lunes, mayo 25, 2020

Cronología de la astronomía y la divulgación científica en Barranquilla - Período 1991 - 2005

La siguiente cronología es un aporte para consultas sobre historia de la astronomía e historia de la divulgación científica en Colombia y está basada en memorias personales.  Es por tanto apenas un fragmento de los acontecimientos de la época y se centra en las actividades divulgativas realizadas por el suscrito.  Salvo que se indique otra cosa los acontecimientos se desarrollan en Barranquilla. Falta precisar algunas fechas. En otra entrada del blog desarrollamos la narración de esta historia y algunas anécdotas.

Se incluyen también algunos de los eventos astronómicos más destacados de la década: eclipses totales de sol de 1991 y 1998, choque del cometa Shoemaker-Levy-9 con Júpiter en julio de 1994, cometa Hale-Bopp visible a simple vista durante varios meses de 1996 y 1997.

En negrita todo lo atinente a astronomía.




1991:

En julio 11, una semana después de concluida la Asamblea Nacional Constituyente, hay un eclipse total de sol visible en Cali.

En este año estoy en actividades distintas a la ciencia que, sin embargo, van a tener un gran impacto sobre Barranquilla.  En particular, mi iniciativa y exigencia de que hubiese una consulta popular para escoger la candidatura a la alcaldía de Barranquilla por la coalición de convergencia democrática que se venía gestando va a ser determinante del futuro de la ciudad y el departamento en los siguientes años.  Sin embargo, también tiene como consecuencia que yo abandone la política y me dedique a la divulgación científica y el periodismo científico.

1992:

Julio 7: el cometa Shoemaker-Levy 9 rebasa el límite de Roche al acercarse a Júpiter y las fuerzas de marea lo rompen (esto se sabría después pues aún no había sido descubierto).

1993:

Regreso a Barranquilla.

Marzo 6: nace en Barranquilla el programa radial de divulgación científica El Radar y El Búho emitido los sábados a las 8 am por La Voz de la Patria.

Marzo 23: es descubierto el cometa Shoemaker-Levy-9 (después se revisarían fotografías de semanas anteriores y efectivamente ahí estaba, pero no fue notado)

Agosto: el segundo semestre El Radar y El Búho se transforma en El Sonar del Búho, pero sigue en La Voz de la Patria un tiempo.  En noviembre de 1993 hasta julio de 1996 pasará a FSI Radio en frecuencia diaria nocturna hasta julio de 1996 y posteriormente se emitirá por La Voz de la Costa desde agosto de 1996 hasta abril de 1998.  Entrevisto a muchos científicos, filósofos, académicos.  Una de esas entrevistas de 1994 está publicada en revista Amauta, Vol 13, No. 26, diciembre de 2015 (con el filósofo Rubén Jaramillo Vélez).

Me vinculo como socio a la fundación Amigos de la astronomía de Barranquilla.  Dicto un curso de astronomía de cuatro sesiones (10 horas) en la oficina de la fundación localizada en la Sociedad de Mejoras Públicas, segundo piso.  De ahí también saldrán varias amistades que me acompañarán en El Sonar del Búho o, más tarde, en el Planetario.

Octubre 4: conferencia El Sistema Solar en la Universidad del Atlántico.

Octubre 7 al 15: se celebra en Corferias la III Expociencia – Expotecnología y en ese marco el Taller Internacional de la RED-POP (Red de popularización de la ciencia y la tecnología de América Latina y el Caribe).  Asisto y hago cubrimiento para El Sonar del Búho, realizo varias entrevistas a científicos colombianos, hago contactos con la comunidad científica nacional, me adhiero a la RED-POP y a la Asociación Colombiana de Periodismo Científico ACPC que lidera Lisbeth Fog.  También me hago socio de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia ACAC.  De esta manera me integro a la comunidad científica colombiana con el propósito de promover la cultura científica en la ciudadanía. 

Noviembre 28: eclipse total de Luna visible en todo el hemisferio occidental; publico un artículo de página entera en El Heraldo, titulado Una madrugada sin luna, explicando cómo se producen los eclipses y algunas de sus características (incluye dibujos).

1994:

A lo largo del año realizo tres cursos de capacitación en astronomía dirigidos a docentes de colegios públicos (financiados por la Secretaría Municipal de Educación de Barranquilla y la Secretaría Departamental de Educación del Atlántico).  Aproximadamente 60 maestros de ciencias fueron capacitados.  De aquí resultarán varias amistades que serán multiplicadores de la enseñanza y la divulgación de la astronomía.  Comienza a gestarse un movimiento de cultura astronómica en Barranquilla y algunos municipios cercanos.

Durante 1994 las salidas de observación en las noches van haciéndose más frecuentes y masivas.  Esta actividad se realiza con la fundación. Cada día más la astronomía está de moda.
También a lo largo del año se consolida el apoyo de Monómeros Colombo Venezolanos con 50 millones de pesos para la compra de un pequeño planetario y se establecen las bases de un convenio entre la Caja de Compensación Combarranquilla y la fundación Amigos de la Astronomía para puesta en funcionamiento de un planetario en la nueva sede de la Caja, la Unidad Boston, que se encuentra en remodelación desde 1993 hasta 1995. En el boletín de junio-julio Combarranquilla lanza la noticia y allí mismo publico un artículo con el título Mundos en colisión, referente al inminente choque del cometa Sl-9 con Júpiter.

Junio: la junta directiva de la fundación decide nombrarme como director del planetario próximo a inaugurarse; la decisión fue casi unánime, pues la única excepción fue su presidente, quien renuncia tras su derrota.  Llega a Barranquilla el VHS con el video de Stephen Hawking y es difundido ampliamente.

Junio 20 a julio 1: realizo el primer curso de capacitación de docentes en astronomía con financiación de la Secretaría Municipal de Educación.

Julio 16: con mi autoría El Heraldo publica una página entera dedicada al cometa Shoemaker-Levy 9, próximo a estrellarse con Júpiter.

Julio 16 al 22: el cometa Shoemaker-Levy 9 se estrella con Júpiter.  Por primera vez ojos humanos observan un fenómeno de esta magnitud.

Agosto:  V Encuentro Internacional de Astronomía en Medellín. Del Big Bang al Big Bounce. Participo y empiezo a integrarme a la comunidad de astrónomos profesionales y aficionados. 

Segundo semestre: realizo múltiples presentaciones y conferencias en colegios (por ejemplo, Humboldt, Marco Fidel Suárez, Hebreo, Británico, etc).

Agosto: desarrollo una sección de ciencia y tecnología en el magazín de Telecaribe Frecuencia Intermedia que dirige Hugo González desde agosto de 1994 hasta diciembre de 1995.

Agosto 24 a septiembre 24: dicto segundo curso de capacitación de docentes en astronomía con la financiación de la Secretaría Municipal de Educación de Barranquilla.

Octubre 5: dicto conferencia sobre Karl Popper en la Universidad del Atlántico con motivo del fallecimiento del filósofo unos días antes, el 17 de septiembre.

Octubre 19 a noviembre 3: dicto curso de capacitación de docentes en astronomía financiado por la Secretaría Departamental de Educación del Atlántico.

Noviembre 28 a diciembre 1: se realiza en la Universidad de los Andes en Bogotá la I Escuela Nacional de Astrofísica.  Participo en ella junto a la comunidad nacional de astrónomos profesionales y aficionados.

1995:

Febrero 10: conferencia sobre Estanislao Zuleta en la Biblioteca Piloto del Caribe.

Marzo 19: publico un artículo sobre Estanislao Zuleta, el intelectual transgresor en la revista dominical de El Heraldo.

Marzo 7 al 11: dicto en la Universidad del Atlántico el seminario de 15 horas Cosmología y Filosofía, del Big Bang a los agujeros negros.  En las 5  sesiones participa un auditorio bastante numeroso de estudiantes y docentes.

Mayo 20: realizo la Maraton Radial de Ciencia y Tecnología de 12 horas de duración sin descanso por FSI radio.

Mayo 25: se inaugura el Planetario de Barranquilla en la nueva Unidad Boston de Combarranquilla y empiezo mis funciones como director. En la práctica el trabajo había empezado ad honorem desde antes, con la puesta a punto del proyector, el diseño de funciones y material didáctico.

Junio 7: primera función del planetario al público barranquillero.  El diseño de la programación incluía funciones para colegios de lunes a viernes, funciones familiares en fines de semana, funciones especiales los miércoles en la noche y sábado en la tarde y la Tertulia Científica de entrada libre los jueves en la noche, evento que se volverá multitudinario.  Las funciones tenían 4 partes: una proyección con diapositivas y la proyección del domo en la sala oscura y una charla y un recorrido en la sala iluminada.

Es pertinente señalar que el planetario cuenta con una novedosa forma de conectividad: la superautopista de la información llamada Internet.  A partir de este momento la red de datos empieza a ser parte de nuestras vidas.  

Julio 23: es descubierto el cometa Hale-Bopp, el más visible en décadas.

Segundo semestre: se realiza la Primera Feria Departamental Intercolegial de la Ciencia y la Creatividad organizada por el Planetario con el apoyo de Combarranquilla. En 1996 se hará la segunda y en 1997 la tercera.

Organizamos desde el planetario la Jornada Ambiental Futuro Verde.

Septiembre 28 a Octubre 8: V Expociencia – Expotecnología en Corferias.  Más entrevistas y contactos con la comunidad científica.  Empezamos a traer invitados nacionales a Barranquilla.

Noviembre: realizo un ciclo en tres jueves de Tertulia Científica sobre el origen y evolución del universo, de la vida y de la especie humana.  Varios años después este enfoque macrohistórico será conocido como Big History.

1996:

En este año el cometa Hale-Bopp empieza a ser visible con telescopios de aficionados.

Se organiza en el planetario el primer Foro Pedagógico enfocado hacia el sector del magisterio.  Posteriormente se realizaran otros foros similares en el segundo semestre y en los dos semestre de 1997.

Participo en el Encuentro Regional de Investigadores en Cartagena.

A lo largo de esta época realizo múltiples colaboraciones en programas de Telecaribe como D´Colores, A que no lo sabes, Televista fin de semana.

Presentamos a la Universidad Nacional Programa Re-Creo que dirigía Julián Betancur, un proyecto para la creación del Centro Interactivo de la Ciencia y el Juego.  Inicialmente presentamos durante 4 meses una muestra itinerante. Finalmente ganamos y el proyecto fue implementado con el apoyo de Combarranquilla, de tal manera que ahora la oferta educativa era doble: planetario + centro interactivo.  Más adelante el centro interactivo se transformaría en Imagenia que aún existe.

Junio 12: conferencia en el Encuentro Zonal de Ciencia, Tecnología y Pedagogía del Sena.

Agosto: se inicia en la Universidad del Norte, en convenio con la Universidad del Valle, la maestría en filosofía con 2 énfasis: filosofía de la ciencia y ética – filosofía política.  Participo del énfasis en filosofía de la ciencia.

Agosto 15: II Encuentro Nacional de Astronomía en el planetario de la UTP en Pereira.  Presento la ponencia: Epistemología y divulgación de la astronomía.  Aparece en las Memorias del Encuentro.  La ponencia es citada por José Gregorio Portilla en la página 19 de su libro Elementos de astronomía de posición editado por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, año 2001.  Adicionalmente me traigo la sede del siguiente Encuentro para Barranquilla.

Realizamos en el planetario el concurso literario de ciencia ficción Isaac Asimov.  En 1997 se haría una segunda versión.

Septiembre 1: publico en revista dominical de El Heraldo el artículo En la muerte de Thomas Kuhn, homenaje al fallecido físico, filósofo e historiador.

Septiembre 3: Soy nominado ante la ACAC por Humberto Martínez Tejada, Coordinador de la Comisión Regional de Ciencia y Tecnología, como candidato al premio nacional al mérito científico en la categoría de divulgación científica.  En 2004 el premio será otorgado a la persona jurídica Fundación Amigos de la Astronomía, lo cual fue un error, pues el mérito era para Combarranquilla, la entidad que realmente apoyó el proyecto Planetario, como lo prueba el hecho de que Combarranquilla finalizó el convenio con la fundación y mantuvo el planetario en funcionamiento.

Septiembre 17 a 20: XI Convención Científica Nacional en Armenia con el tema Apropiación social de la ciencia.  Estuvo presente Rodolfo Llinás.  Hago entrevistas para El Sonar del Búho.

Octubre: realizo a lo largo de 4 jueves de Tertulia Científica un ciclo sobre filosofía de la ciencia, popularizando ideas metacientíficas del Círculo de Viena, Karl Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Paul Feyerabend.

1997:

En el primer semestre organizamos la primera Olimpiada de Astronomía en el Atlántico. Las semifinales y la final se realizan en el auditorio de la Universidad Autónoma del Caribe y son transmitidas en vivo por Telecaribe en el programa que esta universidad tenía en horas de la tarde.

Febrero: Combarranquilla compra para el planetario un telescopio computarizado Meade LX-200 de 12 pulgadas de diámetro con cámara CCD.  Las observaciones dan un salto cualitativo.

Abril 3: perihelio del cometa Hale-Bopp.  Durante muchos meses este cometa fue visible a simple vista, batió varios récords y fue uno de los factores que más ayudo a la popularización de la astronomía y las salidas de observación.

Abril 8: conferencia Paradigmas en la ciencia económica en la Universidad del Atlántico.
Producción del video institucional del planetario.

Junio 5: se crea el Capítulo Atlántico de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia A.C.A.C. El evento se realiza en la sala del planetario y cuenta con la presencia del presidente de ACAC, Eduardo Posada.  Se elige la junta directiva del capítulo y por unanimidad, como presidente, al suscrito.

Agosto 15 al 18: Encuentro Nacional de Astronomía Enrique García Luján.  Tengo una copia en papel de las Memorias (anillado). Participan Observatorio Universidad Nacional, UTP, UIS, U. Sergio Arboleda, ASAFI, Astronal, ACDA, ASASAC, grupo Halley, Escuela de Astronomía de Cali, CEAUA, Antares, GEA, Sociedad Julio Garavito, entre otros. 

Agosto 18: Se crea la Red de Astronomía de Colombia RAC el 18 de agosto de 1997 en Solinilla, Salgar, Puerto Colombia.

Agosto 21-22: Foro Regional de Ciencia y Tecnología.  Evento de alto nivel con invitados nacionales. Organizado por María Eulalia Arteta (Comisión Regional de CyT), Marieta Quintero y Jorge Senior (Director del Planetario) y el apoyo de las universidades.

Octubre 1 al 8:  V Expociencia – Expotecnología en Corferias.  Participamos con stand. El premio nacional al mérito científico en divulgación científica es otorgado a AUPEC, la agencia de periodismo científico de Univalle, con la cual tuve oportunidad de colaborar en varias ocasiones en temas astronómicos.

Finaliza mi contrato en el cargo de director del planetario  y el centro interactivo.

Desarrollo un proyecto de videos documentales denominado Con ciencia Caribe, financiado por la Comisión Regional de Ciencia y Tecnología. Desafortunadamente se acaban los recursos y luego es disuelta la Comisión en el gobierno Pastrana.  Quedaron los archivos en Uninorte.

1998:

Febrero 26: eclipse total de sol visible en el Caribe colombiano.  Transmito en vivo y en directo el espectacular acontecimiento por Telecaribe y Señal Colombia desde la azotea de Telecom en Valledupar.

Después de los eventos del eclipse deja de emitirse en abril El Sonar del Búho que a lo largo de 5 años produjo más de mil emisiones en diversos campos de la cultura, especialmente en ciencia, tecnología, filosofía y ecología.  Para 1998 estoy en transición de la divulgación científica a la academia y empiezo a ejercer la docencia tradicional en universidades.

Se crean CEAUA y Programa Caribe XXI.

Mayo 26-28: presento ponencia sobre Karl Popper en el XII Foro Nacional de Filosofía en Cartagena.  Hacía 8 años que no presentaba ponencia en el foro.
Dicto curso en el Centro cultural Cayena de la universidad del Norte: La cultura científica en la historia de la civilización occidental.

Julio 12: publico en revista dominical de El Heraldo el artículo La guerra de las ciencias dedicado al escándalo Sokal.  Tiempo después saldrá el libro de Sokal y Bricmont.

Julio 21: publico un artículo en El Heraldo titulado Pacto por el desarrollo con una crítica a la gobernación.  El gobernador ordena a la Secretaria de Planeación elaborar una respuesta.

Carmen Martin (Secretaria Departamental de Planeación), María Eulalia Arteta (coordinadora de la Comisión Regional de Ciencia y Tecnología) y yo como Director del Capítulo Atlántico de la ACAC impulsamos la creación del Comité Departamental de Ciencia y Tecnología (Codecyt) (que después será Codecti y aún perdura). No se pudo por ordenanza, así que tocó expedir el Decreto 501 de 1998.
Septiembre 29: conferencia Ciencia y Tecnología en la Región Caribe en la Universidad Simón Bolívar.

Octubre: el ministerio de educación organiza Feria Educativa y Foro Pedagógico Nacional en Bogotá, en el cual participo.

Noviembre 4 a 8: se celebra en Bucaramanga la XII Convención Científica Nacional.  El recién nombrado director de Colciencias, el barranquillero Álvaro Mendoza Arango, que antes era funcionario de Monómeros, me pide que le escriba el discurso inaugural.  Lo hago, con énfasis en la sociedad del conocimiento, pero lo rechaza por “veintejuliero”, según dijo.  Hasta el día de hoy seguimos discutiendo, pues casi nunca estamos de acuerdo.  De todos modos estuve presente en la convención.

1999:

Abril 20: en el marco del Conversatorio Filosófico dicto la conferencia Contra el método, dedicada al pensamiento de Paul Feyerabend. Teatro Amira De la Rosa.

Mayo 20: lanzamiento del libro Metaciencia, ensayos sobre ciencia y filosofía, autoría de Jorge Senior. Es una recopilación de artículos escritos durante la maestría en filosofía de la ciencia.  Este evento se realiza en el Centro Cultural Comfamiliar. Monómeros ayudo a su publicación.

En esta cronología no incluyo la docencia, pero vale hacer una excepción con las asignaturas Cosmología I y II que orienté en la Facultad de Educación entre 1999 y 2001. Licenciatura en ciencias naturales.

Dicto un segundo curso en Centro cultural Cayena: Panorama de la ciencia en el siglo XX.

Septiembre 24 – octubre 3: VI Expociencia – Expotecnología en Corferias.

Noviembre 28: publico en El Heraldo “El día que el universo se torció”, aniversario 80 de los resultados de las observaciones de Eddington probando las predicciones de Einstein.

2000:

Enero 20: soy el invitado especial de Manuel De la Rosa en su programa de Telecaribe Puntos de Vista.  El tema: astronomía vs astrología. Esto sucedió porque Manuel había hecho un programa invitando a una astróloga.  Ante mi protesta indignada por todos los medios decidió invitarme. Me despaché.

Incluyo en el Plan Distrital de Cultura la propuesta de un planetario distrital en Barranquilla.  Nunca se implementó.

Con el patrocinio de Celcaribe saco una columna quincenal de ciencia en El Heraldo a lo largo del año.  Temas de todas las ciencias y de tecnología.

Marzo: presento ponencia sobre geometrías no euclidianas y su impacto en cosmología en el primer Congreso Nacional de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional. Se crea la Asociación Colombiana de Filosofía de la Ciencia ACFC. De allí nacerá también la Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia con el apoyo de la Universidad del Bosque.  En el número 4-5 aparece mi ponencia.

Junio 22:  lanzamiento de mi libro titulado Destellos sobre el abismo y que lleva como subtítulo Cuadernos de ciencia, filosofía y educación.  En este texto se recogen varios escritos de astronomía.

Hago parte de la Junta Directiva Nacional de la ACAC reemplazando a Paulo Orozco que asume la alcaldía de Bogotá debido a la renuncia de Antanas Mockus.  También hago parte del Comité Editorial de la revista Innovación y Ciencia, Vol. IX, No. 1 y 2, años 2000 y 2001.

Diciembre: conferencista invitado en Congreso Iberoamericano de Astronomía en la Universidad del Atlántico. Evento organizado por CEAUA.

2001:

Septiembre 9: publico en la revista dominical de El Heraldo el artículo Wittgenstein, el ingeniero filósofo. El artículo aparece con recortes.  No vuelvo a publicar en la revista dominical.

Septiembre 18: doy la conferencia inaugural de la I Conferencia Internacional de Filosofía de la Ciencia y de la Tecnología en el auditorio principal de la Universidad del Norte ante una pléyade de filósofos de América y Europa.  Este gran evento fue organizado por la maestría en filosofía de la ciencia del convenio Uninorte-Univalle.  La razón por la que dí este discurso es porque fui escogido para ello por los estudiantes y profesores de la maestría, un honor que agradezco.  Este discurso filosófico está publicado como primer capítulo del libro Holosapiens: pensar la ciencia, editado por la Universidad del Atlántico.  En el libro el capítulo se titula: Paisajes del pensamiento en rápidas pinceladas y narra la historia de la teoría del conocimiento y la filosofía de la ciencia desde los griegos hasta el presente.

El evento de la conferencia internacional del 18 al 21 de septiembre es doble.  En esa misma semana la Universidad del Norte es sede de la pirmera Cátedra de CTS+i de la OEI y Colciencias.  Tendré la oportunidad de asistir y participar en los 8 capítulos de esta Cátedra en 8 ciudades de Colombia, gracias a una beca de la OEI.

2002

Febrero: conferencista invitado en Lunes de debate, Escuela de Filosofía de Univalle, Cali.

Mayo 23-24: Organizo el primer Encuentro Regional de Ciencia, Tecnología y Sociedad con la Universidad Simón Bolívar.

Agosto 8 y 9: organizo el Encuentro Regional de Investigadores con la Universidad Simón Bolívar, la Corporación Siglo Veinti-2 y la financiación de Colciencias. Hago el discurso inaugural.

Septiembre: conferencista invitado en la Corporación Universitaria del Sinú en Cartagena.

Soy elegido presidente del Comité Departamental de Ciencia y Tecnología, función que ejerzo hasta 2004.

2003:

Septiembre:  Conferencista invitado en Encuentro de Ingeniería Universidad Autónoma del Caribe.

Septiembre 24-26: con el patrocinio de la Universidad de Cornell participo en representación de Colombia en el Congreso Comunicando la Astronomía en Iberoamérica en Arecibo, Puerto Rico. Ponencia: Obstáculos epistemológicos en la enseñanza de la astronomía. Guardo las memorias en archivo en papel.

Octubre 28: en mi calidad de presidente del Comité Departamental de Ciencia y Tecnología publico un artículo de página entera en El Heraldo titulado Ciencia y tecnología para vivir mejor.  Este artículo hace parte de un número especial del periódico con motivo de sus 70 años.

2004:

La fundación Amigos de la Astronomía gana el premio nacional al mérito científico en divulgación científica.  Un error garrafal de la ACAC pues el premio debió ser para Combarranquilla, que ha sido y sigue siendo el verdadero soporte del planetario.  Algún tiempo después se disolvió el convenio entre la fundación y Combarranquilla y así terminó la suerte para la fundación que languideció en el ostracismo, sin planetario y en medio de conflictos internos, terminando por desaparecer.  Por cierto, el premio de divulgación científica ha sido otorgado a iniciativas que luego de ganarlo han desaparecido. Eso evidencia la dificultad de hacer divulgación en Colombia.

Octubre 28: en calidad de presidente del Comité Departamental de Ciencia y Tecnología publico un artículo de página entera en El Heraldo titulado Innovación tecnológica para el crecimiento, referente a la investigación Agenda prospectiva de la industria de alimentos adelantada por una alianza de universidades.

2005:

Agosto: soy contratado como director de investigación de la Universidad Libre Seccional Barranquilla y se inicia otra etapa que será mucho más de gestión que de divulgación.  Sin embargo, en los años subsiguientes fui editor de más de 60 publicaciones de la Universidad Libre, miembro del Comité Editorial de dos de sus revistas, Ingeniare y Academia Libre y autor de numerosos artículos y algunos textos, sin abandonar del todo la dinámica de conferencias divulgativas en el planetario y otros lugares de la ciudad, el país o en eventos internacionales.







domingo, mayo 17, 2020

La guerra viral


Estimado lector: tome nota de la dimensión de esta guerra mundial.  Enfrentados a un ejército de incontables virus nanométricos, el imaginario estado mayor de la especie humana abre cuatro frentes de guerra y despliega cientos de operaciones investigativas. Veamos:

Primer frente: Virología molecular. Objetivo: conocer al enemigo SARS-CoV-2 y encontrar sus puntos débiles.  La partícula viral no es un ser vivo, pero comparte con estos material genético, replicación, mutación y evolución. Su ciclo reproductivo incluye cuatro fases: infección, replicación, ensamblaje y escape para diseminarse por el entorno.  Cada fase es un potencial punto débil para ser atacado.  El teatro de operaciones es el laboratorio y hace falta mucha investigación básica para derrotar al minúsculo enemigo.  Mes a mes el trillonario ejército viral se va diversificando, no porque sea astuto -ya que carece de inteligencia- sino por variación y selección, como nos enseñó Darwin.

Segundo frente: Fisiopatología para el contraataque clínico.  Objetivo: mejorar las defensas de los Homo Sapiens.  En este frente subimos al nivel de tejidos, órganos y subsistemas del organismo humano.  Tratamos de entender cómo afecta el virus la salud de las personas hasta eventualmente matarlas, sin sevicia ni alevosía, pero sí a la manera implacable de la naturaleza.  Pulmones, hígado, corazón, tormentas de citoquinas, porfirina, hemoglobina, son muchos nuestros potenciales puntos vulnerables, aunque el Sapiens, como todo animal, tiene su propio sistema inmune para defenderse de invasores.  Pero nuestro sistema inmune tampoco tiene inteligencia, sino mecanismos falibles de reconocimiento químico que algunos llaman “memoria”.  Y puede equivocarse.  No deja de ser irónico que uno muera, no por acción directa del virus, sino por sobrerreacción inmunológica.  Es como si un mosquito te está picando en el brazo y le disparas con un revólver 38 y mueres desangrado.  Conocer los mecanismos fisiopatológicos de la Covid lleva su tiempo.  La presión lleva a los científicos a publicar preprints con todo tipo de resultados a medias, parciales, inconclusos.  A veces la desnudez de la ciencia puede volverse un tanto grotesca: a la luz de los reflectores, médicos desesperados y también algunos oportunistas ensayan tratamientos a ciegas, volándose los protocolos refinados por siglos de experiencia. 

Tercer frente: la epidemiología.  Objetivo: obtener información sobre el despliegue de fuerzas enemigas en las poblaciones y tratar de prever sus futuros movimientos.  En este frente tenemos una poderosa arma: la matemática.  Esa es la buena noticia.  La mala es que esa arma funciona con municiones que escasean: los datos.  Sin olvidar que en cada país son muchas las variables en juego pues este terreno pertenece a las ciencias sociales.  En este frente no se gana la guerra, su función estratégica radica en ganar tiempo, para que el segundo frente pueda dar los golpes decisivos.  Al aconsejar la estrategia del repliegue económico adrede, como hizo la URSS en la segunda guerra mundial trasladando fábricas a la retaguardia, la epidemiología expone a la sociedad un difícil dilema: economía vs salud.  No faltan los que torpemente quieren matar al mensajero.  Tal dilema es objetivo, no un invento de los epidemiólogos.  La sociedad decide o deja que los gobiernos decidan por ella.

Cuarto frente: salud pública.  Objetivo: garantizar la logística de guerra.  Se resume en camas, UCI, respiradores, hospitales, contingentes de profesionales de la salud, laboratorios, testeos, bases de datos, producción de elementos necesarios para implementar protocolos sanitarios y de bioseguridad, financiación de investigaciones, racionalización de recursos, accesibilidad a tratamiento igualitario.  Desafortunadamente este frente sufre de politización e ideologización crónica y notoria ausencia de cientificidad.  La capacidad de los sistemas públicos de salud en muchos países ha sido socavada por décadas de neoliberalismo y la privatización pone la vida humana en las manos amorales del mercado.  Si el virus pensara, diría: “en este frente gano la guerra, pues tengo muchos aliados entre los políticos”.

He ahí el panorama sanitario, que no bélico. ¿Qué puede hacer la ciudadanía?  Apoyar y aprender del primer y segundo frente, y ser un proactivo partisano comprometido en los frentes tercero y cuarto.  Hasta la victoria.

Publicado en elunicornio.co como primera parte de una columna doble el 10 de mayo de 2020 (aniversario 80 de la blitzkrieg y la llegada de Winston Churchill al cargo de Primer Ministro británico).


La obscena desnudez de la ciencia


En cuestión de cuatro meses la diva ciencia quedó en cueros, como la ausencia de Dios la trajo al mundo.  Un virus travieso y sin remilgos la exhibió in vitro, cual voluptuosa ninfa en el distrito rojo de Amsterdam.  Para muchos resulta desconcertante la obscena desnudez de la paradigmática, estereotípica y arquetípica fémina que en el imaginario popular viste siempre de bata blanca y gafas rojas, como parodiando a la Parody, pero sin acento gomelo.  Algunos, más creativos, la recuerdan en traje de exploradora, a lo Lara Croft, de aventura en aventura en el trabajo de campo, pero jamás desnuda como la petrista Amaranta Hank.

La biociencia suele ser una dama discreta y recatada, perfumada con aroma de laboratorio y maquillada en enigmáticas letras en recónditos proceedings de ISI y de Scopus. No una mujer pública, prostituída en redes, difamada en medios de desinformación, manoseada por pervertidos, y sometida a los bajos instintos de políticos ineptos.  Pero masas y gobiernos exigen preñez inmediata, embarazo corto, ecografía permanente transmitida en vivo y en directo por toda la infoesfera y parto feliz de rozagantes vacunas y tratamientos para espantar la peste vírica y que no cunda el paniqueo.

Se entiende la urgencia.  Una tasa de contagio alta sumada a una tasa de letalidad baja, pero significativa, producen un coctel viral que puede mandar a la nada absoluta a millones, quizás decenas de millones de personas.  En contraste, la gripe común, que aquí llamamos gripa, nojoda, apenas mata medio millón anual y la malaria sólo poco más de un millón de individuos de la subdesarrollada zona intertropical en ese mismo lapso.

Pero aquí interviene el abogado del diablo.  Somos tantos que, por espeluznante que parezca, la cifra más pesimista no llega siquiera al 1% de la humanidad (que serían unos 76 millones).  De hecho, cada año mueren 56 millones de personas y nacen más del doble, así que, ¿por qué tanta alharaca?  Sencillo: porque es una ruleta rusa dónde todos somos potencialmente vulnerables, una lotería macabra en la cual todos compramos boleto, seamos de la élite o de la plebe.  A diferencia del mucho más letal ébola o del VIH-Sida, la Covid-19 es una enfermedad de tan fácil transmisión que su contagio es a la larga inevitable, por lo que el confinamiento sólo sirve para ganar tiempo, evitar el colapso de los sistemas de salud y esperar que aparezca tanto vacuna como tratamiento por virtud de la gaya ciencia.

Y esto nos lleva de nuevo a madame Biociencia.  Colgada en el panóptico, sola en su candorosa desnudez, ya no medita en el amor como el rapado terruño acantilado del genial bizco de Cartagena.  Más bien corre en pelota como las chicas que hacían streaking en los estadios.  La muchedumbre esperanzada se desconcierta al observarla en trapos menores con discusiones y enredos, pues en la escuela les enseñaron una ciencia edulcorada, administrada en inconexas pastillas dogmáticas o vestida de etiqueta en impolutos libros de texto.  Nunca conocieron la ciencia real, la del debate ardiente, con sus batallas de argumentos armados de afiladas evidencias que hacen correr la sangre de hipótesis moribundas.  La crítica es la esencia de la ciencia -argumento va y argumento viene- hasta decantarse la verdad objetiva con el paso de los años, luego de miles de experimentos y pruebas.  Pero en la actual emergencia, tiempo es lo que no hay.

En el río revuelto del miedo y los afanes pescan los oportunistas y conspiranoicos.  Desde estafadores que venden dióxido de cloro, como otrora menjurjes de ganoderma o cualquier otra “droga milagrosa”, hasta premios Nobel que vociferan tonterías sin fundamento en su afán de recuperar el protagonismo que alguna vez tuvieron.  Las redes sociales resuenan con sus cámaras de eco y los medios, que jamás supieron cómo se hace periodismo científico, amplifican las mentiras, incrementando los decibeles de ruido.  Cierra ese telón y otea la siguiente entrada del blog: La guerra viral.

Publicado en elunicornio.co como primera parte de una columna doble el 10 de mayo de 2020 (aniversario 80 de la blitzkrieg y la llegada de Winston Churchill al cargo de Primer Ministro británico).

El electrón cansado o la metáfora en la divulgación científica


Una posible manera  de definir lo que significa comprender algo es: “volver familiar lo desconocido”.  Al menos, cuando eso se logra, dá la sensación de que comprendemos, aunque strictu sensu es apenas una aproximación.  Quizás por eso en el lenguaje de la divulgación científica se utiliza mucho la analogía, el simil, la comparación, la metáfora.

Un caso ejemplar es el astrofísico y cosmólogo norteamericano Lawrence Maxwell Krauss, que en su libro Atom del año 2001 (en español Historia de un átomo, Laetoli, 2005) hace un notable uso de ese recurso retórico.

En la página 77 trae un párrafo de ocho renglones que incluye las siguientes palabras, en ese orden: vida, destino, infierno, desesperados, cocción, vacaciones.  ¡Alto! Deténgase aquí y piense por un momento, ¿de qué pueda estar hablando el autor en este párrafo?
Este ejercicio lo ofrecí en varios sitios de facebook, sin mencionar el libro ni el autor, y dio lugar a una serie de respuestas que en el juego de “frío, frío, caliente, caliente” tendrían la apariencia de un témpano.  Todo el mundo helado.

El tema era el Big Bang, quién lo creyera.  Y en el párrafo había otras palabras como: protones, neutrones, partículas, átomo, oxígeno, universo, nuclear, minutos, segundos, período.  A diferencia de la primera lista, aquí podemos reconocer conceptos científicos precisos.
La “vida” a que hacía referencia es la “vida del universo” y el “destino” se refiere a la evolución del universo. El “infierno” es el propio Big Bang por su alta temperatura. La “cocción” atañe a las reacciones nucleares y las “vacaciones” a un período más calmado o menos energético que sobrevino después de los “desesperados” primeros minutos.  Se construye así una narración que combina lo familiar y cotidiano con una terminología científica para describir de un manera atractiva un proceso en curso.  Sin embargo, en este caso no hay una analogía general del fenómeno a la manera de una imagen metafórica, sino una serie de pequeñas metáforas que salpican el texto con su condimento.
Para no dejarlos con la curiosidad y que puedan apreciar la sazón literaria de Krauss, éste es el párrafo:

“Fueran protones o neutrones en sus inicios, hoy podemos identificar las 16 partículas de nuestro átomo de oxígeno con partículas concretas, sin relación entre ellas, existentes en el universo cuando éste tenía unos pocos minutos de vida y a las que sólo el destino conectó más adelante.  Dado el intenso infierno de los primeros segundos, seguidos de los desesperados minutos de cocción nuclear, de la que se salvaron algunas partículas mientras otras se perdían para siempre, el período que siguió podría parecer unas vacaciones increíblemente largas.”

Por cierto, esas “vacaciones increíblemente largas” se abordan en el siguiente capítulo, titulado Cien millones de años de soledad.  ¿Les suena?

El párrafo en mención y todo el libro está narrado como una historia de aventuras donde el protagonista es un átomo individual de oxígeno y los 16 hadrones que constituyen su núcleo.  Primo Levi, el famoso escritor judío superviviente del holocausto, hizo un ejercicio parecido con un átomo de carbono en su libro El sistema periódico publicado en 1975. 

Todo la obra se basa en una idea ontológica equivocada: suponer que las partículas, sean subatómicas o átomos, tienen identidad, algo que no es consistente con la física cuántica.  Pero podemos suponer que es una licencia literaria para desarrollar el truco mayor: hacer una exposición de tipo narrativo y no descripciones analíticas que pueden resultar aburridas o muy abstractas a muchos lectores del gran público.  Es un truco que tiene un fundamento psicológico si lo que se quiere es llegar a una vasta audiencia.

En las páginas 230 y 231 hay otro párrafo que contiene las siguientes palabras: violenta, despreocupada, valioso, acompañantes, niños, madre, esclavizados, campos de trabajo, cuerda de presos, bombean, aguijonean, parientes.  Y en el siguiente aparecen expresiones como “trabajador explotado” e “inmigrantes”.   Y otra vez, ¿de qué estará hablando?

Pues bien, los niños separados de su madre, esclavizados en campos de trabajo y moviéndose en una hilera de presos son… ¡los electrones!  Son ellos los que aguijonean a sus parientes, que no son otros que… los protones.  Y el trabajador explotado e inmigrante es… el átomo de oxígeno.  La despreocupada y violenta es una señora reacción química y el valioso es el doctor hidrógeno.  El tema, entonces, no es una historia de la antigua Roma sino la fotosíntesis.  ¿Quo vadis, oxígeno?

Cuando Krauss asegura que “la respiración es cosa de expertos” se refiere a las bacterias no a los yoguis y para mostrar el estado químico de reducción en que se encontraba la Tierra hace más de dos mil millones de años, anuncia que “el planeta entero pedía a gritos ser oxidado”.  El sistema solar se formó en un disco de acreción acumulativo que lleva a nuestro autor a sentenciar: “Los ricos se enriquecen y los pobres se empobrecen, lo mismo en los cielos que en la Tierra”.  La pluma del astrofísico se deleita contando uno de los acontecimientos más poderosos del universo, el estallido de una supernova: “la mayor parte del resto de la estrella permanece felizmente ignorante de lo que ha ocurrido; al igual que el coyote, el personaje de dibujos animados que permanece suspendido en el aire después de andar o saltar un acantilado, el resto de la estrella todavía no sabe que tiene que derrumbarse.  Y lo cierto es que nunca lo sabrá.”

El estilo de Krauss me recuerda una frase del gran bioquímico húngaro Albert Szent-Gyorgy  que cita Nick Lane en La cuestión vital: “la vida no es más que un electrón buscando dónde descansar”.  Por cierto, tal frase fue utilizada por el poeta mexicano Edgar Artaud Jarry (pseudónimo del más prosaico Edgar Altamirano) para titular uno de sus libros de poesía de la corriente infrarrealista.  ¡Vaya! He aquí a la flamante poesía copiando a la humilde ciencia.  Por eso les digo a mis amigos poetas: ¡que no te cojan con el electrón cansado!

Concluyo señalando que la divulgación científica o popularización de la ciencia es un puente con un pilar en la vida cotidiana y su lengua coloquial y el otro pie en el terreno riguroso de la ciencia.  Constituye, sin duda, un legítimo “juego de lenguaje” en el sentido del filósofo e ingeniero austríaco Ludwig Wittgenstein y un exquisito género literario que los ministerios y burócratas de la cultura desconocen por completo.

No puedo despedir esta columna sin agradecer a mi amigo Hugo González que un día, antes de abandonar para siempre al espacio-tiempo, la materia y la energía, compró el libro de Lawrence Krauss en una librería de Barranquilla sin imaginar que yo habría de heredarlo para viajar al espacio en una cuarentena e hilvanar una columna en el año de la peste.

Publicado el 5 de mayo de 2020 en elunicornio.co 


domingo, mayo 10, 2020

¿De qué está hecho el mundo?




Ver esta entrada comentada en video aquí.

La gran pregunta ontológica sobre los constituyentes últimos o fundamentales de la realidad ha tenido diversas respuestas a lo largo de los siglos.  Algunas han sido descartadas por completo, como aquellas producidas por el desconcierto del pensamiento cuando se piensa a sí mismo y que dio lugar a respuestas fantasiosas como espíritu, alma, ideas, dioses, fantasmas y toda una fauna de seres mitológicos.  También quedaron enterradas aquellas ideas antiguas sobre los elementos agua, aire, tierra, fuego, extendidas por Eurasia y que se prolongaron hasta el Renacimiento.

En los albores de la modernidad, la ignorancia fue descubierta, por así decirlo, y se entendió que para saber de qué está hecho el mundo, o para saber cualquier otra cosa, había que investigar, que es una combinación de experimentación, observación y teorización.  Desde la Ilustración la respuesta materialista se impuso en la ciencia, en contraste total con la cultura popular y el sistema educativo que la reproduce (en vez de cumplir su misión original de generar cultura científica).  Se trata de un doloroso fracaso del sistema educativo con consecuencias negativas para la democracia, que se limita a ser doxástica y se abandona el anhelo ilustrado por una democracia epistémica.

Pero olvidémonos por un momento de la cultura popular y del sistema educativo y hagamos un paseo por la cultura científica bicentenaria.  Desde el siglo XIX múltiples respuestas han circulado en el mundo científico.  Algunas han tenido su cuarto de hora y luego han desaparecido o al menos quedaron relevadas por otras más fundamentales.  

Respondamos, pues, la pregunta ¿de qué está hecho el mundo?

1.       Átomos
2.       Elementos químicos
3.       Materia
4.       Materia en movimiento
5.       Materia, gravedad y electromagnetismo
6.       92 elementos químicos
7.       118 elementos químicos
8.       Protones, electrones y neutrones
9.       Partículas elementales
10.   Materia, energía, espacio y tiempo
11.   Materia, energía, espacio-tiempo
12.   Materia-energía y espacio-tiempo
13.   Energía
14.   Interacciones fundamentales
15.   Gravedad, electromagnetismo, nuclear fuerte y nuclear débil
16.   Gravedad, nuclear fuerte y electrodébil
17.   Campos
18.   37 campos cuánticos y un campo clásico
19.   Energía oscura, materia oscura y materia bariónica
20.   Energía oscura, materia oscura + la respuesta 15 o 16 o 18.

De acuerdo a tus conocimientos, si tuvieras que escoger una sola, ¿cuál escogerías?

De acuerdo a tus conocimientos, ¿dónde trazarías una línea de obsolescencia? (o en otras palabras, ¿cuáles números considerarías que son respuestas obsoletas?)

sábado, mayo 02, 2020

Gaitán, hito y mito. Vida, pensamiento y obra.

Conferencia en vivo realizada en Zoom, el 9 de abril de 2020.

Vida, pensamiento y obra de Jorge Eliécer Gaitán

Enlace

Videocharla 1980, el año en que todo cambió

Videocharla

Conferencia en cuarentena sobre historia del siglo XX, geopolítica, tecnología, guerra fría

1980, el año en que todo cambió


Si quieres entender el 2020 debes conocer 1980, el año que partió en dos la historia de la civilización global que surgió a partir de la posguerra.  Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.  Y ahora, con unos añitos más y unas cuantas canas (muy pocas, la verdad), podemos ver lo que en su momento no vimos. 

En 1980 todo era euforia.  Aún resonaban los ecos de la victoria vietnamita contra el ejército más poderoso del mundo.  La revolución sandinista, cuya fulgurante ofensiva final escuchamos en directo por radio de onda corta, acababa de triunfar.  Con el liderazgo de Omar Torrijos, Panamá recuperaba la soberanía sobre la zona del canal.  La revolución salvadoreña se veía inminente con el FMLN a la cabeza.  En Colombia, el M19 se había tomado la embajada de la República Dominicana y un hervidero de pañuelos blancos lo saludaba en su salida triunfal, el movimiento estudiantil, liderado por la FEUV, ascendía vertiginosamente en su movilización contra la reforma universitaria, los movimientos cívicos explotaban en paros, barricadas y tomas por doquier, y el sindicalismo parecía avanzar, por fin, hacia la ansiada unidad.  El fervor por los derechos humanos se elevaba en oleadas al mismo tiempo que se agudizaba la represión, la tortura y las desapariciones en un régimen militarista enmarcado en el estado de sitio permanente y el estatuto de seguridad. 

Todo parecía posible y el sueño de una patria digna, justa, libre y democrática sembraba de maestra vida a una juventud que escuchaba a Pablo pueblo, hijo del grito y la calle.  Una juventud que no quería escoger entra la navaja y el plástico y que gozaba como pagano el sonido bestial que estremecía La Casita de Paja, La Cien o Tintindeo.

Entre brumas recordamos el dulce aroma de la llanta quemada que perfumaba la atmósfera de los ochenta, pero el signo de los tiempos señalaba contravía.  Un par de años antes, Albino Luciani, recién nombrado soberano de un diminuto país denominado Vaticano, murió súbitamente, algunos dicen que fue asesinado, y en su reemplazo el cónclave designa al polaco Karol Wojtyla, con la misión, más geopolítica que divina, de romper el eslabón débil de la cadena soviética en la Europa Oriental.  Un año después llega al 10 de Downing Street Margaret Tatcher y en el siguiente es elegido el actor Ronald Reagan en EEUU.  Se configura así un poderoso triunvirato de ultraderecha en el Atlántico Norte, mientras en el otro polo de la guerra fría el asunto se calienta con la invasión de Afganistán por la URSS y la masificación del sindicato Solidarnosc en Polonia.  En otra esquina, Deng Xiaoping consolida su poder en la China milenaria e inicia una sorprendente reconversión radical del sistema económico que tendrá un impacto decisivo en el siglo XXI. 

Del puente para allá está Brézhnev, del puente para acá está Ronald Tatcher, alias Margaret Reagan, y en el medio de los dos, pasan Francois Miterrand y Felipe González, con rumbo al estado de bienestar… en teoría.  Queda servido pues el tinglado geopolítico de la recta final de la guerra fría.  La madre de todas las batallas está por empezar.

Pero la dinámica geopolítica, es como un iceberg en un mar tormentoso.  La mayor parte de su masa está bajo la superficie de las olas, aunque nunca a la manera ingenua como suelen elucubrar gratuitamente los conspiranoicos al practicar su deporte favorito.  En esos años agitados pasaban muchas cosas que nosotros, los de entonces, no alcanzábamos a entrever.  Por ejemplo, en el mundo de las ideas, que nada tiene de platónico, poderosas corrientes submarinas arrastraban al iceberg hacia destinos inimaginables.  Ahora, con 40 años de distancia, podemos desentrañar esos procesos subyacentes y para ello enfocaremos dos niveles de análisis.    

Primero, el nivel de la realidad objetiva o de primer orden. 

En los últimos siglos la tecnociencia se ha convertido cada vez más en el factor determinante de la evolución de la sociedad humana, pues como decía Francis Bacon,”el conocimiento es poder”.  El control de la realidad objetiva se define en el silencio de los laboratorios y en el diálogo crítico de los científicos.  Los poderes mundanos astutos procuran por tanto instrumentalizar a la ciencia mientras los sectores sociales y políticos más confusos caen en la estupidez de darle la espalda, brindando en bandeja de plata el factor decisivo a sus oponentes. 

Para 1980 la “era atómica” y la “era espacial” ya estaban siendo opacadas por la “era digital”, que potenciaba el despegue de la tercera revolución industrial.  Un nuevo tipo de capitalismo postindustrial se forjaba alimentado por la revolución digital: internet, telemática, robótica, inteligencia artificial.  El manejo de los bits definía el futuro.  La batalla era entre de seres de carbono, pero las armas eran de silicio.  Y la victoria fue para Silicon Valley y sus equivalentes en Europa Occidental y en un nuevo territorio que irrumpe como potencia económica: el Este Asiático.  (Nota: poco se ha analizado sobre el impacto de la revolución digital en el derrumbe del bloque soviético o en la derrota parcial de las FARC en Colombia).

En segundo término  está el nivel de la realidad intersubjetiva o de segundo orden. 

Como todos sabemos las guerras también se libran en el terreno de las ideologías.  O de las creencias, culturas, imaginarios, ficciones en suma.  En las facultades de economía de los años 70 ya se hablaba del “monetarismo”, de la “escuela de Chicago” y en 1976  Milton Friedman ganó el Nobel.  Bajo la tiranía de Pinochet, Chile había sido su laboratorio experimental.  Como narra el sociólogo mexicano Fernando Escalante Gonzalbo en su libro Historia mínima del neoliberalismo, esta corriente de pensamiento que surgió en los años 30, aprovecha ciertas debilidades del estado de bienestar surgido en la posguerra europea y se ve potenciado por los gobiernos de Tatcher y Reagan, para luego, tras la caída del Muro y la consolidación del consenso de Washington en los 90, convertirse en el pensamiento hegemónico de la globalización.  Su fundamentalismo de mercado pasa de ser una teoría económica, considerada pseudociencia por filósofos como Mario Bunge, a expandirse como una ideología todo terreno.

Esta ficción llamada neoliberalismo ni siquiera pudo ser enterrada por la crisis económica de 2008, al parecer según dicen algunos gurúes de la opinión, porque no existen alternativas.  Y es posible que tengan algo de razón, a pesar de que ya hay propuestas alternativas fuertes como las de Piketty que mencioné en la pasada columna.  Y es precisamente el trabajo de Piketty y otros economistas de la misma línea los que muestran con cifras cómo 1980 marca un punto de inflexión en la distribución del ingreso y de la riqueza, un viraje en dirección a la concentración y la desigualdad en significativa correlación con el predominio de la conservadora ideología neoliberal.

La carencia de alternativas al neoliberalismo está asociada a la orfandad de teoría en que cayó buena parte de la izquierda global a partir de la crisis y decadencia del marxismo a finales de los años 70, un vacío que permitió el auge de una serie de formas oscurantistas de pensamiento, como el posmodernismo a nivel intelectual y el pensamiento mágico a nivel popular. 

Uno de esos casos, que merece más estudio, fue la invasión evangélica a la otrora católica América Latina agenciada desde el sur de Estados Unidos con fines de lucro y de dominación política alineada con el partido republicano.  Por ejemplo, vimos como desde los años ochenta el magisterio sindicalizado pasó de tener una formación materialista dialéctica a ser dominado por un adoctrinamiento evangélico premoderno, con todo lo negativo que eso implica en la formación de las nuevas generaciones.  En el propio campo religioso, los hechos muestran que en el continente la teología de la liberación languideció y las sectas evangélicas proliferaron. 

En los movimientos de izquierda observamos cómo la confusión y dispersión ideológica llevó a refugiarse en microcosmos identitarios y miradas introvertidas, sobrevalorando la mera resistencia defensiva de supervivencia, fragmentando y debilitando al movimiento popular.  Por eso ya no hay continentes de izquierda, sino archipiélagos, movimientos constituídos por amalgamas de minorías.  En muchos de estos sectores es notoria la renuncia a un horizonte progresista humanista universal.  No es de extrañar que los encuentros del Foro Social Mundial sean como una torre de Babel y su consigna central se limite a la tesis vacía “Otro mundo es posible”.  Ante lo cual toca preguntar: “Sí, pero ¿cuál?”. 

En resumen, 1980 es la bisagra de cinco cambios históricos de impacto global:

-La democracia liberal gana la guerra fría al modelo soviético de socialismo de estado.

-El estado de bienestar, exitoso proyecto socialdemócrata de posguerra, es desmantelado por el
neoliberalismo que se impone como ideología hegemónica.

-La revolución digital es el eje de la tercera revolución industrial y genera un nuevo tipo de
capitalismo postindustrial, la sociedad de la información y el conocimiento.

-El Este Asiático irrumpe como nueva potencia económica mundial.

-La orfandad de teoría se apodera de las izquierdas y diferentes formas de oscurantismo se infiltran en los movimientos sociales y políticos alternativos.      


Piketty versus Pinker


Al hacer mi lista de los libros más importantes de la segunda década del siglo XXI en el género de no-ficción, me encuentro con la entretenida tarea de desempatar el primer lugar entre El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty y En defensa de la Ilustración de Steven Pinker.  Ambos textos abordan la macrohistoria secular de la Modernidad, con diagnóstico y propuestas de soluciones basadas en datos, todo ello producto de investigaciones sociales a gran escala.  Éste es un signo esperanzador, pues muestra que la crisis de las ciencias sociales tiene salida.

Un lector acucioso de este par de obras maestras y fiel a El Unicornio, notará que las dos lecciones que nos deja la pandemia, tema de mi pasada columna, corresponden precisamente a sendas tesis muy cercanas a estos autores: la defensa del estado social por Piketty y la defensa de la racionalidad por Pinker.  Tuvo que venir una pandemia para recordarnos que tales ideas complementarias no son elucubraciones de intelectuales sino exigencias políticas de la realidad imperante. 

Si usted, amable lector, no ha leído los dos volúmenes, tal vez querrá atender mi recomendación, pero sepa de antemano que le esperan 1400 páginas…¡y eso que ambos son “resúmenes” de un acopio de información mucho mayor!  Y es que ambos escritores cuentan con la facilidad de tener equipos que los respaldan en la cosecha de datos y no escatiman extensión en los procesos argumentativos que los llevan desde las evidencias hasta las tesis que pretenden defender.  Pero si usted quiere ahorrarse tamaña maratón, puede leer Piketty esencial, el breve texto del sueco Jesper Roine  y mi reseña del libro de Pinker aquí.

El capital en el siglo XXI es un verdadero tratado sobre la desigualdad con base empírica (usa datos de 27 países).  El economista francés muestra la dinámica de la relación capital/ingreso a lo largo de siglos y cómo ha evolucionado la distribución del ingreso y de la riqueza durante el siglo XX y la primera década del presente.  Luego detalla cómo ha aumentado la concentración de ingreso y de riqueza en los últimos 40 años, esto es, en la era neoliberal, con diferencias entre el modelo anglosajón y el europeo continental, que reflejan la contradicción entre estado de bienestar y fundamentalismo de mercado. Pero lo más importante es que a largo plazo la dinámica de la desigualdad obedece fundamentalmente a un mecanismo intrínseco del capitalismo mediante el cual el rendimiento del capital es superior a la tasa de crecimiento, sin desconocer que también incide, a favor o en contra, la dimensión política, lo cual explica las fluctuaciones históricas.  Ahora bien, también hay mecanismos que favorecen la igualdad.  Los dos principales son la difusión del conocimiento y la inversión en educación, los cuales permiten eventualmente la convergencia de la racionalidad económica y la racionalidad democrática.

En defensa de la Ilustración es un verdadero tratado sobre el pensamiento crítico racional con base empírica.  El psicólogo canadiense defiende la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso contra el ataque incesante que en las últimas décadas han desatado múltiples formas de irracionalismo y oscurantismo en todos los ámbitos: la política, la economía, la academia, la escuela, la medicina, el periodismo, la cultura, la religión, las redes sociales.  Pero el talante excesivamente optimista de Pinker le juega una mala pasada en el capítulo 9 donde aborda el tema de la desigualdad.  Precisamente en la página 135 cita a Piketty: “La mitad más pobre de la población mundial es tan pobre en la actualidad como lo era en el pasado, con apenas el 5% de la riqueza total en 2010, al igual que en 1910”.  Y luego lo despacha con el peregrino argumento de que “la riqueza total actual es infinitamente mayor que en 1910, por lo que si la mitad más pobre posee la misma proporción, es mucho más rica, no ‘igual de pobre’”.  Parece que ni la desproporción entre 50% y 5%, ni el concepto de injusticia, le dicen nada al autor.  Y lo de “infinitamente” es un mero recurso retórico, no un dato.  Pinker coquetea con la llamada “teoría del goteo” y la utopía neoliberal del crecimiento ilimitado de la torta.  Parodiando el argumento diríamos: “no importa que recibas migajas, pues gracias a los que reciben la mayor parte de la torta ésta es cada vez más grande, y así mismo, aunque no en la misma proporción, crecen tus migajas”.  Adicionalmente, Pinker, aunque alardea de conciencia ambiental, no parece concebir los límites de la capacidad de carga del sistema Tierra. Intuyo un sesgo ético/axiológico en el psicólogo cognitivo experto en sesgos.

En este debate clave sobre la desigualdad le doy la razón, tan preciada por Pinker, a Piketty.  Y también a Harari que vislumbra otros peligros en el presente siglo, por la disrupción tecnológica que puede generar la convergencia de las tecnologías BIO e INFO, la biología sintética y la Inteligencia Artificial.  Una distopía en la cual la segregación tradicional de ricos y pobres se transformaría y amplificaría en la segmentación de castas tecnobiológicas.  Lo que era ciencia ficción en la película GATTACA, con la bella Uma Thurman, ahora se encuentra en el horizonte de las posibilidades, como lo reconoce el filósofo Jurgen Habermas en El futuro de la naturaleza humana.

Sin ir tan lejos, la desigualdad está impresa en el trágico drama del diario de vivir para millones de personas que aún sobreviven en medio de la miseria absoluta, como lo vemos en campos y ciudades colombianas.  En sintonía con Piketty, aquí también, en nuestro país, la buena ciencia económica ha estudiado la Dinámica de las desigualdades en Colombia, título del libro de Luis Jorge Garay y Jorge Espitia.  Recomendado.

De vuelta al tinglado levanto la mano del economista francés en su duelo con el canadiense por ocupar el primer lugar en mi top ten personal de los libros de la década, pasatiempo de cuarentena más divertido que los viernes de siluetas.  Y como corresponde a tiempos de redes y pandemia, lo ratifico al comparar los trinos poco relevantes de Steven Pinker frente a la emergencia mundial, con los pronunciamientos certeros de Thomas Piketty, como el que sustenta en su columna del 14 de abril en Le Monde: “Para evitar la hecatombe, lo que se requiere es un estado social, no un estado prisión.  La reacción correcta a la crisis debería ser reanudar el ascenso del estado social en el Norte y especialmente acelerar su desarrollo en el Sur”.

Y ya puestos, ¿le gustaría conocer mi listado de libros de la década?  Dele click.

Publicado originalmente en El Unicornio el 17 de abril de 2020 (elunicornio.co)