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domingo, julio 23, 2023

La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia

 



Entre las muchas frases de Carl Sagan que se repiten por doquier en las redes sociales hay una que puede ser peligrosa por su ambigüedad. Me refiero a aquella que dice: “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia” y que a veces es aprovechada por los creyentes en cualquier fantasía carente de evidencia para justificar su creencia. Resulta irónico que un promotor del pensamiento escéptico como Sagan termine, en la era de los memes, siendo idiota útil de los enemigos del pensamiento escéptico o crítico gracias a una frase sacada de contexto. Por ello es pertinente analizarla.

La frase no es original de Carl Sagan, pues es un lema tradicionalmente usado en ciencia. Por ejemplo, en microbiología se usa mucho para indicar que si una prueba de laboratorio sobre una muestra no arroja la presencia de determinados microorganismos, no significa que no estén allí presentes, pues las pruebas de laboratorio siempre tienen un umbral de detección. El lema alerta al microbiólogo para que no se confíe y recuerde las limitaciones de la prueba utilizada. Asimismo, sucede en medicina, por ejemplo con las células cancerosas. El examen puede dar negativo, pero aún así nunca se puede estar totalmente seguro de la no presencia de células cancerosas en el organismo, pues pueden estar en una cantidad no detectable.

Como se puede ver en los ejemplos expuestos, la frase aplica para todo tipo de pruebas que tengan umbrales de detección, niveles de resolución u otro tipo de límites. Estamos hablando de pruebas científico-técnicas sobre el mundo natural. La entidad que se trata de detectar es siempre una entidad conocida, una entidad que realmente existe en el mundo natural.

En el caso de Carl Sagan, él se refería a la vida extraterrestre. La vida es un fenómeno natural y sabemos perfectamente que existe, pero sólo conocemos un caso: la biosfera terrestre. Dado que la vida terrestre se basa en los elementos químicos más abundantes y comunes en el cosmos, esperamos que prolifere en muchas partes del universo. La ausencia de evidencia sobre la existencia de vida en otros planetas no es prueba de que no exista por las siguientes razones: (1) esa búsqueda empezó hace apenas unas pocas décadas cuando se dieron las condiciones tecnocientíficas; (2) el universo es muy grande y apenas hemos buscado en una región ínfima de él (ni siquiera hemos completado la búsqueda en nuestro sistema solar que es uno entre trillones); en menos de 30 años hemos descubiertos miles de exoplanetas indicando que efectivamente, como se sospechaba por razones astrofísicas, los sistemas planetarios son muy comunes y el nuestro en principio no tiene nada de extraordinario, pero las enormes distancias hacen extremadamente difícil saber si existe vida en ellos, aunque se pueden buscar indicios químicos a distancia. En conclusión, Sagan tenía razones para aplicar la frase en el campo de la astrobiología.

En contraste con todo lo dicho, la utilización de la frase de marras para referirse a entidades sobrenaturales o fantasmagóricas es espuria, completamente inadecuada. Aquí ya no se trataría de detectar entidades naturales de características conocidas, sino de entidades amorfas imaginadas según alguna cultura tradicional y cuya existencia es rechazada por la cosmovisión científica debido a que no son consistentes con los conocimientos que tenemos de la realidad en las distintas ciencias. Me refiero a dioses, fantasmas, duendes, espíritus, ángeles o demonios, etc. Entidades que ni siquiera sirven como hipótesis pues carecen de valor heurístico, no solucionan problemas ni sirven de base para líneas de investigación fértiles.


Entonces aquí aplica otra frase famosa de Carl Sagan: Extraordinary claims requires extraordinary evidences. Que podríamos traducir como: “afirmaciones extraordinarias exigen evidencias extraordinarias”. Por ende, indicios nebulosos, fotografías borrosas, testimonios dudosos, no sirven para sustentar una tesis que choca de frente contra el conocimiento científico sólido. Un ejemplo de “afirmación extraordinaria” es afirmar la existencia de algo de lo cual no se conoce ni un solo caso. Y menos si no se deriva del conocimiento previo. Sólo cuando sabemos que algo, una entidad X cualquiera, existe, es que podemos aplicarle la frase para referirnos a su no presencia en un ámbito dado. La palabra “ausencia” al final de la frase se refiere a “no presencia”, no a “no existencia”.

+En conclusión, la frase “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia” no aplica para entidades cuya existencia se desconoce y menos aún si no se derivan del conocimiento científico. La frase sólo aplica en ciencia para referirse a la presencia  o no presencia en un determinado ámbito de una entidad conocida y bien caracterizada.

Para finalizar recordemos la navaja de Hitchens



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