Blog de Jorge Senior, emitido desde Barranquilla, Colombia. Estas buhografías constituyen una mirada desde la filosofía científica, la cosmovisión científica, el pensamiento crítico, la Big History y la política antropocénica. Es la Mirada del Búho. Más de 100 entradas para tu disfrute. Dale click al botón Seguir.
lunes, marzo 29, 2021
viernes, marzo 19, 2021
Albert Einstein y la dosis sana de dogmatismo
Albert Einstein y la dosis sana de dogmatismo
Por Jorge Senior
Popper solía poner de ejemplo de
actitud no dogmática a Einstein, especialmente con relación a la Relatividad
General y la predicción diferencial con respecto a la mecánica celeste de
Newton sobre el comportamiento de la luz al pasar cerca del Sol, puesta a
prueba en el eclipse solar del 29 de mayo de 1919. Este caso trata de la curvatura local del
espacio-tiempo.
Sin embargo, la teoría especial
de la relatividad fue refutada por experimentos poco después de formulada en dos
fulgurantes artículos de 1905 en la revista alemana Anales de Física (Annalen der Physik). Como veremos, en este episodio se refuta esa
imagen ejemplarizante y aleccionadora del gran científico judío en la retórica
popperiana.
La falsación de la teoría especial
de la relatividad que se estudiará en este breve artículo fue realizada por el
físico experimental Walter Kaufmann.
Este físico judío alemán tiene el mérito de haber sabido apreciar la
diferencia clave entre la “teoría del electrón” de Einstein y la de Lorentz,
que al principio muchos no captaron debido a que hacían predicciones idénticas.
Einstein utilizó las
tranformaciones de Lorentz, pero su aporte fue mucho más revolucionario: crear
una nueva cinemática, nada menos. Toda
la primera parte del artículo seminal Sobre
la electrodinámica de los cuerpos en movimiento está enfocado en la
cinemática. Allí Einstein aniquila el
concepto absoluto de simultaneidad y sustenta la relatividad de longitudes y
tiempos con respecto a los sistemas de referencia (que el autor llama sistemas
de coordenadas, un detalle semántico que se corregirá después), prescindiendo
por completo del éter. También encuentra
que la velocidad de la luz es una velocidad límite*, algo que ya Thomson (1881,
1893), George Searle (1897) y Hendrik Lorentz (1899, 1900) habían predicho y
calculado. Luego, en la segunda parte,
Einstein pasa a analizar la electrodinámica con ese nuevo marco cinemático de modo
tal que el electromagnetismo, en sus diversas manifestaciones, y su marco
teórico elaborado por Maxwell, queden incluídos en el principio de relatividad
de Galileo. Es decir, logra ampliar este
principio más allá de la mecánica, gracias a abandonar el espacio absoluto de
Newton y el tiempo absoluto de Galileo y Newton.
En esa segunda parte del artículo
Einstein aborda varias aplicaciones de la teoría a modelos específicos
electrodinámicos. En el punto 10 trata
la dinámica del electrón, una partícula descubierta apenas diez años antes por
J.J. Thomson. Dice García Márquez en su
obra maestra Cien años de soledad que
en Macondo “el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre”. Así sucedía en la nueva física que estaba
surgiendo en los inicios del siglo XX, por lo cual Einstein empieza ese acápite
con la frase: “Sea una partícula electricamente cargada con carga e (en adelante llamada un «electrón»)”. En otro artículo de 1906 sugiere, como era su
estilo, un experimento con rayos catódicos que podría poner a prueba sus
ecuaciones de movimiento del electrón.
Pero los experimentos que se
venían haciendo por parte de Kaufmann desde comienzos de siglo no eran con
rayos catódicos (electrones rápidos) sino con rayos Beta (electrones aún más rápidos)
analizando la desviación producida por campos eléctricos y magnéticos. Su más significativo logro fue haber ofrecido
en esos años la primera prueba de la dependencia de la masa con respecto a la
velocidad en el caso de los electrones (se refiere a “masa electromagnética”,
después llamada “masa relativista” (Gilbert Lewis y Richard Tolman en 1909), un
término que Einstein nunca avaló y que hoy ya no se utiliza salvo para efectos
pedagógicos o de divulgación). En 1905
Kaufmann informó que sus resultados experimentales y las predicciones de
Einstein-Lorentz eran inconsistentes, llevando a una intensa discusión en la
comunidad de físicos y sucesivos experimentos a lo largo de varios años en
diversos laboratorios hasta que en 1916 por fin se zanjó el debate gracias a
los trabajos de Guye y Lavanchy (otros dirán que no, que sólo se zanjó en 1940
con los experimentos de Marguerite Rogers, A.W. McReynolds y F.T. Rogers, Jr. publicados
en Physical Review de EEUU, pero ya
desde 1917 la fórmula de Einstein-Lorentz se había probado por otra vía en el
trabajo sobre estructura fina de las líneas de hidrógeno por Karl Glitscher con
fundamento en las elaboraciones de Arnold Sommerfeld).
¿Cuál fue la actitud de Einstein ante los resultados experimentales
incompatibles con su teoría?
A diferencia de Lorentz que expresó
su famosa frase derrotista “au bout du mon Latin”, Einstein ripostó con escepticismo
y dudas sobre tales datos. A esto ayudó
que Planck revisó minuciosamente los experimentos de Kaufmann y sentenció que
no eran lo suficientemente precisos para considerarlos refutación de las predicciones
de Einstein-Lorentz. Algo parecido
informó Röntgen. En 1907 Einstein,
analizando los datos de Kaufmann, escribió: “El que las desviaciones sistemáticas
estén basadas o no en una fuente de error todavía no considerada, o en una
falta de correspondencia entre los fundamentos de la teoría de la relatividad y
los hechos, sólo puede decidirse con seguridad cuando dispongamos de datos
experimentales más numerosos” (Collected
papers, vol. 2, doc. 47, pp. 434-484).
La crítica a los datos
experimentales no fue el único sustento de la actitud mesuradamente dogmática de
Einstein. También tenía razones
teóricas. Por ejemplo, las teorías
alternativas de Abraham y Bucherer** (también Langevin) con ecuaciones de
movimiento del electrón basadas en hipótesis dinámicas -que Einstein
consideraba arbitrarias- le resultaban difíciles de aceptar. En el mismo artículo de 1907 argüía: “En mi
opinión, no obstante, hay que conceder una probabilidad más bien pequeña a
dichas teorías, puesto que sus hipótesis fundamentales sobre la masa de un
electrón en movimiento no están apoyadas por sistemas teóricos que engloben
complejos de fenómenos más amplios”.
Esta crítica al fundamento
teórico de las hipótesis en competencia muestra el aspecto epistemológico racionalista
que Einstein siempre mantuvo, su confianza en la potencia de la teorización, complementario
al empirismo propio de la ciencia experimental.
La epistemología de Einstein era racioempirista. En su concepción, la “teoría del electrón” (en
concreto sus ecuaciones de movimiento) era sólo un teorema o aplicación teórica
deducida desde un marco teórico mucho más amplio, la nueva cinemática que había
propuesto y sus aplicaciones generales a la electrodinámica y que en 1907 ya
Einstein y otros llamaban “la teoría de la relatividad”. Sin duda, Einstein concebía su teoría de la
relatividad de 1905 como un sistema axiomático, cuyos axiomas eran: (1) el
principio de relatividad (que modificaba el de Galileo con las transformaciones
de Lorentz) y (2) la constancia de la velocidad de la luz* (como ley natural
establecida en la teoría electromagnética de Maxwell). En el artículo seminal, sin embargo, no usa
el término “axiomas”, sino “postulados”, para referirse a los que también
denomina “principios” (principios cinemáticos fundamentales). A la “teoría del electrón”, un estructuralista
actual la denominaría Modelo Potencial Parcial (MPP) de la Teoría Especial de
la Relatividad (TER).
Esta pequeña viñeta de la
historia de la física que hemos resumido aquí nos muestra un Einstein diferente
al héroe falsacionista popperiano.
Admitamos que el propio Popper tuvo que morigerar su falsacionismo y
terminó acuñando esta hermosa expresión: “dosis sana de dogmatismo”, asumida
como una cualidad necesaria. En el
episodio narrado no cabe duda que Einstein hizo gala de tal dosis, utilizando para
ello la crítica de los datos y la crítica del marco teórico alternativo, como
recursos argumentativos. Esta actitud
hasta cierto punto dogmática es imprescindible en la ciencia porque el proceso
de contrastación empírica no es instantáneo, sino que se prolonga en el
tiempo. ¿Meses? ¿Años? ¿Décadas? No hay una regla, simplemente hasta que la
comunidad científica agote el asunto. Esto
significa que la evaluación de los
modelos de cambio científico es dependiente de la escala de tiempo. En el tema mencionado del electrón pasaron 11
años, pero por ejemplo en la predicción de las ondas gravitacionales pasó casi
un siglo. Y no se debe olvidar que
incluso si el asunto se zanjara negativamente para una teoría, la dosis sana de
dogmatismo tiene alternativas como recortar el dominio de aplicación, alterar
el “cinturón protector” o proponer hipótesis ad hoc. Como si fuera poco,
las teorías refutadas pueden seguir siendo utilizadas en la práctica si hay
ventajas en ello. Y no sólo en la
práctica, también en la teoría pueden ser sacadas de la gaveta histórica para
ensayar una versión modificada. Es lo
que sucede con la física newtoniana, ampliamente usada en ingeniería pero
también desempolvada para ensayar enfoques newtonianos modificados en estudios
cosmológicos sobre la gravedad (hipótesis MOND alternativa a la materia oscura).
*Nota: la “velocidad de la luz en
el vacío” es una constante fundamental de la naturaleza, pero no por tratarse
de la luz o porque el electromagnetismo tenga un protagonismo especial. Las ondas gravitacionales, por ejemplo,
también se propagan a esa misma velocidad.
En física relativista esta constante fundamental es una velocidad límite
que corresponde a cualquier objeto sin masa en reposo (masa invariante). La luz tiene esa velocidad por el hecho
circunstancial, experimental pero no exigido por la teoría, de ser el fotón una
partícula sin masa en reposo.
**Hay que reconocerle a Bucherer
a que en 1908 hizo experimentos en los cuales concluyó que su propia teoría
estaba equivocada y las equivalentes de Lorentz-Einstein eran consistentes con
los resultados.
sábado, marzo 06, 2021
Los 10 experimentos más bellos de la historia
En septiembre de 2002 la revista Physics World publicó los resultados de un sondeo entre sus lectores sobre los 10 experimentos más hermosos de la historia.
Estos fueron los resultados:
1. El experimento tipo doble rendija (pero con biprisma) con patrón de interferencia electrón por electrón (Merli, Pozzi y Missiroli, 1973). Ver la entrada anterior de este blog.
2. El experimento de Galileo de la caída de los cuerpos a comienzos del siglo XVII. Este experimento fue repetido en la Luna con un martillo y una pluma.
3. El experimento de la gota de aceite de Millikan a comienzos de la segunda década del siglo XX.
4. La descomposición de la luz solar con un prisma por parte de Newton en 1666-7.
5. El experimento de la doble rendija de Thomas Young en 1801 con patrón de interferencia.
6. El experimento de la barra de torsión de Cavendish en 1798.
7. La medición de la circunferencia de la Tierra en el siglo III a.C. por Eratóstenes.
8. El experimento de bolas rodantes por un plano inclinado por parte de Galileo a comienzos del siglo XVII.
9. El experimento de Rutherford con el cual descubrió el núcleo del átomo en 1911.
10. El péndulo de Foucault en 1851.
En ese momento quizás el público no conocía el experimento Delayed choice quantum eraser de 1999 que sin duda merecería estar en la lista. (ver la entrada anterior en este blog).
jueves, marzo 04, 2021
Experimentos de la doble doble rendija rendija
Experimentos de la doble rendija
Por Jorge Senior
Lo que solemos llamar “el
experimento de la doble rendija” es en realidad una serie de experimentos
diferentes a lo largo de más de dos siglos.
1.
El experimento que inauguró este camino asaltado
de sorpresas y lleno de asombros fue el que realizó Thomas Young en 1801. Este es un experimento casero que podemos
reproducir con elementos baratos de la cotidianidad, pero no por ello deja de
ser tremendamente ingenioso y exigente en cuanto a la preparación
cuidadosa.
El experimento
de Young se da en el contexto del debate centenario entre dos concepciones
sobre la luz: la newtoniana de carácter corpuscular y la de Hooke y Huygens de
carácter ondulatorio.
Sin entrar en
detalles técnicos el diseño consiste en pasar un haz de luz (preferiblemente
monocromática) por una rendija y observar el patrón que se forma cuando la luz
llega hasta una pantalla. Este patrón
puede ser consistente con ambas concepciones.
Pero el asunto se torna interesante cuando son dos rendijas en
disposición adecuada. Entonces se forma
un claro patrón de franjas paralalelas, fácilmente explicable para la
concepción ondulatoria como un patrón de interferencia, pero no asimilable para
la visión corpuscular. Éste sería, pues,
un experimentum crucis. El experimento fue presentado en la Royal
Society. Y su consecuencia histórica es
que la concepción ondulatoria de la luz se impondría ampliamente en ese siglo.
2.
En el siglo XX se realizan nuevas versiones del
experimento en el marco del surgimiento y desarrollo de la mecánica
cuántica. En 1900 Max Planck había
planteado la hipótesis cuántica como un truco matemático para modelar el
fenómeno de la radiación de cuerpo negro. En el annus mirabilis de Einstein éste formuló una interpretación física
del “cuanto de luz” (despúes llamado “fotón”) para modelar el efecto
fotoeléctrico. Esto parecía ir en
contravía de la interpretación ondulatoria de la luz ya plenamente aceptada, incluso
por Einstein que trabajó la Relatividad Especial y luego la General aceptando
las ecuaciones de Maxwell y la idea de campo.
En 1909 el
británico Geoffrey Ingram Taylor hizo un experimento de doble rendija con luz
de muy baja intensidad aproximándose a lo que sería un experimento de 1X1 o
fotón por fotón.
En el Congreso
de Solvay de 1911 Einstein defendió la tesis de la “doble naturaleza” de la luz
que obtuvo gran oposición, entre otros del propio Planck. Después vendría el modelo cuántico del átomo
de Niels Bohr en 1913. Einstein realiza
otros aportes en esa línea de la cuantización (uno de los cuales prefigura el
láser en 1916) y en los años 20 se desata la revolución física de Pauli,
Schroedinger, Heisenberg, Dirac, Born, etc. En este contexto De Broglie
presenta en 1924 su tesis doctoral sobre la “doble naturaleza” del electrón que
recibe confirmación experimental en 1927 por parte de George Paget Thomson (hijo
de J.J.) en Universidad de Aberdeen y de Clinton Joseph Davisson y Lester
Halbert Germer, en Laboratorios Bell.
Luego se establecería la “doble naturaleza” de otras partículas. Así pues, materia y radiación
electromagnética exhiben esa característica de aparecer en unos experimentos
como partículas y en otros como si fuesen ondas, dualidad experimental a la
cual, erróneamente, se le llama “doble naturaleza”.
En 1955
Gottfried Mollenstedt y Heinrich Düker obtienen franjas de interferencia con un
microscopio electrónico gracias a su invención del biprisma de electrones. Y en 1961 Claus Jönsson realiza experimentos
de rendijas que evidencian interferencia de electrones.
3.
Experimento 1X1 de Pier Giorgio Merli, Franco Missiroli,
Giulio Pozzi, (ver imagen). En este experimento
de 1973 la innovación es la posibilidad técnica de lanzar una por una la
partícula de prueba (al vacío) con el sorprendente resultado de que el patrón
de interferencia se produce a medida que se van acumulando más y más partículas
impactando en la pantalla. ¡Esto es
increíble! Definitivamente no se trata
de un fenómeno de interferencia cinética en tiempo real como sucede con las
ondas de un estanque o con el sonido. En
este caso se trata de interferencia de ondas de probabilidad. Pero, ¿qué
diablos es eso? ¿un ente matemático o
físico? Al comienzo y al final del viaje tenemos una partícula prefectamente
determinada. Pero al parecer no hay una
trayectoria definida para cada partícula individual sino una suma de
trayectorias con diferentes probabilidades perfectamente matematizables. ¿Cómo
diablos computa la realidad esas trayectorias?
¿qué es lo que realmente sucede entre el principio y el final del viaje
de la partícula? (Es como si durante el
viaje la partícula se comportara como onda).
Este experimento 1X1 con electrone fue reproducido por el físico
experimental japonés Akiro Tonomura de la Hitachi en 1989, quien no reconoció
la primacía del trío italiano.
4.
El experimento “cuál vía” (“Which way”
experiment): en este diseño se coloca un detector en la “entrada” de una de las
rendijas, por así decirlo, para saber por cual vía coge la partícula. El
resultado es que el patrón de ondas desaparece como predijo Richard Feynmann. A esto lo denominan “el colapso de la función
de ondas”. Esto fenómeno es el que se
ilustra con humor en el meme del muñeco que mira y no mira, el muñeco
representa al detector (ver imagen).
En este punto hay
que tener rigor en el uso del lenguaje, pues muchos introducen la palabra
“observador” como si de un juego a las escondidas entre la realidad cuántica y
los seres humanos con conciencia se tratara.
De ahí salen un montón de especulaciones subjetivistas, es decir, mala
filosofía, en torno a la fantasía de una conciencia con superpoderes mágicos y
capaz de crear la realidad. Nada de
eso. Los fenómenos cuánticos sucedieron
desde el Big Bang y durante miles de millones de años antes de que existiera la
humanidad, suceden en las estrellas lejanas sin intervención de humanos y pasan
todo el tiempo a nuestro alrededor y hasta en nuestro cuerpo sin necesidad de
conciencia alguna al respecto. Lo que
produce el “colapso de la función de ondas” es la interacción del sistema
cuántico y el sistema clásico del detector, de ahí que el macrosistema conjunto
no sea netamente cuántico. Es un
fenómeno objetivo y debe entenderse desde una teoría de la medición.
5.
Experimento de escogencia retardada (“Delayed
choice”). En este diseño el detector se
coloca después de la barrera con la doble rendija y el resultado es el mismo
que en el experimento anterior (“which way”): el patrón de interferencia
desaparece siempre que el detector esté encendido y reaparece siempre que esté
apagado (por mucho sigilo que tengas para ir a desconectarlo, bromean los
físicos).
6.
Experimento de escogencia retardada y borrador
cuántico (“Delayed choice quantum eraser”), 1999. Este diseño experimental es mucho más
complicado, pues además del rayo láser y la lámina de dos rendijas incluye un
cristal especial (que genera entrelazamiento, pues de cada fotón del láser
salen dos entrelazados con la mitad de energía), interferometría (beam
splitters o desdobladores de haz), prismas, espejos, un lente y 5 detectores, uno
de los cuales hace las veces de pantalla.
El objetivo del
entrelazamiento de fotones es no interactuar con los fotones “señales” sino con
sus gemelos entrelazados, apodados fotones “ociosos”. De esta manera se busca evitar la
decoherencia o colapso de función de ondas de los fotones “señales”.
La idea básica
del borrador cuántico es que si desdoblas un haz de fotones en dos “subhaces”
que siguen dos rutas diferentes definidas y luego, mediante espejos, los haces
confluir y allí los vuelves a desdoblar, vas a obtener dos nuevos subhaces
entremezclados, sin que se pueda saber por cual ruta llegó cada fotón de estos
dos nuevos subhaces. Se habrá borrado la
información de las rutas previas.
El proceso
completo del experimento tiene dos montajes o fases. (1) El primer montaje es
el típico experimento de rayo láser y doble rendija, pero con un cristal
especial que convierte cada fotón en dos fotones entrelazados con la mitad de
energía cada uno. El cristal está
ubicado después de las rendijas por tanto éste es un experimento “delayed
choice”. Luego se ubica un prisma que
separa los pares entrelazados de fotones y los manda por rutas diferentes: a)
la ruta de los fotones “señal”, con los cuales no habrá interacción, y que,
independientemente de por cual rendija hayan pasado (gracias a una lente), van
directo al detector-pantalla (en el cual aparecerá el patrón de interferencia o
no, resultado esencial del experimento) y
b) la ruta de los fotones “ociosos”, que sí serán medidos. En esta ruta de los fotones “ociosos”,
mediante otro prisma, se separarán los fotones que pasaron por una rendija de
los que pasaron por la otra y mediante espejos se enviarán respectivamente a
los detectores A y B. Manejando las
distancias se garantiza que un fotón señal siempre llega al detector pantalla
antes de que su pareja “ociosa” llegue al detector A o B. Dado que no se han medido para nada los
fotones “señal” debería aparecer un patrón de interferencia. La medición que define la rendija tomada se
ha medido en los fotones “ociosos” y, además, esta medición es posterior,
puesto que los fotones “señal” llegan antes.
Pero hete aquí que no aparece patrón de interferencia. ¡Asombroso!
¿Cómo puede influir una medición posterior en algo que sucedió
antes? (De todos modos considérese que
esta influencia es a través del entrelazamiento cuántico que es una especie de
“acción a distancia instantánea”, sólo que en este caso ni siquiera es
instantánea sino hacia el pasado, lo que algunos llaman “retrocausal”).
(2) El segundo
montaje utiliza el sistema de “borrador cuántico” que ya explicamos antes,
desdoblando haces y luego revolviéndolos de tal manera que ahora los fotones
llegarán a otros dos detectores C y D, pero con estos detectores no se sabe por
cual rendija pasaron. Se ha borrado la información. Lo sorprendente ahora es que si sólo
utilizamos los detectores C y D el patrón de interferencia reaparece. Y no olvidemos que esta medida con los
fotones “ociosos” hecha en los detectores C y D puede ocurrir mucho después de
la llegada de los fotones “señal” al detector-pantalla. En principio los detectores A y B y los
detectores C y D podrían estar a millones de kilómetros y aún así se produciría
el efecto de que la medición con A y B destruye el patrón de interferencia en
la pantalla y con los detectores C y D se restaura. Pareciera que con información se destruye,
sin información se restaura, y todo ello con “retrocausalidad”.
7.
Experimento con moléculas, 2013. El experimento cuántico de la doble rendija
se ha realizado con diferentes tipos de partículas, con átomos enteros, con
moléculas pequeñas y algo más grandes como la buckyball de Carbono 60. El récord está en 810 átomos con 10.000 masas
atómicas, establecido en 2013. Esto nos
lleva a la siguiente pregunta: ¿cuál es la frontera entre el nivel cuántico de
la realidad y el nivel clásico? ¿hay una frontera para la decoherencia?
viernes, febrero 26, 2021
Preguntas y respuestas sobre el espacio y el tiempo
Preguntas
1. ¿El
espacio y el tiempo existen objetivamente o sólo en nuestra mente?
[Problema de la objetividad /
subjetividad]
2. ¿En
ausencia de materia existen el espacio y el tiempo?
[Problema de la existencia
independiente o debate substancialismo vs relacionismo]
3. ¿El
espacio-tiempo es discreto o continuo?
[El problema de la microestructura
cuántica]
4. ¿El
espacio y el tiempo son emergentes?
[Integra las preguntas 2 y 3]
5. ¿Espacio
y tiempo son entidades separadas?
[El problema de la doble naturaleza]
[¿En qué sentido son distintos entonces?]
6. ¿El
tiempo fluye? ¿Existe sólo el presente?
[Debate presentismo vs eternalismo
(universo de bloque)]
7. ¿Qué
define el sentido del tiempo?
[El problema de la flecha del tiempo]
8.
¿El espacio es un mero escenario inmutable y
pasivo? ¿Un punto espacial permanece idéntico a sí mismo a lo largo del tiempo?
[Problema del carácter absoluto del
espacio]
9. ¿El
espacio-tiempo es de carácter material?
[El problema de la naturaleza del
espacio-tiempo]
10. ¿El
tiempo fluye a un ritmo constante?
11. ¿El
tiempo propio fluye a un ritmo constante?
Respuestas
1.
¿El
espacio y/o el tiempo existen objetivamente o sólo en nuestra mente? Agustín de Hipona, Hume y Kant dan respuesta
subjetivista. Esta ruta no tiene
importancia para entender el tiempo o el espacio como tales, pero da pié a
investigación empírica, científica, en psicología y biología. Aquí el problema es otro: ¿cómo un animal percibe
o calcula el tiempo o el espacio? (en particular el Homo Sapiens) Otros
problemas similares: investigación sobre los ritmos biológicos, celulares, etc.
Respuesta actual: el espacio y el
tiempo tienen existencia independiente de los sujetos humanos o de cualquier
otro sujeto cognoscente.
2.
¿En
ausencia de materia existen el espacio y/o el tiempo? La respuesta relacionista es defendida por
Aristóteles, Descartes (1644), Leibniz (1715), Mach (1883). Newton es substancialista (1687). Einstein es influido heurísticamente por el
relacionismo para construir la teoría de la relatividad especial (1905) y luego
la general (1915), pero finalmente, tras el debate con De Sitter (1916-17), se
torna substancialista (1920) (Gutfreund y Renn). Bunge es relacionista (1983), pero al parecer
cambió al final de su vida tras la detección de ondas gravitacionales en 2015.
Respuesta actual: el espacio-tiempo
tiene existencia independiente de la materia.
3.
¿El
espacio-tiempo es discreto o contínuo? En física relativista se entiende el espacio-tiempo
como un campo continuo. Y ese es el
conocimiento científico válido hoy. Pero
hay exploraciones en gravedad cuántica (ver Carlo Rovelli) que apuntan a una
microestructura a nivel de la escala de Planck.
Lo cierto es que la física relativista encuentra el límite en la escala
de Planck, así como en las singularidades en el centro de agujeros negros y en
el inicio del Big Bang.
Respuesta actual: la Relatividad General
está vigente y no está probado que el espacio-tiempo tenga una microestructura.
4.
¿El
espacio y/o el tiempo son emergentes?
La visión relacionista puede entenderse como un enfoque emergentista,
aunque el concepto “emergencia” es posterior.
Este concepto aplica mejor para la gravedad cuántica de bucles que
concibe al espacio-tiempo como emergente a partir de una microestructura aún en
investigación (Rovelli).
Respuesta actual: la misma de la
pregunta anterior, no hay prueba de emergencia por ahora.
5.
¿Espacio
y tiempo son entidades separadas? Siempre
se consideraron entidades separadas hasta Einstein y Minkowski (1908). Hoy está claro que constituyen una sola
entidad (el campo espacio-temporal), así como electricidad, magnetismo y luz constituyen
una sola entidad, el campo electromagnético.
Más aún, espacio-tiempo y gravedad son una sola entidad. Lo que antes eran tres entes diferentes,
espacio, tiempo y gravedad, hoy son uno solo, acorde a la TGR (Teoría General
de la Relatividad). Pero la
inseparabilidad de fondo no niega que se trata de dos manifestaciones
distintas. El espacio-tiempo es un continuo
cuatridimensional, pero el tiempo, como cuarta dimensión no es una dimensión
espacial. El ente espacio-tiempo tiene
una geometría física de cuatro dimensiones, tres espaciales y una
temporal. El componente espacial y el
componente temporal son relativos al sistema de referencia, pero el intervalo
espacio-temporal no.
Respuesta actual: espacio, tiempo y
gravedad constituyen una sola entidad, son inseparables, pero el tiempo no se
reduce a una dimensión espacial (queda un toque de misterio).
6.
¿El
tiempo fluye? ¿Existe sólo el presente?
Este debate sigue abierto, pero parece imponerse el eternalismo a pesar
de lo contraintuitivo (en la vida práctica cotidiana todos somos presentistas). Einstein, al final de su vida, negaba el
fluir del tiempo, un pronunciamiento que algunos confunden con la negación del
tiempo objetivo. Que el fluir del tiempo
sea una ilusión no significa que el tiempo sea una ilusión. La opción eternalista se expresa con la idea
del “universo de bloque”, una idea al mejor estilo de Parménides. Según esta idea existe el universo
pasado-futuro, todo como un solo bloque.
Respuesta actual: abierta.
7.
¿Qué
define la dirección (sentido) del tiempo? Hay dominios de la física donde la dirección (sentido)
del tiempo es irrelevante. Es con el
desarrollo de la termodinámica que aparece la “flecha del tiempo” como si fuese
una propiedad emergente. Sin embargo, hay fenómenos como la radiactividad o la
expansión del universo y quizás ciertos fenómenos de los agujeros negros que también
presentan un sentido unidireccional del tiempo.
El asunto sigue siendo materia de debate.
Respuesta actual: abierta.
8.
¿El
espacio es un mero escenario inmutable y pasivo? ¿Un punto espacial permanece
idéntico a sí mismo a lo largo del tiempo? El único que defendió la idea de espacio
absoluto fue Newton. Sin embargo, su
impacto fue tal que la idea terminó siendo aceptada gracias al enorme éxito
predictivo de su dinámica. Sin embargo,
hoy sabemos que la dinámica de Newton no exige el espacio absoluto (ver
Maudlin, Penrose). Ese concepto
metafísico que Newton utilizó para poder desarrollar su dinámica fue como un
andamio, del cual podemos prescindir una vez aparecen nuevas herramientas
matemáticas.
El espacio absoluto de Newton tiene 4
características:
· Existe objetivamente, esto es, con independencia del sujeto
· Existe con independencia de la materia (choca con Leibniz)
· Es un escenario inmutable y pasivo (no cambia nada, nada lo cambia)
· Cada punto espacial mantiene su identidad a través del tiempo (choca con Galileo)
La Relatividad
General no destruyó las dos primeras, pero sí la tercera. Y al parecer la cuarta característica también
la destruyó (como corresponde a los tres principios de relatividad, el de
Galileo, el de la Especial y el de la TGR) (ver Maudlin), pero aún tengo una
duda que se relaciona con las ondas gravitacionales.
Respuesta actual: la idea de espacio
absoluto fue desechada.
9.
¿El
espacio-tiempo es de carácter material?
Las ideas de espacio como éter aristotélico, extensión cartesiana, éter
luminífero mecánico (siglo XIX), estaban equivocadas en diversos aspectos. La idea de vacío que viene desde los
atomistas y fue defendida por Newton triunfó hasta el siglo XX. Pero la ironía es que hoy por hoy, tanto
desde la física cuántica como la relativista, no existe un auténtico
vacío. Y acorde a la TGR el
espacio-tiempo es un campo energético, es decir, de carácter material.
Respuesta actual: el espacio-tiempo es
de carácter material.
10.
¿El
tiempo fluye a un ritmo constante? La
variabilidad en el fluir del tiempo siempre se pensó en términos subjetivos,
como tiempo psicológico. Pero Einstein,
en 1905, mostró que el tiempo objetivo depende del movimiento (velocidad) con
respecto al sistema de referencia que lo mide y con la relatividad general
mostró que el tiempo depende de la gravedad, o mejor, que el tiempo
intrínsecamente unido al espacio es la gravedad misma. Pero también mostró que el tiempo propio no
varía. El ritmo del tiempo varía entre
sistemas de referencias que se muevan entre sí, pero no hay ningún cambio de
ritmo observable o medible por un reloj o un ser vivo en el sistema de
referencia propio.
Respuesta actual: el tiempo no fluye a
un ritmo constante.
11. ¿El tiempo propio fluye a un ritmo
constante? En 1918 Herman Weyl
exploró un desarrollo matemático que llevaba a la extraordinaria conclusión de
que el tiempo propio y la masa eran “dependientes del camino”, es decir, que
eran afectados por su historia en el espacio-tiempo (su línea de
universo). Einstein no puso objeción a
la construcción matemática que parecía ser consistente, pero sí a su conclusión
física que era contradictoria con los experimentos.
Respuesta actual: el tiempo propio es
absoluto.
Barranquilla, 26 de febrero de 2021
sábado, febrero 13, 2021
Tres novedades en la Big History
sábado, enero 09, 2021
¿Qué es eso de "Ensayo clínico sistemático, aleatorio, controlado y replicable"?
En esta entrada del blog queremos contribuir a una cultura popular educada en un tema vital: la salud. En concreto se busca explicar cómo podemos averiguar si una sustancia X sirve para curar una enfermedad Y.
El contexto de pandemia es un
momento oportuno. Mucha gente parece no entender
que las evidencias anecdóticas del tipo “a mí me funcionó” no prueban nada y,
en particular, no sirven para fundamentar el uso de una sustancia, medicamento
o alimento para tratar o prevenir una determinada enfermedad. Ese es un error común de razonamiento en el
cual se pueden identificar falacias tales como: generalización apresurada,
falsa autoridad, post hoc ergo propter
hoc (despúes de… luego… a causa de), ad
populum, y quizás otras. Para
contrastar esa falta de rigor queremos ofrecer una aproximación al
procedimiento correcto para sustentar la eficacia de un tratamiento clínico.
¿Cómo podemos
averiguar si una sustancia X sirve para curar una enfermedad Y?
La única manera es poniendo la
sustancia a prueba sin caer en errores humanos o sistemáticos, es decir,
garantizando el rigor lógico y experimental, razón por la cual tales pruebas
deben ser realizadas por personal idóneo, con conocimiento y experiencia. En otras palabras es necesario hacer
experimentos in vitro, luego probarla
en modelos animales y finalmente someterla a prueba en humanos mediante múltiples
ensayos clínicos sistemáticos, aleatorios, controlados y replicables.
Pero, ¿qué significan estas
palabras que condicionan el diseño experimental? ¿Qué quiere decir sistemático,
aleatorio, controlado y replicable?
ALEATORIO: significa al azar. Alude al cumplimiento de condiciones estadísticas
que permitan generalizar la efectividad del tratamiento para una población de
millones de personas a partir de pruebas en una muestra de algunos centenares
de voluntarios (con consentimiento informado).
Para poder hacer inferencia estadística a partir de una muestra, ésta
debe tener un tamaño suficientemente grande, debe ser escogida al azar para
evitar sesgos, debe ser estratificada, esto es, representativa de la población,
debe cumplir unos criterios de inclusión y debe excluir casos que correspondan
a criterios llamados “de exclusión”.
Los criterios de inclusión y de
exclusión se definen a partir del conocimiento médico teniendo en cuenta
características que puedan afectar los resultados (para excluir esos casos) y
características que correspondan a lo que se quiere probar (para
incluirlos). Un criterio de inclusión
obvio es el diagnóstico positivo de la enfermedad a tratar.
Escoger al azar no es seleccionar
“a la loca” o en desorden aparente, sino literalmente utilizar un sistema de
sorteo entre un número suficiente de voluntarios. De otra manera la escogencia estará viciada
por sesgos ocultos que pueden alterar los resultados. El tamaño mínimo de la muestra obedece a un
cálculo técnico matemático. La
estratificación implica subdividir la muestra en segmentos que guarden las
mismas proporciones que la población en general respecto a ciertas variables
que se consideren relevantes (porque pueden afectar los resultados) como la
edad, el sexo, el nivel socioeconómico.
La muestra debe tener entonces los mismos porcentajes de hombres y
mujeres, de segmentos etarios (o sea de edad) y de estratos sociales que tiene
el país, departamento o ciudad objetivo del ensayo, de otro modo se debilitan
las inferencias. Menciono las variables
típicas a controlar, pero puede haber otras y para determinarlas el grupo de
investigación debe basarse en el conocimiento médico previo.
CONTROLADO: que tiene grupo de
control. Un organismo tiene millones de
variables, desde el nivel molecular, pasando por el celular y tisular hasta el
fenotípico. Y cada organismo tiene un sistema inmune que constituye su defensa
natural frente a agentes patógenos (virus, bacterias, hongos, parásitos) que
por lo general han coevolucionado en una dinámica de “carrera armamentista”. En
medicina no se pueden aislar las variables para controlarlas una por una como
se hace en un laboratorio de física, por ejemplo. Lo que se hace para poder controlar las
variables es dividir (nuevamente al azar) la muestra en dos grupos similares en
todas las variables relevantes (como la edad, el sexo, el estadio de la
enfermedad, otras que se consideren con capacidad de afectar resultados). La única diferencia entre los dos grupos es
que a uno se le va a administrar el tratamiento y al otro un placebo mediante
un sistema de “doble ciego”. A este
segundo grupo se le llama “grupo de control” y al primero se le puede denominar
“grupo experimental”.
Un placebo es un falso
medicamento (sin la sustancia X e inocuo) pero de apariencia similar al
verdadero (que sí tiene la sustancia X). “Doble ciego” significa que ningún
paciente voluntario del experimento sabe a cuál grupo le tocó pertenecer, y la
persona encargada de administrar el tratamiento tampoco sabe a cuál grupo
pertenece cada paciente. De esta manera se evita que el efecto psicosomático
denominado “efecto placebo” altere los resultados. Esto significa también que para que un
tratamiento sea considerado eficaz debe obtener resultados significativamente
superiores en el grupo al cual que se aplica con respecto al grupo al cual se
le aplica el placebo.
REPLICABLE. Es una característica de la experimentación
científica en general, pues un experimento aislado o único no sirve de
mucho. Se necesita repetir los
experimentos muchas veces, por diferentes grupos de investigación, en
diferentes laboratorios o instituciones, en distintos países. Para esto el grupo de investigación debe
publicar un informe o artículo con todo el rigor metodológico, es decir, con
información completa, precisa y clara sobre el experimento realizado, de modo
tal que otros grupos puedan replicarlo con idénticas características para ver
si se producen los mismos resultados o para criticar con argumentos cualquier
aspecto de la investigación. Para que un
tratamiento sea considerado eficaz debe dar resultados positivos en la inmensa
mayoría de ensayos realizados. Para cotejar
y evaluar resultados de múltiples ensayos se realiza un trabajo de revisión denominado
metaanálisis (también se le denomina revisión sistemática) que es de donde
pueden eventualmente salir conclusiones generales y recomendaciones para que
las autoridades de salud pública del país avalen o no el tratamiento.
SISTEMÁTICO. Una sustancia X por sí sola no es un
tratamiento. Para configurar un tratamiento
toca definir dosis y forma de administración. Y para cada dosis y forma de
administración es imprescindible hacer los correspondientes ensayos. Asimismo
hay que tener en cuenta que los diagnósticos de enfermedades son variables que
pueden tener más de dos estados, positivo y negativo, pues puede haber diversos
estadios o variantes, y cada una exige sus correspondientes ensayos. La evaluación de los potenciales tratamientos
clínicos debe tener en cuenta todos estos aspectos de manera sistemática, así
como todos los conocimientos médicos previos y todos los informes posibles a
nivel mundial.
Por otro lado, ninguna
investigación clínica debe ser una rueda suelta o una exploración aislada. En primer lugar debe ser evaluada como
proyecto de investigación antes de realizarse cualquier ensayo. Dicha
evaluación es médica, metodológica y ética y exige un cumplimiento riguroso de
los protocolos. No puede haber investigación clínica que no haya pasado por la
aprobación de un comité de ética de la investigación y de un comité científico
(o pares evaluadores). Nota: esto fue lo que no cumplió la Ministra de Ciencia,
Tecnología e Innovación de Colombia Mabel Torres, lo que ocasionó un escándalo
y la protesta de numerosas asociaciones médicas del país a comienzos de 2020,
sin embargo el gobierno no tomó medidas y la ministra se atornilló en el
cargo. Al respecto escribimos tres
columnas en El Unicornio en enero de 2020.
El mal ejemplo viene desde arriba.
Bien, he resumido de manera un
tanto esquemática lo que significa ensayo clínico sistemático, aleatorio,
controlado y replicable. Ahora bien, si
un tratamiento resulta eficaz despúes de todas estas exigentes pruebas, de
todos modos es sólo un resultado estadístico, por tanto su eficacia es
probabilística, medible en porcentaje distinto a 100. Nadie puede garantizar una eficacia total
para todos los casos. Cada organismo es
diferente y cualquiera de sus millones de variables internas o del entorno del
paciente puede afectar un tratamiento, en su inocuidad o en su eficacia.
La medicina puede avanzar más
allá del ensayo clínico hacia la medicina de precisión. Para eso se necesita conocer el mecanismo
causal mediante el cual opera el principio activo del tratamiento en los
niveles molecular, celular, tisular, orgánico y sistémico. Pero en muchísimos casos no conocemos aún el
mecanismo y el ensayo clínico es lo mejor que tenemos para respaldar un
determinado tratamiento.
Finalmente, debe quedar claro que
la evidencia anecdótica, el “a mí me funcionó”, el voz a voz que rueda rumores
o chismes sobre supuestas eficacias de tal o cual sustancia, fármaco o alimento
contra una determinada enfermedad, no cumple con ninguna de las exigencias
metodológicas mencionadas y por tanto carece de fundamento. Hacer recomendaciones de tratamientos
clínicos con base en evidencia anecdótica es irresponsable e inmoral. Y acoger tales recomendaciones es estúpido e
irracional, así sea una costumbre milenaria proveniente de la época en que no
había medicina científica. Aún una
sustancia inocua puede producir daño indirecto al hacer que el enfermo demore
en someterse a un tramiento eficaz, lo cual puede resultar en que cuando lo
haga sea demasiado tarde.
martes, diciembre 29, 2020
Contenido del curso en línea La Gran Historia
Curso de Gran Historia
Presentado por Fundación Stellam
Orientado por Jorge Senior
Este curso sale al aire en enero de 2021
Tabla de contenido
Profesor Jorge Senior
Gran Historia o Gran Relato es la
expresión en español del concepto Big
History, cuyo referente es la narración de la historia del universo, del
Sistema Solar, la Tierra, la vida terrestre y la especie humana a través de
ocho umbrales de complejidad. Esta
narración expone nuestra cosmovisión científica actual.
El curso se desarrolla en seis
capítulos. Cada capítulo es una sesión
grabada con duración aproximada de 90 a 120 minutos (capítulo = sesión = video). Además del video, cada capítulo cuenta con su
archivo de diapositivas.
El curso ofrece también material
de lectura, básico y complementario.
En este curso se mantiene la
tradicional secuencia del Big History
Project que consta de ocho umbrales, pero se proponen subdivisiones que
también constituyen umbrales de complejidad.
Capítulo I: es la Introducción al curso. Consta de tres partes.
- Presentación inicial: minuto 0 a 25
- Así cambió la Gran Relato en los últimos 20 años: minuto 25 a 43
- Visión panorámica de los ocho umbrales: minuto 43 a 117.
Capítulo II: desarrolla el Umbral 1, el Big Bang. Consta de tres partes.
- Recapitulación y aspectos pedagógicos y didácticos: minuto 0 a 11.
- Historia de la cosmología: minuto 12 a 84.
- Relato del primer umbral, desde una fracción del primer segundo de la expansión hasta los 380.000 años. Minuto 84 a 111.
Capítulo III: aquí se despliegan los umbrales 2 y 3. El umbral 2 se refiere a la formación de macroestructuras, galaxias y estrellas, mientras que el tercer umbral se centra en la nucleosíntesis que da origen a los elementos químicos de la tabla periódica. Consta de cuatro secciones.
- Edad oscura y formación de estructuras: minuto 0 a 20.
- Nuestra ubicación en el universo y el dominio de los grandes números: minuto 20 a 42.
- Umbral 2: Galaxias y estrellas: minuto 42 a 78.
- Umbral 3: Nucleosíntesis: minuto 78 a 83.
Capítulo IV: contiene el cuarto umbral que trata del origen de sólidos y líquidos, así como del origen del Sistema Solar, la Luna y la Tierra. Consta de cuatro partes, pero los primeros dos minutos se dedican a responder la pregunta que se dejó al final del capítulo anterior.
- Gas y polvo. Origen de líquidos y sólidos: minuto 2 a 15.
- Origen y características del Sistema Solar: minuto 15 a 47.
- Origen de la Tierra y la Luna: minuto 47 a 70 (pero en el minuto 54 hay un paréntesis con las “preguntas pringamoceras”)
- Respuesta a las preguntas pringamoceras: minuto 70 a 77.
Capítulo V: es el quinto umbral y se centra en el origen y evolución de la biosfera terrestre. Consta de dos partes.
- Origen de la vida terrestre: minuto 0 a 50.
- Evolución de la biosfera terrestre: minuto 51 a 105.
Capítulo VI: abarca los tres últimos umbrales, todos ellos relativos a la historia humana. Consta de cuatro partes.
- Introducción: era cenozoica: minuto 0 a 18.
- Umbral 6: hominización, coevolución biológico-cultural y aprendizaje colectivo. Minuto 18 a 52.
- Umbral 7: revolución del neolítico y los inicios de la civilización. Minuto 52 a 69.
- Umbral 8: revolución científica e industrial, modernidad y antropoceno. Minuto 69 a 94.
viernes, diciembre 25, 2020
Las dudas de Einstein
1. 1. Expansión del universo: pudo predecirla en 1916, pero prefirió rechazarla; luego la aceptó en 1931.
2. 2. Ondas
gravitatorias: las predijo en 1916, trató de negarlas en 1937, luego las
retomó.
3. 3. Ecuaciones
de campo de TGR no admiten soluciones sin materia: porfió que así era en 1916, frente
a De Sitter; finalmente terminó aceptando que sí eran factibles soluciones sin
materia y dijo adiós al principio de Mach.
4. 4. No
hay nada más abajo del radio de Schwarzchild, es decir, no existen los agujeros
negros. Se equivocó, pero su teoría tenía razón.
5. 5. Las
ecuaciones de campo del campo gravitatorio no pueden ser plenamente covariantes:
tesis sostenida en el Entwurf de 1912 y 1913 (a regañadientes), pero
afortunadamente abandonada en octubre de 1915.
6. 6. Las
ecuaciones de campo permiten un término cosmológico (constante cosmológica): lo
incluyó en 1916 y 1917, para luego abandonarlo.
Sin embargo, científicos posteriores la resucitarían.
domingo, noviembre 22, 2020
Los maximalistas
Un maximalista es alguien que
tiende a ver la cosa política, la historia y la evolución social en blanco y
negro, todo o nada. No hay cambio, evolución,
logro o reforma que los alegre, pues viven en la amargura de un mundo
idealizado, una utopía que jamás se concreta. Bueno, al menos en los
maximalistas de izquierda, que son los referentes de este escrito.
Por ejemplo, para un maximalista la derrota de Trump no tiene mayor importancia, pues para esta forma de pensar el partido demócrata y el republicano son la misma cosa. No hay gran diferencia entre liberales y conservadores, muy a pesar de la intensa polarización de la sociedad estadounidense y la inmensa diferencia en la base social de ambos partidos y en sus políticas frente aspectos tan sustanciales como el cambio climático, la ciencia y la tecnología, temas sociales, tributarios, raciales o de género. Para racionalizar esta idea que va contra la evidencia suelen hacer cherrypicking, seleccionando a conveniencia las más derechistas actuaciones demócratas a modo de prueba. A veces les toca ir muy atrás en la historia para buscar ejemplos que favorezcan su tesis, sin profundizar en esos casos ni analizarlos de manera integral. Menos aún realizan un examen del proceso evolutivo de las agrupaciones políticas y sus proyectos políticos, como si los partidos y sus ideologías no cambiaran a través del tiempo. Si son ciegos a las diferencias entre los partidos o a los cambios a través del tiempo, mucho menos van a ver las diferencias dentro de cada partido. Por ejemplo, da lo mismo Biden o Kamala que Sanders o AOC.
En resumen, un maximalista es ciego a los matices y por eso sus “análisis”
son simplones, sobresimplificaciones.
Este mismo tipo de visión la encontramos en otros temas. Por ejemplo, la independencia frente a España por parte de los países hispanoamericanos no significó nada. Un simple cambio de amo. Y ni que decir de los procesos de descolonización en África y Asia tras la segunda guerra mundial. Los maximalistas tienen mucho en común con los conspiranoicos. Así como estos creen que un grupito de poderosos maneja el mundo, de similar manera, los maximalistas, cuando no son del todo conspiretas, creen que el imperialismo o el neocolonialismo es un poder absoluto, unificado, una opresión infinita que no deja margen de maniobra a las repúblicas ni a los pueblos. No hay contrapesos, ni matices, ni gradientes, ni complejidades en tales visiones absolutamente binarias, como si una nación-imperio, digamos Estados Unidos, no tuviera un pueblo en su seno y multitud de fuerzas y grupos diferentes en los aspectos político, ideológico, social, cultural.
Los “decoloniales”, otro ejemplo, consideran a “Occidente” el mal absoluto, aunque en la vida
personal gozan de sus logros, entonces dividen al mundo en dos: el norte malo y
el sur bueno. Porque todo maximalista es
altamente vulnerable al maniqueísmo, precisamente como consecuencia de su
ceguera ante los matices. La mirada
maniquea es la expresión moralista del maximalismo.
Para el maximalista la
socialdemocracia y el neoliberalismo son casi la misma cosa, ya sea que se examine
históricamente o en una coyuntura.
Logros como la Constitución de 1991 en Colombia son minimizados por los
maximalistas y los cambios reformistas son menospreciados. Debido a esa actitud terminan haciéndole el
juego a las contrarreformas y ayudan al retroceso. Son funcionales a la
derecha. Y además, con su ruido, confunden a las izquierdas y perturban los
movimientos sociales que buscan reivindicaciones concretas.
El progreso científico y tecnológico,
según ellos, no cambia nada, no es generador de cambios sociales, a pesar de
ser la mayor fuerza transformadora de la historia de la sociedad humana. Los grandes cambios en los modos de vida para
ellos son superficiales o aparentes, pues en el fondo todo sigue igual, nada
nuevo bajo el sol. De ahí que no sea
extraño que permanezcan fosilizados en el pensamiento, aferrándose
dogmáticamente a doctrinas o teorías del siglo XIX. Por ejemplo, este es el caso de marxistas de
viejo cuño, tengan 20 o 70 años de edad, que se quedaron respirando en la
atmósfera cultural de los años sesenta y setenta. Pero es seguro que no han
leido “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” de Vladimir
Ilich Ulianov. En la actitud maximalista
se nota la pereza mental, el facilismo, el nulo esfuerzo por enfrentarse a la
complejidad.
Pero el maximalismo no es una
enfermedad infantil exclusiva de la vieja izquierda. La supuesta “nueva izquierda” de carácter
identitario la sufre quizás en mayor grado dado que está infectada de varios
oscurantismos o anticientificismos. El
maximalismo daña los conceptos o categorías de análisis, pues los elastifica al
máximo y los vuelven amorfos con el objeto de lograr que la realidad binaria
que sus talanqueras les permiten percibir, quepa en ellos. Por ejemplo, los significados de origen de conceptos
como “fascismo”, “colonia” o “patriarcado”, languidecen cuando los inflan para
abarcar los más diversos fenómenos. Así
termina sucediendo que tanto Suecia como Arabia Saudí son patriarcales,
cualquier autoritarismo es fascista sin más, y por supuesto no hemos dejado
nunca de ser colonias.
La ideología radical liberal de
la “corrección política”, con sus exageraciones que llegan hasta el absurdo o
el ridículo, su “cultura de la cancelación” que atenta contra la libertad de
expresión y su victimismo patético, expresa nuevas formas de maximalismos a
tono con una mentalidad generacional pletórica de “ansiedad” y “depresión”. Es la psicologización de la política en una
extraña combinación de individualismo y totalitarismo. Pero este nuevo fenómeno, desafiante y
complejo, amerita un estudio más profundo y tendrá que ser objeto de otra
mirada del Búho.
Ya seguiremos elaborando aportes
en este proceso reflexivo sin fin. Por
ahora, te la dejo ahí.




