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sábado, julio 09, 2022

Código ético del M19


El siguiente es un extracto de una ponencia sobre la concepción teórica del M19 elaborada por el autor de este blog.  

Este segmento se refiere a la ética de dicho actor político-militar. 

CÓDIGO ÉTICO

Los actores de violencia política insurgente desarrollan sus propios códigos éticos, usualmente llamados “ética revolucionaria”, una ética del guerrero, espartana, estoica, en la cual se valora el sacrificio, la valentía, el heroísmo, la solidaridad, la disciplina, la lealtad, la entrega a una causa, la capacidad de trabajo, como el ideal que encarnara el “hombre nuevo” de Guevara.  Pero ese contexto épico tiene su lado oscuro, pues también se tiene que elaborar al “enemigo”, acotar los límites de la acción violenta y contrarrestar el riesgo de degradación moral. 

Este es un tema tan rico que, en sí mismo, da para un trabajo específico que lo desarrolle en profundidad.  Por tanto, dentro de las limitaciones de tiempo y espacio de la ponencia, sólo se ofrece un esquema para el abordaje de su complejidad. 

(1) La ética del M19 es consecuencialista, permeada por la política y en coherencia con ella y su concepto vertebral de identidad cultural.

(2) El ideal ascético de la “ética revolucionaria”, con referentes clásicos como el “hombre nuevo” de Ernesto Guevara, está presente en el inicio del M19, pero luego se va  desmitificando al emborronarse la frontera entre militancia y no militancia. En su discurso sobre “el mito de los hombres perfectos”, al inicio de la VIII Conferencia, Bateman le da sepultura.  Sin embargo, el M19 extrae valores morales del pensamiento mágico-religioso[1], al acuñar conceptos como “la cadena de afectos”, que aún pervive, una idea de origen gnóstico.  Una comparación subjetiva entre el M19 (clandestino y en guerra) con la Alianza Democrática M-19 (legal) en los años 90, sirve para ilustrar la dimensión moral al superar el primero a la segunda en estatura moral. En contraste los códigos sancionatorios formales no son ilustrativos de la realidad ética del Movimiento. 

(3) Los límites de la acción violenta son el principal dilema moral de los actores armados con pretensiones de legitimidad.  Como los demás grupos insurgentes, el M19 debió definir límites al elaborar el concepto de “enemigo”[2], el trato a prisioneros, la política de financiación (quién paga la guerra y cuáles son los métodos de cobranza), la destrucción de infraestructura pública o privada, el ejercicio de la justicia, el manejo de los efectos colaterales, la ética ambiental.  El M19 logró definir límites más estrictos que otros actores armados.  Como resultado es posible realizar un balance de acciones moralmente cuestionables realizadas por el M19, otras realizadas pero corregidas, y aquellas jamás realizadas, para contrastarlas con otros actores.  Este análisis va ligado a la cuantificación del daño y el sufrimiento causado.  Como puede verse en el documento ¡Basta ya! Del CNMH, ese balance es favorable al M19 en comparación con otros actores guerrilleros, paramilitares, estatales[3] y de los partidos tradicionales, y explica su vigencia política en el postconflicto. 

(4) Un aspecto particular del código ético es el cambio en el lenguaje que consiste en renombrar las acciones violentas para diferenciar aquellas que son moralmente aceptables de las que no lo son, pero esta jerga especial no es exclusiva, sino compartida con otros grupos guerrilleros. 

(5) Conciencia del riesgo de degradación: El M19, en concreto su dirigencia, era consciente del riesgo de degradación de la guerra y sus actores[4].  Las consideraciones éticas hacen parte de las razones del rechazo del M19 al concepto de “Guerra Popular Prolongada” o GPP, pues la extensión en el tiempo conlleva mayor sufrimiento para el pueblo que padece la guerra y mayor degradación de los propios actores.  Esta actitud es concomitante con el voluntarismo insurreccional de que hizo gala el M19.  Las experiencias del ELN con Fabio Vásquez Castaño y del Frente Ricardo Franco con Javier Delgado en Tacueyó[5] son tomadas como “espejo”.  La autocrítica (colectiva) a excesos fue un mecanismo correctivo, como parte de la contrastación empírica.  La “guerra sucia” y la “libanización” del conflicto en Colombia, fueron motivantes para negociar la legalización y dejación de armas.

(6) El respeto a los valores populares tradicionales, tales como familia, patria y religión, fueron parte del comportamiento ético del M19 acorde a su criterio medular de identificación cultural. 

(7) Finalmente, el M19, al desmovilizarse, pidió perdón en boca de Antonio Navarro Wolff a las víctimas y a la ciudadanía en general, por los daños y sufrimientos causados, aún a pesar de que sus contrapartes no lo hicieron (FFMM, el estado colombiano, el partido conservador y el partido liberal frentenacionalista).  Los crímenes de lesa humanidad nunca fueron amnistiados o indultados.



[1] Diego Arias, Memorias de abril, 195.

[2] En tres categorías: el combatiente enemigo, el civil de la élite o enemigo sociopolítico, el traidor

[3] Grupo de Memoria Histórica, ¡Basta ya! , 31-108  (por ejemplo cuadro en p. 67)

[4] Eric Hobsbawm, Guerra y paz en el siglo XXI, (Barcelona: Crítica, 2010), 165.

[5] Diego Arias, Memorias de abril, 73.

miércoles, agosto 25, 2021

Contrastando el pensamiento de Hernando Gómez Buendía

 


CONTRASTE  GÓMEZ BUENDÍA  VS.  SENIOR

CONTRASTE ENTRE EL PENSAMIENTO DE HERNANDO GÓMEZ BUENDÍA SOBRE LA HISTORIA DE COLOMBIA (CON ÉNFASIS EN LA VIOLENCIA POLÍTICA) Y MI PROPIO CONCEPTO.

Por Jorge Senior

He escrito una reseña informal sobre el libro Entre la independencia y la pandemia de Hernando Gómez Buendía (Editorial Razón Pública, 2021, 781 páginas).  Tal reseña tiene unas 15 páginas y estará publicada próximamente como una entrada en este blog La Mirada del Búho.

Pero antes quiero presentar este contraste entre una síntesis interpretativa del pensamiento de Gómez Buendía cinco puntos y mi propia visión crítica acerca del mismo tema.

En la visión de Hernando Gómez Buendía:

·         La principal fuerza progresista en Colombia (en lo político, económico, tecnológico, institucional y cultural) ha sido el contexto internacional en cuyos márgenes nos encontramos.  Por tanto nuestro desarrollo es exógeno, no el producto de fuerzas internas como un capitalismo endógeno, fuerzas políticas progresistas o movimientos sociales populares (todos estos han sido estériles).


·         Ese progreso exógeno ha sido modulado y ralentizado por unas élites conservadoras y rentistas que actúan como un freno por medio de un orden conservador cuasi-hegemónico con una cultura católica premoderna que tiene su raíz en la herencia española colonial.

 

·         Este orden conservador, cuyo hito inicial es la Constitución de 1886, ha logrado una lenta pero sostenida modernización y construcción de Estado, manteniendo las formas democráticas de un consenso republicano, sin grandes fluctuaciones económicas o políticas.

 

·         La violencia política ha sido más el producto de factores subjetivos que objetivos.  Entre los factores subjetivos se destacan: la voluntad de los violentos, las falsas polarizaciones en el siglo XIX y las ideologías en el XX.  Entre los factores objetivos se destacan: la geografía fragmentada y el Estado débil, no tanto la desigualdad y la exclusión.

 

·         La violencia política ha sido estéril, excepto para el orden conservador.  


En la visión de Jorge Senior:

·         La principal fuerza progresista en Colombia (en lo político, económico, tecnológico, institucional y cultural) ha sido el contexto internacional en cuyos márgenes nos encontramos.  Por tanto nuestro desarrollo es básicamente exógeno, y en menor medida  el producto de fuerzas internas como un capitalismo endógeno, fuerzas políticas progresistas o movimientos sociales populares.

 

·         Ese progreso exógeno ha sido modulado y ralentizado por unas élites conservadoras y rentistas que actúan como un freno por medio de un orden conservador, dominante pero siempre cuestionado por sectores de la sociedad,  con una cultura católica premoderna que tiene su raíz en la herencia española colonial; no obstante ese progreso exógeno también es asimilado, promovido e impulsado por luchas populares, movimientos sociales, fuerzas políticas progresistas y sectores empresariales.

 

·         Este orden conservador, cuyo hito inicial es la Regeneración y la Constitución de 1886, ha logrado mantenerse por la fuerza de las armas y la ideología, en el contexto de una lenta pero sostenida modernización y construcción de Estado, más o menos guardando las apariencias de las formas democráticas de un consenso republicano, sin grandes fluctuaciones económicas o políticas.  Este orden conservador se extrema en ocasiones con expresiones autoritarias que hemos llamado el fascismo azul.

 

·         La violencia política ha sido el producto de factores objetivos y subjetivos.  Entre los factores objetivos se destacan: la geografía fragmentada, la ausencia del Estado, la desigualdad y la exclusión.  Entre los factores subjetivos se destacan: en el siglo XIX las falsas polarizaciones o fracturas de las élites regionales; y en el siglo XXI el militarismo autoritario y represivo, así como la legítima defensa y la ideología de sectores intelectuales. 

 

·         La violencia política ha sido un recurso sistemático útil para el orden conservador y un recurso de autodefensa sectorial que la retroalimenta a lo largo del tiempo.  Pero también ha sido un factor de cambio, así sea a través de un proceso de paz, que coadyuvó a producir una nueva constitución que contempla un estado social de derecho, aunque no logró derribar por sí misma el orden conservador.  

 

El Búho

Agosto de 2021



martes, julio 13, 2021

Pensamiento de un sector juvenil en Barranquilla 2021



DEBATE SOBRE COLÓN Y EL PATRIMONIO CULTURAL 

Discusión sobre la destrucción de la estatua de Colón en Barranquilla hace un par de semanas.


Para lectores que no conozcan a Barranquilla: ésta es una ciudad puerto, moderna, de un millón y medio de habitantes y un área metropolitana conurbada.  No fue fundada por conquistadores, sino por el pueblo mestizo, criollo.  Es reconocida en la historia como "sitio de libres" en contraste con ciudades coloniales como Cartagena y Santa Marta.  No hubo aquí una élite esclavista o aristocrática ligada a la tierra sino una élite de comerciantes e industriales, irrigada por una inmigración cosmopolita, como la colonia italiana que donó la estatua en 1892.  Esta ciudad es un crisol de mestizaje, no es ciudad de etnias o conflictos étnicos, aunque no me cabe duda de que hay racismo supérstite disimulado.

Este evento se realizó aproximadamente una semana después de los hechos y en el lugar de los hechos.  Asistieron unas 60 personas, la mayoría jóvenes menores de 25 años.  Yo participé como invitado para sustentar la posición crítica al hecho destructivo y simbólico, como parte de un panel integrado también por otras tres personas. Sumando las intervenciones del público hubo en total unas 15 personas exponiendo opiniones durante dos horas (mis intervenciones sumarían quizás unos 20 minutos).  La deliberación fue respetuosa, sin abucheos ni comités de aplausos.

Mi objetivo fue escuchar de viva voz el pensamiento de estos jóvenes activistas y expresar ideas críticas externas al discurso decolonial que tiende a predominar en algunos sectores como éste.  En este escrito me concentro en lo que ellos dijeron, no en mis tesis.  Hago una síntesis en 27 puntos de las intervenciones individuales que escuché, lo que no significa que todos estuvieran de acuerdo con todo.  No se puede asegurar que haya unanimidad total entre ellos, pero sí hay en términos generales sintonía con un discurso que se puede caracterizar como decolonial, indigenista o afín.  Esta cuasi-unanimidad se evidencia en que prácticamente no hubo debate entre ellos sino con las tesis que logré sustentar brevemente.  No peco de inmodestia al decir que si yo no hubiese asistido el evento habría sido un monólogo.  Esto es así porque el grupo organizador me invitó precisamente por eso, ya que esta discusión presencial fue precedida por el debate en redes y yo acepté el reto del debate presencial.  

Suele suceder que los académicos no se atreven a salir de su torre de marfil y asumir el debate político, a pesar de que las ideas que circulan en las universidades, especialmente en facultades de sociales o humanidades, están profundamente imbricadas con la dinámica política de la sociedad.  Por mi parte, pienso lo contrario de los académicos acomodados, las ideas deben salir a la calle, al ágora de la polis, para decirlo en un lenguaje pseudoerudito que place a los académicos.  Eso es producto de mi historia de vida que ha sido precisamente antiacadémica, aunque irónicamente me encuentre vinculado laboralmente a este sector durante los últimos tiempos.      


SÍNTESIS DE PENSAMIENTOS EXPRESADOS

Los siguientes son los puntos de vista o intentos argumentativos expresados por integrantes del sector juvenil que está de acuerdo con la acción realizada.    

1.       El valor artístico y estético de la estatua es despreciable y además obedece a una estética nazi

2.      Se puede criticar a Char por abandono al patrimonio cultural de la ciudad y al mismo tiempo atentar contra ese patrimonio

3.       El notorio contraste entre Barranquilla y Popayán es irrelevante (maximalismo)

4.    La diferencia entre la historia de la estatua de Belalcázar en Popayán y la historia de la estatua de Colón en Barranquilla es irrelevante  (maximalismo)

5.       El relato de ciudad pionera, moderna y cosmopolita no cala, no tiene mayor aceptación

6.       La memoria urbana no parece ser importante para ellos

7.       A mayor lejanía en el tiempo y en el espacio se les hace más importante la historia (la de hace 500 en el continente es más importante que la de hace 200 en el país y mucho más que la de hace 100 en la localidad)

8.       El sentido de pertenencia con la ciudad lo percibo en un nivel muy bajo (sería interesante verificar procedencia de los jóvenes, sus padres y abuelos, buscarle explicación al fenómeno)

9.        La acción tiene como motivo alegado expresar solidaridad con indígenas como un "acto simbólico de reparación"

10.   El accionar de los jóvenes Misak es asumido como representativo de más de 80 etnias indígenas que hay en Colombia

11.   Un grupo de un centenar de jóvenes activistas sí es representativo de la ciudad, es democracia en las calles, no se necesitaba consulta previa (vanguardismo) (la ausencia del comunicado explicativo fue un fallo circunstancial dicen)

12.   Es válido igualarse al oponente, por ejemplo responder a la antidemocracia del gobierno con la antidemocracia de los activistas (toma de decisiones sin consultar a la ciudadanía)

13.   Aceptación de la estatua durante 130 años no cuenta, tampoco el respeto a la colonia italiana

14.   Creen que la acción no genera rechazo, no perjudica la valoración del Paro por la opinión pública y no beneficia a la derecha políticamente  (metidos en su burbuja)

15.   La dimensión histórica de Colón es un asunto irrelevante (el navegante explorador no les interesa ni el impacto histórico multidimensional)

16.   Creen que la leyenda rosa es aún hegemónica y por tanto hay que confrontarla (verbos muy usados: visibilizar, resignificar) (¿qué historiografía leen?)  (falacia espantapájaro o punching bag)

17.   La historiografía marxista, la de la escuela de los anales, la "Nueva Historia" en Colombia y en general la historiografía seria les resulta desconocida al parecer

18.   Eludieron la crítica a la idealización de los indígenas (los comportamientos anteriores a la llegada de europeos que son moralmente criticables desde la moral actual; las alianzas de indígenas con europeos en contra de sus opresores también indígenas, las acciones indígenas durante la guerra)

19.   Los hechos históricos son falseados en dirección a una leyenda negra hiperexagerada (un ejemplo es el desconocimiento del papel de los gérmenes como causante de la mayor parte de la mortandad; otro desfase es atribuirle a Colón eventuales hechos posteriores a su muerte en 1506)

20.   La conquista no es vista como una guerra geopolítica con todas sus complejidades sino simplemente como genocidio y robo unilateral: la visión ético-jurídica anacrónica y maniqueísta opaca todo análisis político – militar o de procesos socioeconómicos.  La moral individual de Colón (u otros protagonistas) es sometida a un juicio extemporáneo con la moral de hoy y los conceptos jurídicos de hoy.

21.   El llamado a una visión histórica como procesos sociales objetivos, sin anacronismos, moralismos o maniqueísmos, es simplemente desatendido (queda la duda sobre la enseñanza de la historia en colegios y por tanto en la formación de maestros de historia o sociales en Uniatlántico)

22.   No encuentran falacia alguna en una analogía entre Colón y los indígenas con el caso de Hitler y los judíos

23.   La idea de un “nosotros” indigenista desconoce el mestizaje, la ascendencia española, las inmigraciones e historias de 500 años; es como si “nosotros” fuésemos los indígenas de 1500 (error que también le he escuchado a la divulgadora Diana Uribe)

24.   Se minimiza la importancia de la independencia de España hasta un valor casi nulo

25.   Frente a los héroes de la independencia Bolívar aún es valorado (por ahora se salva), no así Santander y Nariño (el antisantanderismo en Colombia es viejo, pero ¿y Nariño?)

26.   La idea de progreso como un valor no cala, no es apreciada, no cuenta

27.   La memoria (subjetiva) es enfrentada y preferida a la historia (objetiva) y es extendida más allá de cualquier memoria humana.  De hecho es aplicada 5 siglos en el pasado (nuevamente el tema de visibilizar y resignificar)


Como referencia he aquí un resumen de mis argumentos en seis puntos:

1.       Defiendo la cultura y el arte sin censura.

2.       Defiendo la memoria histórica, colectiva y urbana de Barranquilla.

3.       Defiendo la toma democrática de decisiones en la comunidad (ciudad en este caso).

4.       No apoyo acciones que pudieran ser aprovechadas por la derecha para desacreditar el Paro ante la opinión pública o en la perspectiva electoral de 2022.

5.       Estoy en desacuerdo con la manipulación ideológica del pasado, sea leyenda rosa, blanca o negra; frente a ello defiendo la historiografía científica.  En este punto ubicado en las ciencias sociales rechazo el maniqueísmo, el moralismo y el anacronismo como formas de aproximación a la historia.

6.       En el campo filosófico soy crítico del posmodernismo y sus derivados, mientras que defiendo la filosofía científica.  Este punto es pertinente porque sostengo que el posmodernismo está detrás del pensamiento decolonial y éste, como ya dije, está en el meollo del discurso que defiende la acción que se debate.  (Esta tesis no se pudo desarrollar). Esta crítica es ontológica (contra el idealismo) y es epistemológica (contra el subjetivismo, el ultrarrelativismo y el irracionalismo).

 

 ¿Quedaría la semilla de algunas inquietudes y cuestionamientos?

 

El Búho, julio de 2021

miércoles, octubre 14, 2020

Cristóbal Colón y el significado histórico del 12 de octubre

Esta columna fue publicada en el fin de semana del puente del 12 de octubre de 2020, fecha festiva en la cual se conmemora el denominado "descubrimiento de América" en 1492.  Cada año se forma un coro de plañideras en las redes por esta conmemoración y se multiplican los memes que idealizan lo indígena y satanizan lo europeo u occidental, de manera maniquea y poco rigurosa con la historia, a tono con la moda "decolonial".  (Nota: la cultura de los memes tiende a suplantar el estudio historiográfico serio en la formación de la nueva generación; este hecho configura un peligro, como lo ha sido Hollywood para generaciones anteriores).  Así que había necesidad de balancear tal influencia nefasta.

En 2020 se presenta además un contexto de protestas del movimiento BLM en Estados Unidos y otros países, que en algunos casos se expresó con el derribamiento de estatuas de filósofos, empresarios, exploradores, conquistadores, etc, que de un modo u otro estuvieron involucrados con el comercio de esclavos (especialmente africanos) hace varios siglos, cuando no existía ni siquiera un incipiente estado de derecho moderno a nivel internacional y escasamente se iniciaba dentro de estados nacionales.  Este contexto de la "guerra de estatuas" (pues hubo reacciones de signo contrario) no es ajeno al fenómeno de la cultura de la cancelación que constituye un típico ejemplo de transformación de causas justas en su contrario, cercenando la libertad de expresión, pilar democrático moderno.  Este giro aproxima los movimientos que se dicen progresistas a corrientes retrógradas como los talibanes que destruían monumentos históricos con los que no congeniaban.  

En este análisis, sin embargo, hay que examinar cada caso, pues los monumentos no tienen igual mérito artístico, ni es igual la importancia histórica del personaje, entre otros aspectos que distinguen unas protestas de otras.

En Colombia se presentó el derribamiento de la estatua del conquistador Sebastián de Belalcázar en Popayán por parte de indígenas Misak (guambianos).  Se trata de una acción significativa si tenemos en cuenta la actual situación de esa región, la pervivencia de una élite racista, conservadora y politiquera y una presencia demográficamente mayoritaria de comunidades indígenas.  No se puede desconocer que el monumento tiene varios agravantes: su ubicación (morro de Tulcán), las características del personaje y el incumplimiento de lo que se dice era la idea original de Guillermo Valencia, el poeta, que incluía un monumento al cacique Payán (que le da el nombre a la ciudad).  Pero tampoco se puede olvidar que se trata de una obra de arte.

En medio de todo este contexto y siguiendo también la crítica al denominado "pensamiento decolonial", la columna que sigue a continuación se fundamenta en la historia, como trabajo científico objetivo, sin moralismos ni sesgos, aunque hay que admitir que el título es una provocación (*guiño*).  Y desde la historia mirar el significado profundo de la fecha.  Es la fecha de la reunificación de la humanidad, que fue traumática, dolorosa e impactante a escala mundial y punto de partida de la sociedad moderna, origen de lo que somos hoy en día.  Una reunificación inevitable además, como también lo era su asimetría. La columna no se enfoca en el personaje, pues los individuos no son el factor determinante de los procesos históricos y, por ende no son lo más relevante desde el punto de vista explicativo.  Dicho esto, el personaje es mencionado como autor principal del evento histórico, que por lo demás constituye una verdadera hazaña.

Nota aparte: la formación política de cuadros con pensamiento crítico debe empezar por el reemplazo de la simple indignación moralista por el conocimiento científico de los procesos históricos, esto es, sus causas objetivas y su dinámica social.  Esto implica, además, entender el fenómeno moral como cultural e histórico, es decir, situado.  Y también aproximarse a la comprensión epistemológica que distingue a la ciencia de la moral y de qué forma y en qué medida la ciencia logra trascender el contexto histórico.  Igualmente debe contemplarse el conocimiento de la naturaleza humana sin mistificaciones, superar todo idealismo y pensamiento mágico-religioso.  Hace algunas décadas el marxismo lograba cumplir ese papel formador, a pesar de sus errores en otros aspectos.  Actualmente, la izquierda, huérfana de teoría, ni siquiera hace formación política de cuadros.  Se pasó del extremo dogmático de antaño al extremo ateórico del carnaval ideológico actual.  

Elogio de Cristóbal Colón

Por Jorge Senior

El descubrimiento de América se produjo a finales de la edad de hielo, cuando pueblos del noreste asiático atravesaron Bering y se instalaron en Alaska sin perder contacto con su continente de origen.  Con el cambio climático pasaron dos cosas: quedaron aislados de Asia y se facilitó el paso de los obstáculos montañosos para avanzar hacia el sur.  Como sucedió en otros lugares, la llegada del Homo Sapiens coincidió con la extinción de la megafauna, motivo para una sospecha que no hemos podido probar: nuestra responsabilidad en tales extinciones.   

Desde hace unos 14 mil años la humanidad quedó partida en dos: el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo.  La cultura humana evolucionó en forma paralela durante milenios en un extraordinario experimento natural. Asombra la similitud: de ambos lados surgieron grandes civilizaciones agrarias, se desarrollaron el comercio, la guerra y la esclavitud, se domesticaron animales y se contruyeron ciudades con edificaciones y calles.  También se organizaron sistemas hidráulicos, se aprendió el manejo de metales, matemática y astronomía de posición, se erigieron pirámides, se inventó la escritura, progresó la navegación y se forjaron grandes imperios.  Una diferencia fue la rueda, que en América sólo se usó en juguetes.  Hubo también desastres ambientales, epidemias, sacrificios humanos, canibalismo, homicidios, violaciones, división en clases sociales, dominación, chamanismo y creación de fantásticas narrativas imaginarias, mitologías religiosas. 

Era inevitable que los dos mundos se encontraran cuando la expansión del comercio llevara a un potente desarrollo de la navegación.  Hace tres mil años pueblos del sureste asiático lograron colonizar las islas del Pacífico sur, una hazaña de navegación asombrosa.  Y por esa misma época el Mediterráneo y el Índico ya empezaban a ser traficados por barcos comerciantes o guerreros.  No sorprende entonces que hace mil años los vikingos llegaran a América y se produjera el primer encuentro de los dos mundos.  En esas primeras escaramuzas los del viejo mundo perdieron y el intento abortó.  Fue cuestión de logística y medio ambiente. No había ímpetu comercial en juego.

A fines del siglo XV del calendario cristiano el encuentro sería a otro precio.  En los siglos inmediatamente anteriores la ruta de la seda se había convertido en el eje vertebral de un gran sistema comercial que abarcaba Eurasia de extremo a extremo y también incluía al norte y oriente de África.  El comercio alcanzaba máximos históricos y las técnicas de navegación se innovaban con múltiples tipos de embarcaciones y velámenes.  La selección natural había hecho su trabajo por medio de la peste bubónica.  Repúblicas urbanas, como Venecia, eran epicentro de un incipiente capitalismo comercial y bancario.

Portugal se lanzó a la exploración de la costa occidental africana desde 1430 y medio siglo después ya había llegado al Asia Oriental circunnavegando África y atravesando el Índico. Navegantes portugueses también intentaron la ruta occidental, pero fracasaron.  España se insinuaba como potencia al unificar sus reinos, expulsar a los moros, incursionar en el sur de Italia y norte de África.  Ambos países ibéricos tenían momentum económico, político y militar para la expansión.  Con Colón o sin Colón, la exploración de la mar Océana había comenzado con Las Canarias y otras islas y era indetenible. Sólo era cuestión de tiempo que se realizaran nuevas intentonas de exploración del globo hacia occidente, en cuyo caso, aunque ellos no lo supieran, el tropezón con ese continente desconocido en la mitad del camino era inevitable.

Colón no descubrió la redondez del mundo, ni fue el primero en pensar o intentar la ruta occidental.  No inventó el comercio de esclavos africanos (ya existía desde antes por desierto y por mar, con comerciantes africanos en primera instancia) ni visionó descubrir un nuevo mundo.  La historia no es el producto de individuos superdotados sino de procesos sociales colectivos.  El genovés no fue la causa de la exploración y la consiguiente invasión del nuevo mundo.  Su hazaña no fue la originalidad de la idea sino ser el primero, como líder expedicionario, en tener éxito en el reencuentro inevitable de dos mundos.  Un logro de dimensiones colosales que fue producto múltiples talentos y, como siempre en el contexto humano, del azar. 

Cristóbal Colón era un hombre de su época, con la mentalidad, las creencias y la cosmovisión de la sociedad que lo parió y lo crió.  Los que abordan el estudio del pasado con gafas ideológicas, politizando y moralizando la investigación histórica, hacen mala historia y mala política.  Y hacen pseudociencia.  La política y la moral son inseparables del contexto, no sobrevuelan por encima de la historia de manera anacrónica. Los juicios retroactivos carecen de sentido, sólo sirven para la manipulación de las pasiones.

No caemos en la hipérbole si decimos que el 12 de octubre de 1492 la historia de la humanidad se partió en dos, cuando lo que estaba partido en dos durante 14 milenios volvió a unificarse.  Esa reunificación de la especie humana fue trágica, dolorosa, ya lo sabemos, y también tremendamente dinamizadora del progreso humano.  Si conocemos la historia milenaria del Homo Sapiens no debe extrañarnos lo que sucedió en el siglo XVI.  Fue más de lo mismo, pero a mayor escala.  De ahí surgió el mundo moderno actual.  Y nosotros, los mestizos, no existiríamos sin ese crisol de pueblos.  Hace 528 años aconteció el hecho más importante de la historia humana que podamos fechar con total precisión.  ¿Podremos acaso olvidar a su protagonista principal?  Nuestro país honra su nombre y tú lo celebras en cada gol de la selección.


lunes, agosto 19, 2019

Escuelas de pensamiento crítico

1

La mala educación de los científicos (tema de un post reciente sobre el desconocimiento de los científicos de los fundamentos epistemológicos de su disciplina) se origina desde la educación básica y media. Si hay reflujo científico en los primeros niveles, la educación superior parte de un talento humano con defiencias y se convierte en últimas, si acaso, en educación para el trabajo, reproducción simple del "capital ideológico". No hay allí ni educación para la democracia, ni pensamiento crítico. Es decir, no hay ni cultura política, ni cultura científica. Y en el siglo XXI la ecuación es: cultura política = cultura científica y viceversa.

Si las fuerzas alternativas o progresistas no inciden en el recambio del sistema educativo en su contenido y dinámica (no en meros formalismos o legislaciones) y si no se recuperan las dinámicas de educación popular de décadas anteriores (pero con contenidos del siglo XXI), las posibilidades de progreso social serán únicamente las de la inercia y los derrames o externalidades que dejan las élites y los países desarrollados.

Por eso los movimientos alternativos deben ir más allá de lo electoral. Hay que darle al viejo sueño modernista de la educación emancipadora (que no puede ser otra sino el pensamiento crítico), la última oportunidad. 

2

A partir de los 90 y en el siglo XXI la educación popular desapareció de los barrios en las ciudades colombianas. En mi concepto fue el producto de los giros intelectuales mundiales originados en la orfandad del marxismo y la moda posmodernista. 

La premodernidad, sin alternativas a la vista, se acendró en los barrios populares y en los campos, reforzada por la expansión de negocios religiosos, en su mayoría de origen estadounidense.

Algo similar pasaba en las escuelas. El sistema educativo retrocedió ante la indiferencia de Fecode, un sindicato clientelizado (como la mayoría de los sindicatos).

El caso colombiano tiene particularidades que lo distinguen de otros de América Latina: el predominio conservador, la prolongación de la guerra, el fenómeno mafioso (la corrupción no lo diferencia tanto de otros países).

El resultado ha sido la derrota de la modernidad en buena parte de los escenarios alternativos, a excepción, quizás, de algunas universidades públicas (aunque bastante menguadas). 

3

De los dos puntos anteriores surge la propuesta de las Escuelas de Pensamiento Crítico como Escuelas populares de apropiación social de la ciencia y formación de valores. Líderes populares y maestros deben confluir en el mismo escenario de aprendizaje, como actores multiplicadores claves para la construcción de ciudadanía. Punto de encuentro de redes de docentes, estudiantes, líderes sociales, divulgadores científicos, comunicadores, profesionales de todas las áreas.