crisis globales, hubo crecimiento económico bastante generalizado y los focos de conflicto de mayor intensidad no alcanzaron las dimensiones de las guerras mundiales y fueron confinados en la periferia de los centros de poder de las grandes potencias.

En el siglo XXI, a pesar del 9-11 y la nueva geopolítica, el conflicto bélico no ha alcanzado nunca las cifras del siglo anterior.  Y aunque el peligro de guerra nuclear sigue pendiendo sobre nuestras cabezas, lo cierto es que se encuentra latente en un plano secundario, casi afuera de la agenda pública.  Brotes epidémicos como el SARS, MERS, Ébola, Zika, Chikungunya y otros, algunos con mayor tasa de letalidad que el actual coronavirus, no produjeron un impacto comparable a la actual peste al tener una tasa de contagio mucho menor y ser más fácil su contención.

Así que, vista en perspectiva histórica, la inminente crisis producida por la emergencia de la Covid no tendrá las dimensiones de aquellas que vivieron nuestros abuelos y que nuestra generación nunca había experimentado en carne propia.  Pero será lo suficientemente estremecedora para arrojarnos a la cara una lección contundente que debemos asimilar con inteligencia superior a la rana de la fábula, pues la verdadera encrucijada para la humanidad en el siglo XXI es el cambio climático que nos está cocinando lentamente y que asumimos con procrastinación estructural.

Imagino con optimismo que la relativamente pequeña o mediana crisis de 2020 será recordada como el simulacro que preparó a la especie humana para enfrentar el mayor desafío de su breve historia sobre la faz de la Tierra.  Digo “simulacro” como metáfora, no para repetir el error de la alcaldesa de Bogotá de etiquetear de esa forma una medida real sobre una amenaza real. Un símil boxístico podría ser llamar a esta crisis el “sparring” de la humanidad que ayuda a prepararse para la verdadera pelea por el campeonato mundial.  Es el pellizco que nos debe despertar de nuestro sopor y sacarnos de una vez por todas de la zona de confort.  No minimizo la gravedad de la emergencia actual ni desvalorizo las decenas de miles de personas cuyas vidas han entrado en las estadísticas de letalidad, cada una de las cuales es una tragedia familiar (no olvidar que el frenazo temporal de la maquinaria capitalista salva muchas vidas y renueva la naturaleza por la menor contaminación y el menor número de muertes en accidentes y otras causas).  Lo que quiero es enfatizar el carácter de advertencia, alerta, lección, aprendizaje, llamado de atención, que tiene la presente coyuntura.  La letra con sangre entra, decía una vigorosa pedagogía antigua.

¿Y cuáles son las lecciones que debemos captar en toda su altura y profundidad de esta experiencia vital a escala planetaria?

En pretendida respuesta, ya la industria de los gurúes, que sufre de incontinencia verbal, ha ofrecido generosamente su deposición de graforrea en grandes volúmenes de elucubraciones a una tasa superior al contagio del CoV2.  Prefiero pasar por encima sin untarme.  Keep calm and sapere aude, diría un Kant memético de nueva generación.  Tengamos pues, como nos enseñó Estanislao Zuleta, el valor de hacer uso público de nuestra propia razón.  Pero me temo, estimado lector que has llegado hasta aquí, que esa propuesta con las dos tesis de abril será en la próxima columna, en esta misma semana santa.  Quedamos QAP.

Publicado el 6 de abril de 2020 en El Unicornio  (elunicornio.co)

Semblanza de Mario Bunge, In Memoriam (1919-2020)




El 24 de febrero de 2020 murió el filósofo latinoamericano más importante de todos los tiempos.  Pero Mario Bunge no estudió filosofía, sino física.  Este científico se convirtió en filósofo en forma autodidacta, por su interés en problemas filosóficos desde muy joven.  Mario nació en Buenos Aires y en el siglo que duró su vida tuvo dos etapas claramente distinguibles: los primeros 40 años y los 60 siguientes.  

En la primera etapa su base estuvo en Argentina, viajó poco, hizo política de izquierda creando la Universidad Obrera, sufrió la persecusión de militares y peronistas, investigó en física e incursionó en filosofía de la ciencia intentando impulsar la modernización y exactificación del trabajo filosófico en América Latina.  Demoró demasiados años haciendo la tesis, algo que puede servir de consuelo a muchos. En la segunda etapa se exilió, migró por varios países para finalmente establecerse en la Universidad de McGill, en Canadá, durante medio siglo, uno de los secretos de su productividad.  En esta fase de su vida se alejó de la física práctica y se entregó de lleno a la filosofía, debatiendo con los grandes filósofos de primera línea, recorriendo casi todas las áreas del campo filosófico: ontología, epistemología, semántica, ética, filosofía política.  En filosofía de la ciencia también recorrió todas las especialidades: de la filosofía de la física, pasó por filosofía de las matemáticas, la química, la biología, la psicología, las ciencias sociales, así como la filosofía de la mente y de la tecnología. Fue un filósofo de talla mundial.

Su libro de Memorias, publicadas a los 95, se tituló Entre dos mundos.  Esos dos ámbitos pueden interpretarse como Latinoamérica y el mundo anglosajón o como la ciencia y la filosofía.  Su obra más importante fue el Tratado de Filosofía Básica en ocho tomos (1974-1989), producto de una labor descomunal para establecer el que puede ser, quizás, el único sistema filosófico elaborado en el siglo XX, pues en esta época lo que hay es especialistas y no generalistas sin terrenos vedados.  Otras obras importantes son Causalidad, Fundamentos de física, Crisis y reconstrucción de la filosofía, A la caza de la realidad, Emergencia y Convergencia.  Tiene obras dedicadas a las ciencias sociales, a la filosofía de la medicina, a la ingeniería, a la educación.  Es decir, casi todas las profesiones pueden encontrar textos de Bunge pertinentes a su campo.  Con el colombiano Rubén Ardila escribió una obra conjunta sobre filosofía de la psicología.  Lo irónico es que el texto que le dio más fama en Colombia fue el pequeño manual La ciencia, su método y su filosofía, que en realidad es poco importante dentro de su producción. En total produjo más de 70 libros y centenares de artículos y columnas periodísticas. 

Una de sus características fue su apoyo al movimiento escéptico y el combate permanente contra los oscurantismos de todas las pelambres: las pseudociencias, los posmodernismos, el construccionismo social y toda filosofía idealista, irracionalista o relativista radical.  Mario fue ateo, por supuesto, y afín al socialismo democrático, pero sin militancia partidista. Su filosofía se puede definir en los siguientes parámetros: materialista, realista, emergentista, sistemista, racioempirista, cientificista y agatonista en ética. Es claramente un filósofo moderno, heredero de la Ilustración.

Tuve la oportunidad de conocer a Mario Bunge en el 2015 durante el primer Encuentro Latinoamericano de Filosofía Científica en Buenos Aires, precisamente celebrado como un homenaje a este pensador.  Allí pude conversar con él sobre la biologización de las ciencias sociales (tema de mi ponencia), la revista Minerva (que publicó muy joven) y sobre Gabriel García Márquez (decidió apodarme “Aureliano”, pues era el único colombiano en el evento, una anécdota que haría sonreir a cierto compañero de viejas andanzas, mi amigo Gustavo Petro), cuya obra admiraba.  Siempre dispuesto a charlar con los jóvenes y a debatir con cualquier ponente, fuese famoso o no. 

Mario era el máximo exponente de la filosofía científica en español, pero hay una serie de filósofos que recogemos su antorcha: Gustavo Romero (autor de Scientific Philosophy), Gerardo Primero (en psicología), Roxana Kreimer (feminismo científico), Antonio Diéguez (filosofía de la biología) y muchos más.  En Colombia hay iniciativas como Nullius in Verba, que dirige Sergio Barrera, que produce una revista online y un website de filosofía científica.  Y en el Caribe colombiano hemos conformado el Círculo de Filosofía Científica y Pensamiento Crítico de Barranquilla que en el pasado mes de septiembre organizó dos eventos sobre el pensamiento de Bunge, al cumplir éste los 100 años.  Estos eventos se hicieron en alianza con la Fundación Stellam que organiza el Café con ciencia y el grupo Holosapiens de la Universidad del Atlántico.  

En vida recibió muchos homenajes. Fue premio Príncipe de Asturias y Doctor Honoris Causa en unas 20 universidades, entre ellas la gloriosa Universidad del Valle.  Ahora vendrán los merecidos homenajes póstumos y, por supuesto, la tarea de las nuevas generaciones de aprender de su legado y continuar su línea de investigación cuyo único motor es la curiosidad infinita de la especie humana.

Esta breve semblanza fue publicada en el website de Noticias Coopercom. 



jueves, abril 16, 2020

Los libros de la década


Por Jorge Senior

Nota: Esta entrada tiene numerosos hipervínculos a reseñas, entradas relacionadas, videos, artículos en otro sitio, etc.  Usa el cursor para identificarlos y dale click.

La siguiente es mi selección muy personal de los 10 mejores libros de no-ficción de la segunda década del siglo XXI.  Quedan excluidos los textos especializados o los artículos.

Primero digamos que hay un libro de gran formato que está fuera de concurso.  Se trata del libro Big History (aún la edición en español aparece con el título en inglés) del Big History Institute de la Universidad de Macquarie en Australia y publicado por DK hace poco más de un año.  Ver video tertulia

He aquí mi ranking:

1. El capital en el siglo XXI (Thomas Piketty)
2. En defensa de la Ilustración (Steven Pinker) Ver reseña
3. De animales a dioses (Yuval Noah Harari) Ver reseña  
4. Homo Deus (Yuval Noah Harari)  Ver reseña
5. Por qué fracasan los países (Daron Acemoglu y James Robinson)
6. La sociedad de coste marginal cero (Jeremy Rifkin)  Ver reseña parcial
7. La Gran Historia de todo (David Christian)  Ver video TED
8. La cuestión vital (Nick Lane)  Ver Origen de la vida
9. Entre dos mundos (autobiografía de Mario Bunge)  Ver video tertulia
10. Historia mínima del neoliberalismo (Fernando Escalante)  Ver reseña

En ese listado hay dos autores latinoamericanos (uno argentino y otro mexicano), dos británicos, un francés, un israelí, un turco, un canadiense, un australiano y un estadounidense.  Sólo el décimo fue escrito originalmente en castellano.  Ninguno es filósofo, pues el único que clasificaría como tal es Bunge, que en realidad es físico. Hay un bioquímico, cuatro economistas, dos sociólogos, dos historiadores y un psicólogo-lingüista, así que las ciencias sociales y humanas están bien representadas.  Sucede que las ciencias naturales expresan sus avances en papers y son más especializadas en sus publicaciones.  Los 10 libros tiene abordaje histórico, 8 de ellos sobre la historia de la sociedad humana, con énfasis en el pasado, presente y futuro de la modernidad. Dos sobre la historia planetaria, uno incluye algo de historia del universo y una autobiografía. 

Quedan por fuera muy buenos libros de autores como WalterIsaacson, Peter Watson, Daniel Dennett, Jared Diamond, Antonio Damasio, Edward Wilson, Nassim Nicholas Taleb, Richard Dawkins, Siddhartha Mukherjee, Hans Rosling, Adam Rutherford, Pere Estupinyá, Juan Luis Arsuaga, Lewis Dartnell, Walter Álvarez, Brian Cox y Jeff Forshaw, Gustavo Romero,  Antonio Diéguez, Manuel Arias, Antonio Rosas, Daniel Altschuler, entre otros.

No hay libros colombianos en la selección.  En su defecto, propongo como el libro colombiano de la década a ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad del Centro Nacional de Memoria Histórica (antes de ser tomado por los enemigos de la memoria y de la historia).  Es el producto de un trabajo colectivo liderado por Gonzalo Sánchez.   Pero no lo incluyo en la lista global pues su tema es geográficamente muy limitado.  Ver relacionado   Ver sobre FARC

Ver: Sobre Harari y Pinker
Ver otra entrada con selección y comentarios de estos y otros libros (2018)

lunes, febrero 24, 2020

Harari y Pinker: dos libros para entender el mundo actual (2018)


Dos libros para entender el mundo actual

Por Jorge Senior

Octubre 6 de 2018

Vivimos en una era donde el problema no es la escasez de información, sino su exceso, así que cae bien una buena ayuda para separar el grano de la paja.  Acaban de salir a la luz dos libros extraordinarios que cumplen tal función. Desde perspectivas diferentes, ambos abordan los grandes desafíos que enfrenta la humanidad en la época actual y nos pueden servir para comprender el momento histórico que vivimos.  

Por un lado está “21 lecciones para el siglo XXI” (editorial Debate) del historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de “Sapiens” y “Homo Deus”, bestsellers de alto impacto en años recientes, cuyas rompedoras ideas se profundizan en la nueva obra, aterrizándolas en el presente.  De otro lado está el psicólogo canadiense y profesor de Harvard, Steven Pinker, con su texto “En defensa de la Ilustración” (editorial Paidós), un documentado alegato a favor de la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, hoy amenazados por múltiples oscurantismos.  Pinker es también autor de “La Tabla Rasa” y “Los ángeles que llevamos dentro”, dos libros sobre la naturaleza humana y su evolución.  

Ambos autores se apoyan en información científica actualizada, lo cual es una garantía en estos tiempos de “post-verdad”, pero el tono optimista de Pinker, confiado en la democracia liberal, contrasta con la mirada crítica y algo pesimista de Harari.  Para el israelí, aparte de la guerra nuclear que es un peligro aún latente, los grandes retos de la humanidad en el presente siglo son el cambio climático y la disrupción tecnológica producida por la convergencia de la inteligencia artificial y la biología sintética. Los dos científicos no difieren mucho respecto a la manera inteligente de afianzar la paz y evitar el calentamiento global, pero sí en el tema de los posibles efectos disruptivos de la tecnología BIO+INFO, más allá de la acelerada desaparición de puestos de trabajo por la automatización.  Mientras la argumentación defensiva de Pinker se apoya en gráficas y datos, Harari es más incisivo y sofisticado en su análisis de las amenazas existenciales que afectarán nuestras vidas y las de nuestros hijos.  Por ello, aunque ninguno se refiere al otro, es pertinente leerlos a ambos y confrontarlos entre sí.  

Posdata: mientras hacemos este ejercicio reflexivo es posible que se traduzca al español otro libro de recomendada lectura: Origin Story de David Christian, el padre de la Big History.

viernes, noviembre 15, 2019

Obstáculos epistémicos en la enseñanza y divulgación de la Astronomía



PONENCIA

Congreso Comunicando la Astronomía en Hispanoamérica, septiembre de 2003, Observatorio de Arecibo, Puerto Rico.
Este evento contó con el patrocinio de la Universidad de Cornell (donde laboró Carl Sagan).  La universidad corrió con nuestros gastos de viaje, alojamiento, alimentación.
En ese momento el Director del Observatorio era Daniel Altschuler.
[La primera y tercera foto corresponde a ese evento, la segunda es del Encuentro Nacional de Astronomía en el cual nació la RAC en 1997, en Solinilla, Atlántico].

Para leer la ponencia que presenté en el Observatorio de Arecibo en septiembre de 2003 sobre los Obstáculos epistémicos en la enseñanza de la astronomía darle click al hipervínculo que aparece abajo y luego descargarlo de la página de Academia.edu :

Ponencia en el Observatorio de Arecibo 

Este ponencia se basó en la experiencia desarrollada en el Planetario de Barranquilla (1995-1997), la capacitación de docentes (1993-1994) y otras actividades desarrolladas en ese período.

miércoles, noviembre 13, 2019

Ranking de tamaño de los cuerpos del Sistema Solar






Sistema Solar
    (1 + 8 + 5 + <250 + >500.000)
1.    Sol  [OM4]

2.     Júpiter  [OM3]
3.     Saturno
4.     Urano
5.     Neptuno

6.      Tierra [OM2]     [Tierra y Venus están en el orden de los 12 mil km de diámetro)
7.      Venus

8.       Marte  [Marte está en el orden de los 6 mil km diámetro]

9.       Ganímedes (J) [Ganímedes y Titán están en el orden de los 5 mil km]
10.   Titán (S)

11.   Mercurio  [Mercurio y Calisto están en el orden de los 4 mil km]
12.   Calisto (J)

13.   Io (J)  [Estas 3 lunas están en el orden de los 3 mil km]
14.   Luna
15.   Europa (J)

16.   Tritón (N)   [Esta luna y los 2 planetas menores están en el orden de 2 mil km]
17.   Plutón (CK)
18.   Eris (CK)

19.   Sedna (CK)*   [Éste es el grupo del orden de los mil km]
20.   Titania (U)
21.   Rea (S)
22.   Oberón (U)
23.   Japeto (S)
24.   Quaoar (CK)*
25.   Orcus (CK)*
26.   2007OR10 (CK)*
27.   Caronte (P)
28.   Umbriel (U)
29.   Ariel (U)
30.   Dione (S)
31.   Tetis (S)
32.   Makemake (CK)
33.   Haumea (CK) (no O)
34.   Varuna (no O)

35.   Ceres (CA)  [OM1]   [Éste grupo está por debajo de mil km y sobre 400 km]
36.   2002UX25 (CK)
37.   1996TO66 (CK)
38.   2002TX300 (CK)
39.   Ixion (CK)
40.   2002AW197 (CK)
41.   2002TC302 (CK)
42.   Palas (CA)
43.   Vesta (CA) (visible, no O)
44.   2018VG18 (CK)
45.   Encelado (S)
46.   Miranda (U)
47.   Hygiea (CA)
48.   Mimas (S)

Este ranking está hecho con base en el diámetro.  En algunos cuerpos del cinturón de Kuiper el diámetro es aún impreciso.  El ranking por masa sería muy parecido, pero con algunas diferencias dada la desigualdad de densidad entre los cuerpos.  Por ejemplo, Neptuno tiene más masa que Urano pero es menos voluminoso, lo mismo sucede con Vesta que es más masivo y brillante que Palas, pero ligeramente menos voluminoso.

1 + 8 + 5 + >200 + >500.000 significa:
1 estrella
8 planetas
5 planetas menores oficiales (hay nuevos candidatos)
Más de 200 lunas o satélites naturales
Más de 500.000 cuerpos registrados

OM significa Orden de Magnitud, es decir, potencias de 10
Ceres OM1
Tierra OM2
Júpiter OM3
Sol OM4

Así, Ceres está cerca de mil km de diámetro.
La Tierra es un orden de magnitud más grande que Ceres, es decir, tiene un diámetro unas 10 veces mayor aproximadamente.
Júpiter es un orden de magnitud más grande que la Tierra (en diámetro), dos órdenes de magnitud más grande que Ceres (100 veces su diámetro).
El Sol tiene un orden de magnitud más grande que Júpiter, 2 órdenes más grande que la Tierra y 3 que Ceres.  Es decir, si diámetro es aproximadamente 10 veces el de Júpiter, 100 veces el de la Tierra y mil veces el de Ceres.

Los 5 planetas menores oficiales son: Plutón, Eris, Makemake, Haumea y Ceres.  Los 4 primeros en el cinturón de Kuiper y el último en el cinturón de asteroides.

La zonas del sistema solar son: el sol, la zona interior (con 4 planetas rocosos), la zona exterior (con 4 planetas gaseosos) [tales 2 zonas tiene el cinturón de asteroides como frontera]; luego está el cinturón de Kuiper con los objetos transneptunianos (a veces se distingue el disco disperso un poco más allá), más lejos está la heliopausa que es el borde del sistema solar desde el punto de vista magnético y finalmente la hipotética nube de Oort a un año luz de distancia que seria el borde desde el punto de vista de influencia gravitatoria del Sol.

UA es una Unidad Astronómica equivalente a unos 150 millones de km, distancia de la Tierra al Sol.
Zona interior: no pasa de 2 UA (Unidades Astronómicas
Zona exterior llega a 30 UA
Cinturón de Kuiper va de 30 UA a 55 UA.
La Heliopausa está a unas 100 UA.

Órdenes de magnitud en distancia al sol
Tierra: 1 UA
Saturno 10 UA
Heliopausa 100 UA
Medio interestelar 1000 UA
Nube de Oort 10.000 UA
Un poco más allá de Nube de Oort 100.000 UA
Más allá de Alfa Centauri Un millón de UA (esa estrella está a un cuarto de millón UA)

1 año luz es igual a 63.241 UA
Alfa Centauri está a 276.173 UA o 4,3 años luz.

Vivimos dentro del Sol, en la heliosfera, protegidos del viento interestelar y rayos cósmicos.

El Sistema Solar se mueve desde Canis menor hacia la constelación de Hércules.

miércoles, noviembre 06, 2019

Resumen de 4 charlas de la agenda novembrina


Aportes a la agenda cultural de Barranquilla en noviembre de 2019: 4 charlas

(1)   Conferencia en el Planetario

Resumen 

Como fundador y director del Planetario de Barranquilla en 1995 desarrollé una actividad de enseñanza de la astronomía durante esa década en el propio escenario del planetario, en colegios y universidades, y en medios de comunicación, la cual me permitió detectar los obstáculos epistemológicos comunes para el aprendizaje de conceptos astronómicos.  En el año 2003 fui invitado por la Universidad de Cornell al Observatorio de Arecibo en Puerto Rico y allí presenté una ponencia en el Congreso hispanoamericano sobre comunicación de la astronomía con ese tema pedagógico.

Retomando ese hilo ahora en noviembre ofreceré una charla titulada “Todo lo que usted sabe sobre el sistema solar está equivocado” y cuyo subtítulo es “Deconstruyendo el sistema solar”.  Allí, de una manera entretenida, presentaremos las “misconceptions” usuales del público, y los problemas conceptuales que se derivan del uso de las clasificaciones, las matemáticas y las aproximaciones para hacernos una imagen real del sistema solar, que es nuestro lugar de enunciación, nuestro hábitat actual.  

Noviembre 13 6:30 pm entrada libre Combarranquilla Boston


(2)   Panelista en un debate escolar sobre creencias religiosas en un colegio jesuita.

Con invitados de diversas creencias religiosas se desarrollará un panel sobre este tipo de creencias metafísicas.  Fui invitado para exponer un punto de vista agnóstico, que es una posición que se alindera con el ateísmo en la crítica a la fe y la creencia no fundamentada por la razón y la evidencia.  Sobra decir que no existe la menor posibilidad de “perder” este debate, dado que eso sólo sería factible si presentaran pruebas de la existencia del amigo imaginario, cosa que nadie ha logrado nunca.  Pero lo importante en todo diálogo racional es aprender y, como decía Popper, el que gana es el que pierde, pues es quien aprende algo.  Así que espero que resulte fructífero y enriquecedor para los asistentes. Nota: habla bien de los jesuitas que permitan este tipo de diálogo plural en su cancha.  En la historia de la ciencia los jesuitas aparecen muchas veces con aportes, más que cualquier otra orden religiosa cristiana.  Y en determinados momentos históricos han asumido posiciones consecuentes al lado del pueblo.  Es el caso del Cinep en Colombia.


(3)   Ponencia al Foro Interno de Filosofía de la Universidad del Atlántico

Título: Filosofía científica, pensamiento crítico y educación para la democracia

Índice

Proyecto ilustrado para el siglo XXI   ………..………………………………………………   1
Unidad de las ciencias naturales   …………………………………………………………….   3
Unidad de las ciencias naturales y sociales   …………..…………………………….……….   6
Unidad de ciencia y filosofía    ……………………………………………………………….   8
Pensamiento crítico   …………………………….………………………………………….   10
Antropoceno   ……………………………………………………………………………….   12
Conclusión   …………………………………………………………………..…………….   12
Referencias bibliográficas   ……………………………………………………..…………..   13

Resumen

Esta ponencia parte de un diagnóstico: el no cumplimiento de la promesa ilustrada de emancipación por la educación, fundamento de la democracia.  Y sustenta un componente de la solución: un nuevo proyecto educativo ilustrado apropiado para la democracia del siglo XXI basado en la cosmovisión científica, la Gran Historia, la filosofía científica y el pensamiento crítico.  El proyecto educativo ilustrado 3.0 desemboca en la Ilustración Antropocénica, médula de una ciudadanía cosmopolita en el siglo XXI.


(4)   Ponencia al Foro Interno de Historia de la Universidad del Atlántico

Resumen

Objetivo: caracterizar analítica y diacrónicamente la concepción teórica del M19.

Contenido: el texto tiene cuatro secciones: una introducción, un marco temporal, un análisis estructural que constituye el meollo de la argumentación y una conclusión.

Resultados: la concepción teórica del M19 es una forma original de populismo progresista insurreccional que se aleja del referente marxista predominante en la izquierda colombiana, adopta elementos programáticos liberales y socialdemócratas, utiliza la identidad cultural como eje vertebral de la política y la ética, innova la teoría militar subordinada a la política y genera como producto un proyecto de paz y democracia. Tal proyecto se plasmó parcialmente en el estado social de derecho y el componente garantista de la Constitución de 1991 y continúa en algunos elementos del ideario del progresismo y Colombia Humana.


martes, noviembre 05, 2019

10 hitos de la ciencia en el siglo XX


10 hitos de la ciencia en el siglo XX
Tomado de revista Nature

Detection of a strange particle
In 1947, scientists found a previously unseen particle, which is now called a neutral kaon. This work led to the discovery of elementary particles known as quarks, and ultimately to the establishment of the standard model of particle physics.
Taku Yamanaka

The advent and rise of monoclonal antibodies
A 1975 Nature paper reported how cell lines could be made that produce an antibody of known specificity. This discovery led to major biological insights and clinical successes in treating autoimmunity and cancer.
Klaus Rajewsky

How Australopithecus provided insight into human evolution
In 1925, a Nature paper reported an African fossil of a previously unknown genus called Australopithecus. This finding revolutionized ideas about early human evolution after human ancestors and apes split on the evolutionary tree.
Dean Falk

The nano-revolution spawned by carbon
In 1985, scientists reported the discovery of the cage-like carbon molecule C60. The finding paved the way for materials such as graphene and carbon nanotubes, and was a landmark in the emergence of nanotechnology.
Pulickel M. Ajayan

The discovery of the Antarctic ozone hole
The unexpected discovery of a hole in the atmospheric ozone layer over the Antarctic revolutionized science — and helped to establish one of the most successful global environmental policies of the twentieth century.
Susan Solomon

A breakthrough method that became vital to neuroscience
Originally developed to record currents of ions flowing through channel proteins in the membranes of cells, the patch-clamp technique has become a true stalwart of the neuroscience toolbox.
Alexander D. Reyes

Birth of a class of nanomaterial
Nearly 30 years ago, a simple chemical principle was reported that enabled the synthesis of a plethora of porous materials — some of which might enable applications ranging from biomedicine to petrochemical processing.
Ryong Ryoo

Cell identity reprogrammed
The discovery that cell differentiation can be reversed challenged theories of how cell identity is determined, laying the foundations for modern methods of reprogramming cell identity and promising new regenerative therapies.
Samantha A. Morris

The structure of DNA
In the early 1950s, the identity of genetic material was still a matter of debate. The discovery of the helical structure of double-stranded DNA settled the matter — and changed biology forever.
Georgina Ferris

First exoplanet found around a Sun-like star
In 1995, astronomers detected a blisteringly hot Jupiter-mass planet orbiting closer to its host star than Mercury is to the Sun. This discovery recast our thinking of how planets form and led to a new era of exoplanetary exploration.
Eliza Kempton